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Género gramatical y sexo: la controversia entre inclusión y economía del lenguaje PDF Imprimir Correo
20-07-2018 a las 11:33:25

Recientemente, la lingüista mexicana Concepción Company Company afirmó que el lenguaje incluyente es antieconómico. «No me imagino a un creador diciendo “queridos compañeros y queridas compañeras”. En aras de esa equidad, se está perdiendo equilibrio y elegancia en la lengua»

 

Luis Gerardo Petit

 

Decir «los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas, los trabajadores y las trabajadoras» —para la Real Academia Española (RAE)— es un desdoblamiento «artificioso e innecesario» desde el punto de vista lingüístico. «La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y la lectura de los textos».

 

Pese a la recomendación, numerosas guías sobre lenguaje no sexista sugieren incorporar un sufijo femenino a los sustantivos para evitar el uso genérico del masculino, y no caer en sexismo lingüístico, lo que ha generado una controversia entre la Real Academia Española y los defensores del denominado lenguaje inclusivo.

 

La RAE —como argumento de su posición— insiste en que existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase; es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos, en los nombres que designan seres animados (animales y personas). Ahora, ¿implica un trato lingüístico discriminatorio hacia las mujeres el uso del masculino con valor genérico?

 

 
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Foto: Ender Peréz
¿Género o sexo?

 

En español, el género gramatical no es el sexo de las personas. El primero es un rasgo inherente a determinadas palabras que sirven para clasificar los sustantivos en masculino y femenino, mientras que el segundo es un rasgo meramente biológico. Álvaro García Meseguer, quien fue profesor e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, explica en el libro El español, una lengua no sexista que la concordancia se establece por el género. «Estamos tan acostumbrados a que los pronombres de género femenino tengan como referente a una mujer que no caemos en cuenta, ni siquiera con una reflexión previa, de que la concordancia se establece por género y no por sexo».

 

En una sociedad marcada por diferencias sexuales —para Meseguer—, no es extraño que los hablantes identifiquen de forma rutinaria el género con el sexo, pero expone: «la lengua española, como sistema, no tiene ninguna culpa de eso, ni de que exista el sexismo lingüístico; la culpa es de la cultura patriarcal que hemos heredado, del contexto en el que todos nos encontramos inmersos».

 

En ese sentido, la directora de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia, Gloria Fuenmayor, asevera que el género es únicamente de carácter gramatical. «El sexo es un rasgo biológico, y esa es la condición que precisamente los separa». Agrega que, aunque los hablantes le dan prioridad al uso de la lengua, siguen canalizándolo por el uso del género.

 

Por su parte, la doctora en Lingüística y profesora de la Escuela de Letras de LUZ Gisela Swiggers hace referencia a que el género, en ocasiones, coincide con el sexo. «El género de la silla, la mesa, el pupitre, es meramente gramatical, pero cuando se refiere a seres animados (animales y seres humanos) sí hay un encuentro con lo sexual. Entonces, hablamos de la mujer y del hombre, y es allí donde está el problema».

 

Swiggers explica que en las lenguas hay elementos marcados y no marcados. «En el español es evidente que el género no marcado es el masculino y el marcado es el femenino. Se ve muy claro cuando decimos “pintor-pintora”. El femenino necesita la marca, y creo que eso es muy difícil que pueda cambiar; siempre será el género marcado».

 

Respecto al morfema de género, recientemente la reconocida lingüista mexicana Concepción Company Company expuso que la sociedad debe hablar de equidad de sexo y no de género, debido a que este último pertenece a la gramática. «Aunque pueda escandalizar, es una obviedad gramatical que el género masculino no significa masculino hombre, sino que es indiferente al sexo. El género gramatical que en la lengua española puede discriminar es el femenino. Si yo digo “todos tenemos sentimientos”, no es androcéntrico, no es machismo».

 

Asimismo, el catedrático de lengua española en la Universidad Complutense de Madrid y ponente de la Nueva gramática de la lengua española, Ignacio Bosque, en el texto intitulado Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, afirma que existe «un acuerdo general entre los lingüistas» en que el uso genérico del masculino para designar ambos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español. «La connotación de género como cuestión relativa a la construcción de lo masculino y lo femenino solo se comprende en función del género gramatical».

 

¿Lucha gramatical o social?

 

A través de la lengua, las personas expresan emociones, intenciones y valores, conforman relaciones y transmiten sus prácticas culturales y sociales. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), además de definirla como un patrimonio inmaterial de la humanidad, considera que constituye un «factor determinante de la identidad de los grupos» y «una garantía de la diversidad cultural».

 

De allí el basamento de quienes defienden y promueven el denominado lenguaje inclusivo. A juicio de la profesora Gisela Swiggers, las mujeres están luchando para ser visibles a través de la lengua. «Es lo que necesitan y requieren, la visibilidad para la aceptación. Si están en la lengua, implica el reconocimiento; es decir, la inclusión, pero la aceptación no es solo en la lengua, sino en la sociedad. Las mujeres todavía no se sienten totalmente reconocidas en la sociedad, pero si logran ese reconocimiento en la lengua, tendrán un gran camino alcanzado».

 

Tras la pregunta de si el uso genérico del masculino implica un trato discriminatorio hacia las mujeres, Gisela Swiggers responde ilustrando una escena. «Cuando tenemos una sala con 500 mujeres y un hombre, y se tiene que decir “ellos” solo porque hay un hombre, allí hay una evidente preferencia, pero es por la marca del género femenino. Fíjate cómo es tan marcado el femenino que puedes tener 500 mujeres y dirán “ellas”; pero, si llega un hombre, no serán “ellas”, sino “ellos».

 

Desde su posición, la profesora manifiesta que le gustaría que no dijeran «los», sino «las». «Me gustaría que pasara, pero la lengua siempre es económica, y eso es una fuerza que quizás pueda interferir en esas intenciones que, como mujer, las entiendo y considero legítimas, pero van a luchar con la fuerza de la economía. Decir “los maestros y las maestras” para algunas personas es redundante».

 

Por su parte, la profesora Gloria Fuenmayor considera que no hay un trato discriminatorio cuando se hace uso del genérico masculino para referirse a un conjunto. «Desde el conocimiento y el uso que hacemos de la lengua, no pensamos nunca en establecer una discriminación entre un uso y otro. No hay discriminación, solo estamos utilizando un morfema que conocemos y que ha sido, es y será el uso común de los hablantes. Todo el hablante que usa la lengua tiene ese conocimiento». 

 

A su juicio, se perjudica el uso de la lengua cuando en una disertación o producción escrita se incluyen palabras para diferenciar a hombres y mujeres. «Eso no quiere decir que vayas a ser más claro, por eso se habla de una economía del lenguaje. Las personas saben, en el uso de la lengua, cuando se está haciendo economía porque se evita redundar. El hecho de que nosotros digamos “todos los aquí presentes”, estando mujeres y hombres, no es una ofensa porque hay un morfema que nos está incluyendo. Más bien incluye, no excluye. ¿El hecho de que no haya una “a” quiere decir que por eso estamos excluyendo a alguien porque no decimos “todas”?».

 

¿Cambios o riesgos en la lengua?

 

Para sustituir el uso común del género masculino, las guías y manuales de lenguaje no sexista, no solo recomiendan incorporar un morfema femenino a los sustantivos, sino que sugieren utilizar el símbolo «@» o la grafía «x». En el caso del siguiente titular «los ciudadanos ejercieron su derecho al voto», se recomiendan las opciones: «los ciudadanos y las ciudadanas», «l@s ciudad@nos» o «lxs ciudadanxs».

 

De acuerdo con la directora de la Escuela de Letras de LUZ, las recomendaciones contenidas en los manuales no solo implican un deterioro de la lengua, sino que se perdería un campo de estudios que se ha ganado desde hace siglos. «No se debe derrumbar toda una estructura lingüística, una estructura sintáctica, semántica y, en este caso, morfológica, para complacer a un grupo minoritario, porque ellos no son toda la sociedad».

 

Insistentemente, la profesora Gisela Swiggers se refiere a que el problema parte de la noción de género. «Para la Lingüística, el género es una propiedad gramatical y la tienen todos los sustantivos, pero aquí nos interesa la confrontación que hay entre esa noción de género y la noción de género cultural; que la sociedad asume que personas de ciertos grupos tienen ciertos comportamientos y, además, cumplen ciertos roles sociales. Antiguamente eran el grupo de mujeres y el de hombres, pero ya no es solamente el género femenino y el masculino; hay otros grupos que están luchando por también ser incluidos».

 

Manifiesta que, debido a los cambios en la sociedad, se necesita que la lengua incluya a todos los grupos. «Yo no puedo decir si eso es apropiado o no. Son los hablantes a lo largo del tiempo los que van a decir, y las fuerzas sociales no están bajando. Esas fuerzas sociales que están tratando de incluir eso son cada vez más fuertes; por lo tanto, no puedes, de ninguna manera, subestimarlas».

 

Explica que solo los hablantes, con el uso de la lengua, pueden generar los cambios. «No serán las gramáticas; serán los mismos hablantes con su uso los que van a hacer esos cambios. Somos nosotros, los hablantes, durante mucho tiempo, usando la lengua para que cambie. No la va a cambiar la Real Academia Española, ni la van a cambiar los grupos de esa manera. Si la gente empieza a decir “los niños y las niñas, las maestras y los maestros”, si los hablantes empiezan a hacer eso, la lengua va a cambiar».

 

Contraria a la postura de la profesora Swiggers, Gloria Fuenmayor considera que eso sería un deterioro de la lengua. «No habría nadie que controlara esto. Cambiar el morfema “o” por el morfema “a” o por el morfema “e” porque ellos lo piden para hacer diferencias de sexo, sería una debacle. La Real Academia Española perdería toda la autoridad que tiene para poder dictaminar el buen o mal uso de nuestra lengua. Sería perder todo lo que hemos logrado en el uso del español».

 

A su juicio, solo es un grupo social el que está buscando posesionarse de una parte del lenguaje para ser reconocido. «Ellos no quieren tener un habla particular; ellos quieren tener una lengua que maneje el universo, y eso yo lo veo descabellado porque eso es aceptar, por ejemplo, que nuestra Real Academia Española termine por cambiar todo lo que ya se ha establecido. Eso no es el uso común. Es el uso de un grupo que está presionando y que no puede controlar cómo se debe decir porque ellos se sienten excluidos». 

 

La discusión entre las posiciones de los estudiosos del español está tomando impulso con el pasar de los días. La profesora Gisela Swiggers prevé que la lengua saldrá fortalecida. «Es muy importante que estos grupos estén luchando a través de la lengua. Eso nos dice lo significativo que es, porque, si ellos están pidiendo inclusión, es porque ven la importancia que tiene la lengua».

 

Agrega que la lengua es una herencia cultural. «Cuando nosotros la recibimos, recibimos toda una cultura con ella, y esa cultura, hasta ahora, ha sido machista. ¿Qué es lo que las mujeres quieren? Que la cultura deje de ser machista, y los otros grupos que deje de ser entre machista y feminista, que sea diversa. Lo importante es que la lengua salga más fortalecida».





Última actualización ( 23-07-2018 a las 13:10:08 )
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