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El Teatro Baralt conmemora 135 años en defensa del progreso intelectual y cultural del Zulia PDF Imprimir Correo
13-07-2018 a las 14:10:54

Con la campaña «El teatro está vivo… y cuenta con vos» se pretende fortalecer en el marco de su aniversario el sentido de pertenencia de los ciudadanos hacia el Baralt, involucrándolos en su cuidado y preservación a través de la iniciativa «Un bombillo para el Baralt»

 

LUZ Agencia de Noticias

 

El teatro está en los genes y en el corazón de la ciudad. Referencia indiscutible de la modernización y la innovación en el país, el Teatro Baralt, declarado Monumento Nacional en 1981, se consolida ante la comunidad zuliana, más que como un espacio con una exitosa trayectoria cultural, como un testimonio vivo del legado artístico e intelectual que ha impulsado la modernización de la región.

 

La arquitecto y profesora de la Universidad del Zulia Nereida Petit explica que la fuerza simbólica que hoy mantiene el recinto se debe a la lucha por conseguir un teatro adaptado a las aspiraciones de los ciudadanos de la región que deseaban disfrutar de la actividad escénica y dramática fue dura.

 

En el marco de la celebración de su inauguración, el 24 de julio de 1983, y de su última reapertura por parte de LUZ, el 18 de julio de 1998, la gran Joya cultural de Zulia se mantiene de pie en la avenida 5 con calle 95 sobre los cimientos de sus propios orígenes como un recordatorio simbólico del empeño que caracteriza a una sociedad de sólidos principios y altas aspiraciones.

 

Progreso y adaptación

 

Nereida Petit afirma que «a través de la arquitectura y el urbanismo de una ciudad pueden ser estudiados los valores de su sociedad». De allí que no sea coincidencia que las distintas etapas del Teatro se relacionen, justamente, con cambios en la arquitectura de su fachada. «Antes del teatro del XIX, del centenario, hubo un teatro, un corral de comedia, que se hizo en el mismo lugar; o sea que ese lugar ha visto 4 teatros porque, si vemos el actual, ya no es el mismo que el de (León Jerome) Höet; es otro teatro que fue modificado para hacer el que tenemos actualmente, aun cuando exteriormente sea similar», rememora la profesora.

 

En efecto, pese a que la mayoría de las obras internacionales y nacionales llegaban primero a los escenarios de Caracas, el interés por la dramaturgia se desarrollaba cada vez en Maracaibo. «Quizás porque somos una ciudad de puerto. Venían muchos comerciantes extranjeros a los que le gustaba el teatro. Entonces, un signo de progreso en ese momento eran las edificaciones y el teatro; por eso nos preocupamos por sustituir antiguos edificios por unos nuevos», sostiene la arquitecto y profesora de LUZ.

 

Para 1811, existía ya en la región la necesidad contar con un establecimiento para la difusión de las artes escénicas; pero no es sino hasta 1840 que se consolida un espacio para ello, cuando el coronel Miguel Antonio Baralt, padre de Rafael María Baralt, cede un solar de su residencia que seria destinado a la presentación de obras dramatúrgicas y a la declamación poética.

 

«No teníamos los recursos para hacerlo. El primero que se puede construir es aquel primer teatro que entró en desuso y decayó; pero el teatro de Manuel Obando respondía y tenía cosas muy interesantes, como que tenía ventilación. A le gente le gustaba», comenta Petit.

 

Poder construir uno en aquella época, resultaba un reto para los zulianos, pues «había que tener un permiso del Gobierno y la iglesia. Es ese deseo que tenemos de ser más que “un pueblo de pescadores”, como nos llamó Guzmán Blanco», lo que impulsa que se intensifiquen los esfuerzos por construir un teatro superior y mucho más adaptado a las nuevas exigencias de los maracaiberos.

 

Así, el 24 de julio de 1883, en el marco del natalicio de Simón Bolívar, se abren las puertas de la primera estructura, 21 metros de ancho y 10 de alto donde se presentaría, como parte la inauguración, la dramatización Choza y palacio frente a un público de 400 personas —capacidad máxima del espacio para aquel entonces—.

 

«El teatro respondía, de acuerdo a las proporciones de la población, a todos los requerimientos a nivel técnico que se realizaban. Tuvo una fachada neoclásica, pero un interior diferente. Fue una obra ecléctica», señala Nereida Petit.

 

El encargado del proyecto en aquel entonces fue el arquitecto Manuel Obando, quien ofreció a los maracaiberos un teatro que los recibía desde el exterior con la majestuosidad de un pórtico formado por 4 columnas toscanas y una terraza protegida con barandas de hierro. Sin embargo, pronto surgen nuevas exigencias y la estructura queda en abandono, ordenándose su demolición en 1928 para la construcción de un complejo más moderno. «Cuando se hace el otro teatro después, nos encontramos con novedades, hay que incorporar otros detalles técnicos para tratar de responder a las nuevas necesidades», manifiesta Petit.

 

Esta vez, el proceso se realiza con el liderazgo del ingeniero belga León Jerome Höet, contratado por la Caribbean Petroleum, quien amplía la capacidad de la estructura a casi 1mil personas antes de que, en 1955, la Universidad del Zulia obtuviera la propiedad del edificio para que más tarde su administración se haga a través de la Fundación Teatro Baralt, creada por LUZ, lo que llevó a una nueva remodelación que terminaría el 18 de julio de 1998, fecha en que se realiza su última reapertura.

 

«Para la última reconstrucción que se hace, primero se dan cuenta de que había que bajar los murales con todas las obras clásicas que estaban allí, y había que hacerlo de una manera de poder conservarlo y colocarlo igual a como estaba puesto», señala la profesora, quien agrega que es en con esta restauración cuando se descubren las fundaciones sobre las que se decide realizar más tarde la sala baja del Teatro. «Eso es lo que le convierte no en el tercero, sino en el cuarto Teatro Baralt. Y sigue siendo un teatro ecléctico porque afuera tenía rasgos del tipo historicista, aunque adentró era art decó, que era lo más moderno en el momento».

 

Hoy, el Teatro Baralt continúa adaptándose a los cambios. Dentro de su tradicional fachada, aires acondicionados y equipos tecnológicos de última generación brinda a los ciudadanos instalaciones de mayor comodidad para disfrutar de espectáculos y obras de alta calidad.

 

Un antes y después del Baralt

 

En efecto, «las noches de Maracaibo cambiaron con la presencia del teatro», afirma Nereida Petit, quien asegura que el impacto ocasionado por La joya cultural del Zulia es principalmente cultural y social.

 

Con la llegada del Baralt, la población maracaibera, finalmente, encuentra un oasis dedicado exclusivamente al cultivo del intelecto a través de la expresión artística. «Veían presentaciones en vivo. Eso hizo posible que se despertara una audiencia crítica ante el teatro. Eso no pasaba antes. Además, la gente que estaba en el medio comenzó a sentirse deseosa de recibir y hacer obras teatrales. Entonces, primero se presentaban obras extranjeras y, posteriormente, obras nacionales», comenta la arquitecta.

 

Además, desde el punto de vista social, en Maracaibo florece la élite artística. Una vez que el Teatro Baralt se convirtió en un lugar nuevo para ir, aparecieron nuevos protocolos para asistir a las obras. Petit explica que ir «implicaba vestirse y comportarse de una manera diferente. No es lo mismo ver una obra de teatro en la calle a tener que entrar, pagar y comportarse de una manera».

 

El teatro se convierte así en un espacio de innovación y vanguardia, destacándose incluso por ser una de las primeras edificaciones en tener luz eléctrica en la ciudad e, incluso, por ser el escenario de las primeras proyecciones de vistas animadas en Venezuela, cuando el empresario Luis Manuel Méndez, junto a Manuel Trujillo Durán como operador del famoso Vistascopio, presentan ante el público filmes internacionales como The Monroe Doctrine y Anabella Serpentine Dance, pero también las primeras obras cinematográficas de la ciudad, Muchachas bañándose en el Lago de Maracaibo y Célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa, el 28 de enero de 1897.

 

El Teatro está vivo

 

En la actualidad, pese a las dificultades que existen en el país y el debilitamiento institucional al que se pretende someter, desde el Estado, a los centros culturales venezolanos, la Joya Cultural del Zulia celebra 135 años de trayectoria artística e intelectual en la región —y 20 años desde su reapertura— con El teatro está vivo… y cuenta con vos, una campaña que pretende fortalecer el sentido de pertenencia de los ciudadanos hacia el Baralt, involucrándolos en su cuidado y preservación a través de la iniciativa Un bombillo para el Baralt, que tiene como objetivo recolectar los 400 bombillos incandescentes que se necesitan para su óptimo funcionamiento.

 

Como parte del cronograma de celebración que se inició el 1.º de julio de 2018 con las obras Reverso, Kaya y El lago de cristal, en el marco del 4.º Festival Infatil Barikai; y luego de la presentación del grupo musical Indalai, el 4 de julio, así como de la muestra especial en homenaje al teatro realizado por Danzaluz; el 24 de julio de 2018 los maracaiberos podrán disfrutar también de un concierto a cargo del músico Franklin Pire y la Cool Jazz Session.





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