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Marcelino Bisbal: «Hay que volver a las antiguas escuelas de Periodismo» PDF Imprimir Correo
22-06-2018 a las 13:40:41

El profesor e investigador considera que en los programas de estudios de las escuelas de Comunicación Social no hay un equilibrio entre la producción de contenidos y el desarrollo tecnológico. A su juicio, es necesario retomar el ABC del periodismo

 

Luis Gerardo Petit

 

Marcelino Bisbal

Foto: Cortesía
Su nombre es referencia académica. Acreedor del Premio Nacional de Periodismo en la mención de Investigación en 1979 y en la mención especial de docencia por su libro La comunicación interrumpida en 1989. Sus estudios y publicaciones, realizados desde las aulas de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), han marcado a generaciones de periodistas, docentes y estudiantes de la comunicación.

 

Su más reciente libro lo bautizó Autoritarismo comunicacional y, a propósito del Día Nacional del Periodista venezolano —el miércoles 27 de junio de 2018—, el profesor Marcelino Bisbal insiste en que el campo periodístico en la Venezuela actual ha sufrido cambios profundos de orden estructural, político y cultural. «Nos encontramos con la presencia de un gobierno en funciones de Estado que cuenta con una plataforma de medios sin precedentes en la historia política de Venezuela y ni siquiera en América Latina. Es un régimen comunicativo, donde el sector privado de medios sufre la censura y la autocensura, y esto hace que el ejercicio del periodismo se torne cada vez más difícil, porque la libertad de comunicación ha sido coartada en un grado realmente importante».

 

Desde las oficinas del Consejo de Publicaciones de la Ucab, en Caracas, Marcelino Bisbal —quien dirigió la Escuela de Comunicación Social de la UCV desde 1988 hasta 1992 y fue profesor titular de las cátedras Sociología de la Comunicación y Teoría de la Comunicación en la misma casa de estudios— plantea, desde su perspectiva académica, cuál es el desafío de los periodistas y de las escuelas de Comunicación Social en la Venezuela actual.

 

En medio del contexto nacional, ¿cuál es el reto de los periodistas?

 

—El reto para los periodistas es muy difícil. En estos tiempos de autoritarismo y de censura, si el periodista quiere burlar la censura y no quiere caer en la autocensura, tiene que volverse mucho más crítico, más creativo. Saber escribir entre líneas; decir lo que se quiere decir, pero que no parezca que se está diciendo. Hoy día, ese proceso de ser creativo se puede manejar en los espacios digitales. Hemos visto como, en la Venezuela del presente, muchos periodistas jóvenes han dejado los medios convencionales y han pasado al mundo digital donde están ejerciendo el Periodismo con bastante libertad.

 

¿Cómo repensar la información periodística como un bien público cuando el autoritarismo comunicacional del Estado es más prohibitivo?

 

—Actualmente, el periodista tiene la posibilidad de seguir manejándose de manera crítica y sin autocensurarse en el mundo digital, pero tenemos un inconveniente. Las audiencias de los portales digitales no son de orden masivo o mayoritario como pudiera ser en los medios convencionales. Las cifras que nos arrojan algunas investigaciones, en los sectores C, D y E, la penetración de internet para leer noticias en portales digitales no es realmente lo que uno esperaría. En el mundo académico, entre los jóvenes que estudian distintas carreras, si uno les pregunta si leen información en portales digitales, nos vamos a llevar con una ingrata sorpresa. Evidentemente el uso que se está haciendo del internet como el medio de los medios tiene otro sentido y no es el que nosotros estamos sospechando.

 

Entonces, ¿por qué el auge y la convergencia de portales digitales en el país?

 

—En Venezuela han proliferado los portales digitales no porque sea un fenómeno de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, sino porque se han visto obligados producto del contexto político. En la mayoría de los países donde hoy conviven los medios tradicionales o convencionales con lo que llamaríamos «los nuevos medios», ha sido un proceso de evolución natural, donde se ha tenido que dar una adecuación de los géneros periodísticos que se manejan en el soporte impreso para los géneros del soporte digital. Sin duda alguna, en el país no ha sido un proceso natural; se ha dado como resultado del contexto político que vive el país y ha sido una manera de poder burlar la censura y de evitar la autocensura.

 

Las nuevas tecnologías han permitido que la información circule por múltiples plataformas. ¿Hay una aproximación académica a las tendencias reales y actuales del periodismo?

 

— Sí, sé que en las universidades del país hay aproximaciones académicas serias y también las que nos vienen desde el exterior. La pregunta que no sabría responder es si esas aproximaciones que se han hecho desde el mundo académico están siendo asumidas por el periodista que está en pleno ejercicio y que hoy está trabajando en un portal. Eso sí no lo sé. Habría que hacer una medición al respecto de orden cualitativo y cuantitativo, pero sí creo que en Venezuela hay un desarrollo académico importante en ese sentido.

 

Ahora bien, ¿esas aproximaciones académicas están contenidas en los programas de estudios de las escuelas de Comunicación Social?

 

—En la mayoría de las escuelas de Comunicación Social, por no decir que en todas, no hay una adecuación entre este desarrollo tecnológico y el manejo del flujo de información. Habría que hacer una discusión a lo interno de las escuelas para preguntarnos qué es más importante: adecuarnos a este desarrollo tecnológico, que se está dando de una manera tan acelerada, o al manejo de contenidos. Es decir, una cosa es el manejo tecnológico y otra es la producción de contenidos para ese manejo tecnológico nuevo.

 

¿Producción de contenidos o manejo tecnológico?

 

—Uno siente que el docente y el estudiante le dan muchísima importancia a lo tecnológico, dejando de lado la producción de contenido. Yo me inclino hacia formar buenos comunicadores, buenos periodistas, que sepan producir contenidos excelentes y de calidad, y luego adecuar los contenidos a las nuevas plataformas, porque eso es un trabajo mecánico, es una operación de tipo técnica. Siento que la producción de contenidos está un poco dejada de lado y estamos más orientados hacia lo tecnológico, que es importante, pero a mi parecer es más significativo el contenido que vamos a introducir y que va a transitar por ese medio. En las escuelas de Comunicación Social ese equilibrio no se está dando.

 

¿Tenemos que volver al Periodismo tradicional?

 

—Hace falta volver al Periodismo, que nuestros estudiantes aprendan el ABC del periodismo y no importa en qué plataforma lo vayan a transitar, pero, si no tiene ese ABC, estamos mal realmente. Yo creo que eso es lo que está pasando. Veo a los estudiantes de Comunicación Social de la UCAB, y no creo que haya muchísima diferencia con los de la Universidad del Zulia o con los de la UCV, muy preocupados por el manejo de la cámara de televisión, de la suichera, del manejo de internet; pero, cuando uno ve que el contenido es de tan superficialidad, nos damos cuenta que hay un desbalance. En el mundo de nuestra profesión eso está ocurriendo. Hay que volver al ABC del Periodismo.

 

¿Se está formando al estudiante de periodismo para que haga investigación?

 

—Sería injusto si digo que no, y a lo mejor soy demasiado bondadoso si respondo que sí. Hay algunas organizaciones como Espacio Público y el Instituto Prensa y Sociedad que han desarrollado muy buenos talleres sobre periodismo de investigación, y nosotros en el posgrado de Comunicación Social de la UCAB orientamos una parte de nuestro esfuerzo a crear un diplomado o programa de estudios avanzados de periodismo. Eso me da la idea de que en las escuelas de Comunicación Social no se está formando para hacer un buen periodismo de profundidad, un periodismo de interpretación, un periodismo de investigación. Esa es mi intuición.

 

¿Escuelas de Comunicación Social o de Periodismo?

 

—Recuerdo que hace unos años, el profesor Antonio Pasquali, con toda su experiencia, con todo su bagaje, dijo que para él habría que bombardear las escuelas de Comunicación Social; que habría que bombardearlas porque la formación que de ellas estaban recibiendo los periodistas es de muy mala y pésima calidad. No me atrevería a llegar a ese extremo, pero yo sí dije en una oportunidad y hoy día lo sostengo con más fuerza. Hay que volver a las antiguas escuelas de Periodismo, a las escuelas de Periodismo clásicas.

 

Hay mucha resistencia al respecto porque dicen que es una posición excesivamente conservadora. Creo que eso no pasaría, pero sí tenemos que hacer un gran esfuerzo para que a nivel de posgrado haya un buen programa en Periodismo y en periodismo de investigación, pero me inclino hacia la idea de volver a las viejas escuelas de Periodismo, formar a buenos periodistas realmente.

 

En el campo laboral hay quienes prefieren diferenciarse entre comunicadores y periodistas.

 

—Esa diferencia es real y ocurre así en el ejercicio profesional. Uno siente que el comunicador social que egresa con ese título de Licenciado en Comunicación Social, y a lo mejor soy un poco injusto, es un todero. Esa diferencia también la hemos notado dentro de las escuelas. Los jóvenes estudiantes de la mención de Periodismo, que cada vez son menos, quieren que les llamen periodistas y no comunicadores sociales. La diferencia es muy marcada. El periodismo está enmarcado en el campo de la comunicación, pero la comunicación es mucho más amplia y, en la actualidad, es más amplia por la aparición de estos nuevos medios.

 

En América Latina, inclusive en la Universidad Católica Andrés Bello, hay programas de estudios en Periodismo sin mención. ¿Periodistas sin apellido?

 

—Las escuelas deben egresar a periodistas sin apellido. El periodista que aprenda a manejar bien los géneros enseguida los va a aplicar en cualquiera de los formatos o soportes donde vaya a publicar esos contenidos. Esa idea de periodistas de medios impresos, periodistas digitales o de periodistas audiovisuales no me parece. Periodistas a secas.

 

En situaciones como las que nos ha tocado vivir, ¿el periodista debe ser un militante político?

 

—El periodista tiene que ser un militante de la verdad, un militante de la democracia, de la libertad; y si quieres ser un militante de la verdad, de la libertad y de la democracia, sabes que vas a correr unos riesgos. Creo que esos riesgos hay que correrlos. ¿Eso hace que tengas que ser un actor político? Todavía pienso que no; sin embargo, hay colegas que piensan que, en situaciones autoritarias y de dictaduras, el periodista tiene que ser actor político. El Periodismo sigue siendo el mejor oficio del mundo, y los periodistas, en situaciones como las que nos está tocando vivir, tenemos que militar en la verdad y ser impertinente en cualquier situación que nos toque vivir. Esa es la única manera de poder descubrir dónde está la verdad.





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