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Instalación masiva de bombillos ahorradores deteriora la red eléctrica nacional PDF Imprimir Correo
25-05-2018 a las 11:07:17

Según cifras oficiales del MPPEE, entre el 2006 y el 2015, fueron instalados 208.136.805 bombillos ahorradores en todo el país, con una disminución total acumulada de entre 5.764,18 y 5.979,18 megavatios; pero no se realizó la adecuación de los circuitos de electricidad en todo el país ni se previno su potencial contaminante

 

Karledys García

Bajo premisas como «soy consciente, consumo eficiente» y «entra en la banda verde», el Gobierno nacional —a través del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica (MPPEE)— ha elaborado una serie de campañas que persiguen reducir el consumo de electricidad en los hogares venezolanos. A partir del 2006, cuando comenzó la Misión Revolución Energética, el discurso en torno a la reducción del consumo ha radicado en la conservación del planeta y a la concienciación sobre el «uso racional y eficiente» de la energía eléctrica en Venezuela.

 

Desde 2006, programas como Eficiencia Energética en Iluminación, Sustitución de Bombillos y Operación Luciérnaga consistieron en el cambio de bombillos incandescentes por lámparas fluorescentes compactas —conocidas como bombillos ahorradores— para contribuir con la disminución del consumo de electricidad en el país.

 

En la nota de prensa de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) intitulada Bombillos ahorradores una solución ecológica —publicada en 2011— se expone que el potencial de los bombillos ahorradores como una «solución ecológica» para el ahorro de energía en Venezuela radica en beneficios como la disminución del 80 % del consumo de electricidad en comparación con los incandescentes, así como la consecuente reducción de los costos de la facturación del servicio y de la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera.

 

Sin embargo, detalla que la manipulación de esas luminarias debe hacerse con cuidado debido a la presencia de mercurio en su interior y que su disposición final debe seguir ciertos parámetros para evitar riesgos ambientales producidos por la contaminación con mercurio.

Bombillos contaminantes

 

En 2010 y mediante un comunicado público, la Escuela de Biología de la Universidad Central de Venezuela expresó su preocupación por el impacto ambiental de una posible contaminación por mercurio debido a que cada bombillo contiene 5 miligramos de ese metal, que representa una «cantidad suficiente para contaminar 5 mil litros de agua».

 

«Si se cumple la meta estimada por el Estado, de una tasa de recambio de 50 millones de unidades cada 4 años, el impacto ambiental es de más de una tonelada de mercurio cada 10 años», detalla el documento.

 

 
  Foto: Laura Nieto

El profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Zulia y especialista en sistemas de distribución de energía eléctrica, José Espina, rememora que durante la gestión de Jesse Chacón como ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica —entre 2013 y 2015— «llegó a decir que los llamados bombillos ahorradores no convenían porque eran contaminantes, debido a que tienen mercurio en su interior, y que íbamos a ir hacia la iluminación LED». Sin embargo, a su juicio, se trató de una media verdad debido a que el mercurio no es el único elemento contaminante de los bombillos.

 

Además del impacto ambiental producto de la instalación de los bombillos ahorradores en los sectores industrial y residencial, explica que las lámparas fluorescentes compactas «no solo son contaminantes por el mercurio en su interior, sino porque, aplicadas en millones, contaminan toda la red eléctrica con algo que se conoce como armónicos de potencia».

 

El especialista de LUZ asegura que el efecto de los armónicos de potencia radica en que aumentan «el calor de pérdida en los conductores. Eso significa que los envejece más rápido y resulta que las líneas, los transformadores y los generadores, todos, están hechos con conductores eléctricos».

 

Otros electrodomésticos como «los televisores pantalla plana y todo lo que es tecnología basada en electrónica de estado sólido contamina con armónico y son cargas contaminantes de la red de distribución, que es el último eslabón de la cadena» del sistema eléctrico. Detalla que los armónicos de potencia pasan a través de la cadena de distribución, transmisión y generación de electricidad «porque son instalados aquí —en los hogares y empresas—, pero son provistos de energía desde donde se genera y todo eso es más calor, más carga, que no produce un trabajo eléctrico útil, sino que produce pérdidas».

 

Es así como la instalación de los millones de bombillos ahorradores como política gubernamental, aunada al incentivo de la población a utilizarlos en lugar de los bombillos incandescentes, ha contribuido a la generación de «cargas contaminantes de la red eléctrica», explica Espina.

 

Afirma que la sustitución masiva de los bombillos incandescentes por los bombillos ahorradores implicaba realizar una adecuación de los circuitos de electricidad mediante la aplicación de filtros que sirvieran para, como su nombre lo indica, filtrar los armónicos que entrarían a través de la red eléctrica; pero esta acción no se realizó en el país.

 

Detalla con preocupación que es necesario hacer una evaluación para saber «cuánto del vencimiento y de la aceleración en el término de la vida útil de toda esa infraestructura puede haber sido causada por, precisamente, conectar toda esa carga por millones una y otra vez».

¿Respuesta a la crisis?

 

En febrero de 2010, el entonces presidente de la república, Hugo Chávez, decretó el Estado de Emergencia del Servicio Eléctrico Nacional debido, entre otras razones, a «un conjunto de circunstancias de orden natural que afecta las cuencas hidrográficas, que a su vez restringe el aporte de agua a los embalses destinados a la generación hidroeléctrica» y a que la demanda de energía eléctrica «ha venido experimentando un crecimiento acelerado, caracterizado particularmente por distorsiones en los patrones del consumidor, que ameritan una modelación mediante la difusión masiva de programas dirigidos a la población a fin de estimular el uso eficiente y el ahorro de la energía eléctrica».

 

Según la Memoria del 2010 del MPPEE, las respuestas ante la crisis en el sector eléctrico incluyeron «aplicar medidas de ahorro dirigidas a disminuir el derroche de energía característico del país. Esto se expresó en el plan de racionamiento y eficiencia energética». Este último estuvo enfocado en la sustitución de bombillos incandescentes por los ahorradores, que en ese año se trató de 49.999.997 bombillos instalados y se canjearon 44.161.030 bombillos incandescentes, lo que generó «una reducción de al menos mil megavatios en los momentos de demanda pico».

 

En el Anuario Estadístico del Ministerio de Energía Eléctrica correspondiente al 2013 se expone que entre 2006 y 2012 fueron instaladas 156.845.182 lámparas fluorescentes compactas, lo que representó un ahorro en demanda de potencia de 3.983 megavatios. En ese mismo periodo, en el estado Zulia se entregaron 22.270.461 bombillos, el 14 % del total nacional.

 

Durante el 2013, fueron instalados 23.573.969 bombillos ahorradores que, según la Memoria del 2013 del MPPEE, generaron un ahorro de energía eléctrica de 892,08 megavatios. De esa cantidad, 18.500.000 fueron sustituidos en áreas residenciales como parte del Plan de Emergencia del Sistema y Servicio Eléctrico Nacional.

 

En 2014, se contabilizaron 10.410.195 bombillos; sin embargo, la Memoria del 2014 del MPPEE presenta incongruencias con respecto a la disminución de la demanda de electricidad producto de la instalación de los bombillos ahorradores: en algunos puntos se habla de 251 megavatios y en otros de 430.

 

Debido a que tanto el MPPEE como Corpoelec han reconocido el potencial contaminante de los bombillos ahorradores, en 2014, el entonces ministro de Energía Eléctrica, Jesse Chacón, anunció que el país implementaría un plan de sustitución de esos bombillos por luminarias LED. Asimismo, declaró que el Ejecutivo aprobó 5 millones de dólares para la importación del primer lote de luminarias LED, por lo que se tenía previsto su recibimiento y distribución a mediados de 2014.

 

Con este antecedente, destaca que para 2015 la Memoria del MPPEE de ese año contempló la instalación de 17.307.459 lámparas fluorescentes compactas, lo que se traduce en un aumento del 70 % en la cantidad de luminarias instaladas, en comparación con el 2014. Según este documento, los bombillos ahorradores generaron una disminución de 674,1 megavatios durante el 2015.

 

Tomando como base las cifras oficiales del Ministerio de Energía Eléctrica, entre el 2006 y el 2015 fueron instalados 208.136.805 bombillos ahorradores en todo el país y hubo un ahorro acumulado de 5.764,18 o 5.979,18 megavatios, tomando en cuenta las 2 cifras de 2014.

Inversiones cuestionadas

 

El Informe Final de la Comisión Mixta para el Estudio de la Crisis Eléctrica en el País de la Asamblea Nacional detalla que, de acuerdo con las memorias de los ministerios de Energía y Petróleo, y Energía Eléctrica, así como los Informes de gestión anual de PDVSA, entre 2006 y 2015 se realizó una inversión total de 6.323 millones de dólares como parte de la Misión Revolución Energética y del convenio entre Cuba y Venezuela.

 

El mismo documento expresa que, hasta 2009, el Gobierno nacional había invertido «un total de 1.348 millones de dólares. Estos montos serían para cubrir la adquisición de 129,2 millones de bombillos ahorradores y el pago de los programas de formación y las asesorías técnicas en eficiencia energética al gobierno de Cuba. Sin embargo, llama la atención que durante el lapso 2010-2014 se invirtieron 4.975 millones de dólares adicionales, sin que exista especificación alguna en qué se invirtió este monto durante los años 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014».

 

En materia financiera y ante la opacidad en el detalle de las inversiones realizadas como parte de la Misión Revolución Energética, las estimaciones elaboradas por la comisión sugieren un sobreprecio en la adquisición de los bombillos. Para ello, la comisión estableció un precio referencial de cuatro dólares por bombillo, que multiplicados por 182 millones de lámparas representan un total de 720 millones de dólares.

 

Una de las hipótesis que se plantea la comisión del parlamento establece que el costo pagado por cada bombillo pudo haber rondado los 10 dólares, lo que representa casi tres veces más del valor referencial. Mientras que, en una segunda hipótesis, explica que los costos de los bombillos y de la instalación de la generación distribuida pudo haber estado dentro de los valores referenciales, pero «las asesorías y programas de formación costaron 4.797 millones de dólares».

 

A estas inversiones se suman las provenientes del convenio entre Venezuela y Vietnam, que dieron lugar a la creación de la empresa mixta VietVen Iluminaciones para la instalación de una fábrica de bombillos ahorradores en Falcón y que fue inaugurada en 2013.





Última actualización ( 28-05-2018 a las 10:20:43 )
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