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Normalización de la violencia transformó el patrón de conducta social en Venezuela PDF Imprimir Correo
10-05-2018 a las 08:59:25

La acentuada polarización política y el detrimento de las condiciones de vida en el país han originado nuevas formas de violencia entre los venezolanos

 

Luis Gerardo Petit

 

Violencia interpersonal

Foto: John Moore / Getty Images
 
La violencia se apoderó de los más de 916 mil kilómetros cuadrados del territorio nacional. El país no solo tiene una de las mayores tasas de muertes violentas en el mundo —89 por cada 100 mil habitantes—, sino que el atropello, la coacción y el exceso han ganado terreno en la cotidianidad de los venezolanos.

 

La profesora de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Zulia y coordinadora ejecutiva del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) en la región, Raima Rujano, —al explicar que la violencia se está gestando en el hogar— afirma que en Venezuela se ha normalizado la violencia, hasta el punto de que se ha convertido en un patrón de conducta entre los ciudadanos. «En la calle solo somos el reflejo de lo que está ocurriendo en los hogares. De esa forma nos estamos tratando», advierte.

 

En su día a día, Venezuela se enfrenta al deterioro del pacto social, de las reglas de convivencia y de resolución de conflictos sociales y políticos, y a una marcada polarización política que, inclusive, desde el discurso de sus gobernantes, acentúa aún más las diferencias en la población. El sociólogo y director de la asociación civil Paz Activa y del Observatorio de Delito Organizado, Luis Cedeño, asegura que la erosión de la calidad de vida de los venezolanos ha generado tensiones que se manifiestan en violencia interpersonal y en otras formas de violencia.

 

A juicio del director del Observatorio de Delito Organizado, la violencia en Venezuela se debe a la ruptura de los pactos sociales que regularizan de alguna manera la violencia. «El Estado, como garante de la seguridad ciudadana y de la justicia, ha perdido legitimidad y eso hace que, por supuesto, los ciudadanos apliquen la violencia como defensa. Tenemos una sociedad donde la mayoría se está defendiendo con un arma».

 

En ese sentido, el sociólogo y director ejecutivo de la organización no gubernamental Ciudadanía en Acción, Edison Arciniega, afirma que la sociedad venezolana «es la más violenta del continente y, por tanto, los venezolanos están entre los seres humanos más violentos del mundo. Tenemos una sociedad con una gran disposición de violentar a otros de múltiples formas —psicológicas, verbales y físicas— para imponer nuestros objetivos y, además, somos una sociedad reproductora y cómplice de la violencia».

 

Violencia por escasez

 

Violencia interpersonal

Foto: Meredith Kohut / The New York Times
 
Las dificultades para la adquisición de alimentos básicos, medicamentos, transporte público, efectivo en los bancos o atención en las instituciones públicas generan ansiedad, frustración y conflictos entre los ciudadanos, que se traducen en nuevos escenarios de violencia y de delitos. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), el empobrecimiento, la inflación y el desabastecimiento han incrementado el hurto en los supermercados, los saqueos colectivos y los robos a transportes de alimentos en las vías públicas.

 

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, tan solo en el primer mes de 2018 los saqueos e intentos de saqueo aumentaron un 642 % y se registraron en casi todo el territorio nacional, mientras que, de las 2 mil 414 protestas registradas, 549 estuvieron vinculadas a la crisis alimentaria.

 

    Desprotegidos por el Estado
  En la investigación intitulada La violencia nace en el hogar, el gobierno y la oposición, realizada por el Observatorio Venezolano de Violencia en el Estado Zulia, los encuestados —estudiados en grupos según la tendencia política: independientes, opositores y oficialistas— coinciden en que los linchamientos en el país son el resultado de la impunidad y la desprotección por parte del Estado frente al delito. Asimismo, no justifican los saqueos ni siquiera por hambre.
Durante el 2017, el OVV registró hechos de violencia en contextos relacionados para comprar alimentos en los supermercados. «En las “colas” suelen aparecer personas armadas que se imponen y ocupan los primeros lugares, desplazando a los demás y generando conflictos o sometimiento por el uso de la fuerza. En algunos casos, esto ha ocasionado lesiones y hasta la muerte, como fue el caso de una mujer asesinada de un disparo en la cara ante cerca de 500 personas que estaban en las filas para la compra de alimentos en Barquisimeto».

 

De acuerdo con los investigadores del Observatorio Venezolano de Violencia, el incremento de los precios de los medicamentos y alimentos ha llevado a que personas sin trayectoria delincuencial sustraigan productos de los anaqueles, roben productos en los lugares de trabajo y despojen de las loncheras a los niños más pequeños en las escuelas. «El riesgo del robo se extiende en todos los espacios, lo que acrecienta la desconfianza mutua, todos están bajo sospecha y ningún espacio público es seguro, por lo que toda persona debe estar no solo alerta, sino a la defensiva».

 

Asimismo, la reducida disponibilidad de alimentos en los hogares ha generado dificultades en la convivencia familiar debido a que los productos son racionados o reservados para determinados miembros de la familia —los más pequeños o los enfermos— y, «cuando alguno incumple esas reglas, se producen situaciones de conflicto y violencia, como los casos de una madre que le quemó las manos a su hija por tomarse el tetero de su hermana u otra que quemó los labios a un hijo por comerse durante la noche el alimento guardado para toda la familia», denuncia el Observatorio en su informe correspondiente al 2017.

 

Cómo definen la violencia

 

En un contexto de polarización política, los investigadores del Observatorio Venezolano de Violencia en el estado Zulia realizaron un estudio para conocer las concepciones de los ciudadanos sobre la violencia, con la particularidad de que los grupos focales se formaron de acuerdo a la ideología político-partidista: opositores, oficialistas e independientes.

 

Los encuestados coinciden en la definición de la violencia en su marco general y en relación a la situación delictiva en el país; sin embargo, discrepan en los aspectos referidos a la violencia política. El profesor de la Escuela de Trabajo Social de LUZ y coordinador general del Observatorio Venezolano de Violencia en la región, Johel Salas, explica que los 3 grupos entienden la violencia más allá del uso deliberado de la fuerza física o el poder.

 

Enfermos de violencia interpersonal    
«Los venezolanos estamos enfermos de violencia interpersonal, por eso es nuestra segunda enfermedad por número de muertes, la primera causa de discapacidad y la primera causa de operaciones quirúrgicas y hospitalizaciones», indica el sociólogo y director ejecutivo de la organización no gubernamental Ciudadanía en Acción, Edison Arciniega, quien considera que la violencia interpersonal  debe tratarse como una enfermedad psicosocial.  
«La relacionan con el trato que reciben en las instituciones públicas y privadas, con la situación de sobrevivencia de la población producto de la crisis económica, con el discurso de los actores políticos, con el trato diferencial para el acceso beneficios sociales y en términos generales con las relaciones entre los ciudadanos y la violación de los derechos fundamentales».

 

Del mismo modo, afirman que la violencia se origina en el hogar. «Más allá de la definición política, los entrevistados coinciden en que la violencia tiene su fuente en el hogar, en la familia, pero, además, consideran que la violencia llegó a su máximo límite de tolerancia y que su solución se encuentra en la educación, en la transmisión de normas y valores proclives a una convivencia pacífica y respetuosa de los otros», manifiesta la profesora Raima Rujano.

 

Violencia y polarización política

 

Violencia interpersonal

Foto: AP
 

«Los oficialistas dicen que los violentos son los opositores; los opositores dicen que los violentos son los oficialistas; y los independientes dicen que el violento es el oficialista, el opositor, pero también el Estado», indica la profesora Raima Rujano, quien traduce el panorama como una «situación bien interesante porque estamos viendo a un ciudadano desprotegido, que ya no cree en las instituciones y que, inclusive, es un ciudadano que está en la búsqueda de su estabilidad y le ha sido imposible».

 

Para el grupo de los independientes —explica el coordinador del OVV en el Zulia–, la violencia política es entendida como abuso por parte de las instituciones del Estado. «Se manifiesta para los participantes en la censura, en las persecuciones políticas, en los presos de conciencia, en el absoluto control estatal que viola los derechos de los individuos, en la libertad de pensamiento»

 

El discurso político es considerado como violento y asocian la violencia política al uso de los beneficios del gobierno para lograr lealtades partidistas, especialmente para beneficios electorales. «También consideran que la forma de protestar de la oposición en los sucesos del 2017 es violencia política», dice el profesor Johel Salas.

  





Última actualización ( 10-05-2018 a las 10:28:27 )
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