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94 mil venezolanos solicitaron protección internacional en 2017 PDF Imprimir Correo
16-04-2018 a las 11:23:09

Ha aumentado un 2 mil % el número de venezolanos que ha solicitado el reconocimiento de la condición de refugiado en todo el mundo desde el año 2014

 

Luis Gerardo Petit

Foto: Reynesson Damasceno

 

Están protegidos por el derecho internacional. Son personas que, debido a un temor de persecución, conflicto armado, violencia y otras circunstancias que alteren gravemente el orden público y social de su nación, cruzan las fronteras en búsqueda de seguridad y asistencia humanitaria en los países vecinos bajo una condición: la de refugiados.

 

Su protección y reconocimiento están definidos en los tratados internacionales y regionales. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados, así como otros importantes acuerdos internacionales y regionales, establecen que los refugiados tienen derechos humanos y, en consecuencia, los Estados están obligados —por razones de solidaridad— a unificar esfuerzos para preservar el respeto universal y efectivo de los derechos y libertades del hombre.

 

Hasta el pasado reciente, Venezuela recibió a cientos de migrantes, principalmente, a colombianos en condición de refugiados, quienes, debido a la violencia desatada por grupos armados ilegales, tráfico de droga y disputas por el control de tierras, llegaron al territorio venezolano en búsqueda de seguridad. En la actualidad, la historia es distinta. La diáspora en Venezuela es masiva. Se estima, según la encuestadora privada Consultores 21, que al menos 4 millones de venezolanos han dejado el país.

 

Aunque las razones del éxodo pueden ser forzadas o no, el complejo contexto político y socioeconómico del país —caracterizado por escasez de alimentos y de medicamentos, pérdida del poder adquisitivo, inseguridad y restricciones a las libertades fundamentales— expulsa a cientos de ciudadanos a otras fronteras e, inclusive, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), afecta el acceso a los servicios básicos de los nacionales y de los 7.861 refugiados que se encuentran en Venezuela.

 

El país está sumergido en una emergencia humanitaria compleja. La pobreza por ingreso se ubicó en 87 % en el 2017, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi); más del 70 % de los hospitales no prestan atención mínima adecuada por la falta de medicinas e insumos, más de 4 millones de pacientes con enfermedades crónicas no tienen acceso a medicamentos; 8,2 millones de personas solo comen 2 o menos veces al día, 80 % de los hogares presenta inseguridad alimentaria y cada vez más niños sufren desnutrición como consecuencia de la escasez de alimentos.

 

De allí surge el petitorio de las organizaciones internacionales y nacionales de solicitar al Estado aceptar la ayuda humanitaria para los venezolanos que aún se encuentran en el territorio nacional, y la exhortación de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados a sus Estados miembros para que garanticen a los venezolanos el acceso a su territorio y a los servicios básicos.

 

Recientemente, en una nota de interés intitulada ACNUR presenta nuevas directrices de protección ante la huida de venezolanos por América Latina, la agencia de las Naciones Unidas exhorta a los gobiernos receptores de venezolanos en necesidad de protección internacional y de asistencia humanitaria para que, además de permitirles el acceso a su territorio, adopten «respuestas pragmáticas de protección, como las alternativas de estadía legal, que incluyen visas o permisos de residencia temporal, así como otros programas de regularización que garanticen el acceso a los derechos básicos de salud, educación, unidad familiar, libertad de movimiento, albergue y el derecho al trabajo».

 

Plan de respuesta regional
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) diseña un «plan de respuesta regional» para abordar la protección y las necesidades básicas de los venezolanos, que incluye a ocho países y la subregión del Caribe. «ACNUR busca fortalecer los sistemas de asilo nacionales y otros procesos de protección internacional, e intensificar sus actividades para fomentar una respuesta integral, predecible y armonizada a la difícil situación que enfrentan las personas venezolanas», indicó la agencia en una nota de interés.
No todos son refugiados

 

La Convención de Refugiados de 1951 señala que un refugiado es una persona que, debido a «fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país».

 

Asimismo, la Declaración de Cartagena de 1984 —aunque no es vinculante— complementa la definición establecida en la Convención de 1951 al incluir que un refugiado es una persona que haya huido de su país porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado el orden público.

 

Es por ello que la ACNUR, en sus directrices para que los gobiernos atiendan el «flujo significativo de venezolanos que salen hacia países vecinos», considera que las circunstancias generales que conducen a la salida de ciudadanos venezolanos podrían estar contempladas en el espíritu de la Declaración de Cartagena.

 

No todos los venezolanos son refugiados; sin embargo, la ACNUR considera que «un número significativo» necesita protección internacional. De acuerdo con los tratados internacionales, los Estados tienen la responsabilidad principal de identificar a las personas que cumplan con los criterios presentes en la definición de refugiado, a través de la Determinación del Estatuto de Refugiado, un examen para identificar si la persona que solicitó el asilo o la protección internacional es reconocida bajo esa condición.

 

«Una persona no se convierte en refugiado en virtud de una decisión de reconocimiento por el país de acogida o por la ACNUR, sino que se le reconoce como tal, precisamente, por ser en efecto un refugiado. En otras palabras, la decisión de dar reconocimiento es declaratoria: reconoce y confirma formalmente que el individuo en cuestión es un refugiado», señala el Departamento de Protección Internacional de la ACNUR en el documento La Determinación del Estatuto de Refugiado.

 

El procedimiento para la determinación del estatuto de refugiado por parte de los Estados no está señalado en los tratados internacionales; es por ello que las etapas del proceso de asilo, así como las garantías de los procedimientos están definidas por la legislación de cada país, que, además, indica cuáles institucionales y autoridades participarán. El papel de la ACNUR, además de supervisar el cumplimiento de la Convención de 1951, es abogar para que «los gobiernos adopten un proceso rápido, flexible y liberal».

 

En busca de protección internacional

Foto: Reynesson Damasceno

 

El número es alarmante; es más que una cifra. Son más de 5 mil las historias de venezolanos que diariamente salen por las fronteras a países vecinos huyendo de la grave crisis nacional que ha mermado las condiciones de vida en el país. Colombia y Brasil son los territorios que más han recibido migrantes venezolanos.

 

De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 94 mil venezolanos accedieron a los procedimientos de determinación de la condición de refugiado durante el 2017, mientras que un número importante —también con necesidad de protección— optó por otras alternativas de residencia legal.

 

«Se ha producido un aumento de 2 mil % en el número de nacionales venezolanos que han solicitado el reconocimiento de condición de refugiado en todo el mundo desde 2014, principalmente en los países de las Américas desde el año pasado», informó la agencia.

 

Hasta febrero del 2018 —según la ACNUR—, más de 24.800 venezolanos habían solicitado asilo y más de 11 mil habían pedido un permiso de residencia temporal en Brasil, país que, según estimaciones de su gobierno, recibe a más de 800 venezolanos todos los días. «Más de 52 mil venezolanos han llegado a Brasil desde el comienzo del 2017. Se estima que 40 mil han ingresado a través del aislado estado de Roraima, al norte del país, y están viviendo en Boa Vista, la capital del estado».

 

Recientemente, las autoridades brasileñas declararon el estado de Roraima en emergencia por el creciente número de venezolanos que han llegado, y aprobaron 58 millones de dólares para brindar asistencia humanitaria.

 

El éxodo hacia Colombia es aún mayor. De acuerdo con cifras de la Dirección de Migración colombiana, más de 832 mil venezolanos —desde julio de 2017 hasta enero de 2018— habían atravesado la línea divisoria entre ambos países.

 

Medidas contra la deportación

 

En sus directrices, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados recomienda a los Estados receptores no deportar a los migrantes venezolanos. Los refugiados —de acuerdo con la Convención de 1951— gozan de protección para no ser regresados a su país de origen. «Ningún Estado podrá, por expulsión o devolución, poner en modo alguno a un refugiado en las fronteras de los territorios donde su vida o libertad peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertinencia a determinado grupo social o por sus opiniones políticas».

 

Asimismo, la Declaración de Cartagena reitera la importancia y la significación del principio de la no devolución —incluyendo la prohibición del rechazo en las fronteras— como piedra angular de la protección internacional de los refugiados. «Este principio imperativo en cuanto a los refugiados debe reconocerse y respetarse en el estado actual del derecho internacional como un principio intransgredible».





Última actualización ( 17-04-2018 a las 09:12:06 )
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