Agencia de noticias de la Universidad del Zulia
Correo LUZMapa del sitio
Bookmark and Share
Investigadores utilizan la agrotectura para el cultivo sostenible en comunidades pemón PDF Imprimir Correo
08-03-2018 a las 10:59:40

El trabajo en conjunto de un equipo de profesionales de Arquitectura y Agronomía de LUZ ha dado frutos con la creación de una casa de cultivo y de varios  canteros escolares para la producción agrícola en la comunidad Kamarata

 

Karledys García

 

Comunidad Kamarata

Foto: Cortesía
 
Los paisajes del Parque Nacional Canaima —decretado por la Unesco Sitio de Patrimonio Natural de la Humanidad en 1994— incluyen formaciones geológicas que datan de entre 540 y 3 mil 500 millones de años, una red de ríos y gran riqueza biológica, pero, sin duda, es el Salto Ángel o Kerepakupaimerú —como es conocido entre los pemón— la imagen más resaltante de estas mágicas tierras venezolanas. 

 

Los tepuyes, que constituyen las tierras expuestas más antiguas y prácticamente únicas en el mundo, son el paisaje de fondo para el desenvolvimiento de la vida de los pemón, pueblo indígena de filiación lingüística Caribe con unas 125 comunidades en el estado Bolívar. A unos 280 kilómetros de Santa Elena de Uairén, capital del municipio Gran Sabana, se encuentra el Valle de Kamarata, que es el hogar de un subgrupo pemón: los kamarakotos.

 

La riqueza biológica de la Gran Sabana ha provocado que en sus territorios se decreten varios parques nacionales, áreas bajo régimen de administración especial, reservas forestales e hidráulicas y monumentos naturales. Precisamente estas condiciones naturales fueron las que motivaron a Marianela Camacho, profesora de la Facultad de Arquitectura y Diseño, a plantear la integración de la docencia, investigación y extensión en proyectos que beneficiaran a las comunidades en áreas naturales protegidas. Junto a Elizabeth García, profesora de la Facultad Experimental de Arte, formuló el proyecto extensionista Reinterpretación del arte en espacios de la comunidad, en el que participaron 429 estudiantes en labores de servicio comunitario, proyectos de investigación, trabajos de grado y actividades directas con las comunidades.

 

Gracias al proyecto extensionista —que estuvo activo entre 2006 y 2017— y a la vinculación con la fundación internacional Ángel Conservation Corporation, fue posible que los universitarios participaran en el proyecto Kamarakoto, que sirvió de base «para establecer vínculos de trabajo con la comunidad y buscar la participación de profesionales de diferentes áreas que puedan contribuir con la conservación de la cultura de estos pueblos minoritarios que habitan en nuestro país», asegura Camacho.

 

LUZ en Kamarata

 

Las vivencias de los estudiantes foráneos en las rutas estudiantiles con las que contaba la universidad, les permitía conocerse entre sí, generar alianzas, amistad y solidaridad. Fue de esta manera como se juntaron Argenis Toyo y Frederick Acurero, entonces estudiantes de Arquitectura y participantes del proyecto de servicio comunitario, con César Chirinos, de Agronomía. Allí encontraron la oportunidad de hacer un proyecto en conjunto y también surgieron las alianzas con Fátima Urdaneta, profesora e investigadora de la Facultad de Agronomía.

 

El equipo completo encontró en la Gran Sabana la oportunidad de desarrollar el proyecto Creación de un Centro Agroproductivo Sostenible para la Comunidad Indígena de Kamarata, que resultó ganador en una convocatoria realizada por la Fundación Alstom, de Francia, en 2015 y en la que participaron a través de la asociación civil Eposak. 

 

El uso de la agricultura de subsistencia por parte de los pemón y la disponibilidad de 5 galpones inutilizados en la comunidad, resultó en la posibilidad de reciclar esos espacios y convertirlos en una casa de cultivo. Marianela Camacho explica que el acceso de alimentos a Kamarata ocurre por vía aérea porque no hay comunicación terrestre, pero debido a la crisis que vive el país, esta posibilidad es cada vez más reducida. Ante esta situación, «vimos la oportunidad de poderlos ayudar con la producción de hortalizas que de alguna manera ya habían introducido a su dieta y que les podían complementar la alimentación», asegura.

 

A la resolución de un urgente problema de acceso a los alimentos se sumó la necesidad de mantener la biodiversidad y evitar la tala y quema producto de la instalación de nuevos conucos. Fátima Urdaneta, quien también coordina el proyecto, afirma que la creación de una casa de cultivo permitiría que el conuco «no se convierta en una actividad depredadora porque cuando se agotan las reservas del conuco, se mudan y van destruyendo parte de la selva. La casa de cultivo es una alternativa que les permite establecerse y reponer nutrientes de forma orgánica y ecológica, porque todo lo que tratamos de hacer es desde ese punto de vista, que produzcan su propio abono y que lo restituyan».

 

Asegura que debido al espacio disponible en los galpones «vimos que podían transformarse en una casa de cultivo, en un espacio semicontrolado con criterios de sostenibilidad, donde el cultivo y el control de plagas se haga de manera natural. Con esos elementos agrícolas que nosotros aportamos, los arquitectos tomaron todas esas ideas y las plasmaron en los planos, con unos resultados bellísimos».

 

Para lo que fue el diseño conceptual del centro agroproductivo, Camacho detalla que el equipo tenía un análisis previo sobre la incorporación de los elementos culturales en la recuperación de estructuras que ya estaban disponibles en la comunidad, para luego «concretar con los agrónomos cuáles eran las adaptaciones necesarias para poder cumplir con los requerimientos de esa casa de cultivo». De esta manera, el proyecto se convirtió en la puesta en práctica de la agrotectura, un concepto ideado por el equipo de investigación y que conjuga a la agronomía y la arquitectura para ofrecer respuestas a las necesidades de la comunidad.

 

Argenis Toyo, egresado de Arquitectura de la Universidad del Zulia, explica que la agrotectura es un concepto global que tiene también una aplicación educativa porque «además de tener un espacio, poder construirlo y ejecutarlo, siempre ha estado la intención fuerte de que sea un espacio de educación, de que a partir de esos espacios haya un aprendizaje para nosotros y para la comunidad».

 

Producción comunitaria

 

Comunidad Kamarata

Foto: Cortesía 
 
La alimentación de los 141 niños que estudian en la escuela y de otros 56 que asisten al Jardín de Infancia Madre Teresa Titos y Garzon es uno de los objetivos principales de los espacios productivos instalados en la comunidad y que podrán conjugarse con la casa de cultivo y los conucos familiares para beneficiar a un aproximado de 1.200 personas que habitan en Kamarata. 

 

El proyecto de agrotectura incluye una fase de intervención de 2 de los 5 galpones disponibles, para su transformación en una casa de cultivo, la dotación de insumos y la capacitación de la comunidad para el manejo de los cultivos. En lo que corresponde a la edificación de la casa de cultivo, Toyo detalla que el diseño de lo que será la estructura de los galpones ha tenido al menos 2 transformaciones importantes: «en principio se iba a trabajar con las 5 naves y por razones presupuestarias, nos adaptamos a 2 galpones. A partir de esto, diseñamos que estos galpones base puedan tener un crecimiento en fases» a medida que se cuente con las condiciones presupuestarias para la ejecución.

 

Camacho señala que la estructura «es la misma, lo que va a cambiar es que vamos a desmontar buena parte el techo y los materiales que quitemos, los vamos a usar para hacer los cerramientos, las paredes y los muros que separan los diferentes espacios. No será una casa de cultivo tradicional porque, por lo general, tienen plástico en el techo y en las paredes; pero como tenemos una superficie bastante grande, el plástico es costoso, la zona es bastante amigable y queremos hacer prácticas sostenibles, lo que decidimos fue cambiar una buena porción del techo, que es donde estará la siembra, y dejar unas zonas que son para semilleros y compost que seguirán teniendo el techo de acerolit». 

 

Toyo asegura que la fachada de lo que será la casa de cultivo «será una fachada verde, que pueda referenciar distintos símbolos indígenas. La idea es que al ver los galpones desde afuera, vas a tener unos elementos que hagan referencia a la cultura y eso para ellos puede tener mucho valor». También el uso de materiales disponibles en el entorno será parte de estos espacios para el cultivo entre el pueblo pemón de Kamarata: «queríamos romper con esa idea de que hay que construir solamente con bloques de concreto, de que para vivir bien o tener una construcción buena tenían que tener muchos materiales de afuera». 

 

Entre las labores educativas dentro de la comunidad, durante la visita realizada a la comunidad entre el 13 y 16 de agosto de 2017 «fuimos a hacer las primeras jornadas de capacitación y decidimos empezar con una parcela demostrativa, hecha en una escuela que ya existe y que tiene unos jardines enormes, además de que es donde se concentra la mayoría de la población diariamente».

 

Como resultado de los talleres de Agrotectura, Producción de plántulas en semilleros, Producción de Hortalizas en canteros y Producción de compost y abonos orgánicos se realizó un cantero de 7 metros de longitud por un metro de ancho. Esa parcela demostrativa en la Escuela Básica Nacional Padre Eulogio de Villarrín fue el resultado del trabajo de capacitación entre la comunidad y el equipo de LUZ. Sin embargo, a partir de ese momento, los miembros de la comunidad se han encargado de construir y mantener un cantero para cada salón de clases. 

 

Acompañamiento a las comunidades

 

Desde el 2011, cuando inició el trabajo de los investigadores de LUZ en la comunidad, el proyecto de creación del centro agroproductivo es uno de los primeros que logra concretarse. «Esta es una acción concreta de todo este largo proceso y que la hemos podido llevar a cabo como obra social en la comunidad indígena de Kamarata», afirma Camacho. 

 

    Apoyo de las Naciones Unidas
  Como parte de los proyectos en Kamarata, los investigadores de LUZ —a través de la fundación Ángel Conservation— tienen un segundo proyecto, aprobado por el Programa de pequeñas donaciones de la Organización de las Naciones Unidas, para la intervención del Centro Cultural de la comunidad
Fátima Urdaneta, profesora de la Facultad de Agronomía, detalla que uno de los principios del proyecto consiste en el intercambio con la gente de las comunidades «para que se apropien de estas ideas y las construyan en función de lo que les ofrecemos y de lo que ellos quieren». A esta idea inicial, Camacho suma el enfoque de sostenibilidad que debe estar presente en todos los elementos propuestos en el proyecto: «Estamos incentivando a que sus prácticas sean lo más sostenibles posibles en todas las áreas». 

 

Asegura que la base del trabajo en Kamarata ha sido la vinculación de las iniciativas en el apoyo de la agenda comunitaria y «no ir a proponer como profesionales, desde afuera, nuestra visión de lo que debería ser el desarrollo para ellos, sino identificar cuáles son sus pautas de desarrollo para apoyar el trabajo de los líderes comunitarios». Destaca que para la apropiación de los proyectos es imprescindible «entender cuál es esa agenda comunitaria, cuáles son las prioridades que ellos tienen para intentar acompañarlos», de allí que el acompañamiento en sus procesos comunitarios, ha sido la clave de los proyectos que proponen.

 

Para la continuidad del proyecto esperan por la ejecución presupuestaria de Eposak y Alstom Foundation. Sin embargo, Camacho explica que aún de forma remota, a través de mensajería instantánea, la comunidad es atendida y asesorada por el equipo para mantener los cultivos dispuestos en la escuela. Asimismo, refirió que tienen propuesto reformular el proyecto de extensión «como convenio entre LUZ, Ángel Conservation Corporation y las comunidades indígenas del Valle de Kamarata para poder dar continuidad a las iniciativas que han surgido a partir de las acciones que se han fortalecido con el tiempo y que han vinculado e integrado en equipos de trabajo a profesores de las facultades de Arquitectura, Agronomía e Ingeniería».

 

Con esta iniciativa de producción agrícola sostenible, la Universidad del Zulia participa directamente y ofrece su potencial académico y científico en el desarrollo de la comunidad de Kamarata en la Gran Sabana, a la vez que se protege una de las zonas naturales más importantes del mundo.

 





Última actualización ( 08-03-2018 a las 11:29:18 )
Me gusta


Archivo de noticias
Universidad
Academia
Comunidad
Economía
Salud
Ciencia y tecnología
Deporte
Cultura

Otras secciones
Entrevistas
Encuestas
LUZ Periódico
Especiales LUZ AdN
Boletines LUZ AdN
Informes de gestión
LUZ en los medios
Opinión

 

 


 

 

 

 

LUZ en los medios

 

Notas relacionadas
Conozca más de...

 

 

 

Especiales LUZ AdN

 


  Entrevistas en LUZ AdN

 


 

 

 

 LUZ Periódico

 


 

Teveluz

 

LUZ Web

 

LUZ Radio

^ Subir