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Estudiar vs. sobrevivir: el doloroso dilema de los estudiantes universitarios PDF Imprimir Correo
08-03-2018 a las 09:35:34

En medio de una grave crisis política, económica y social, el deficiente presupuesto asignado a las universidades para garantizar los servicios estudiantiles se suma a las dificultades que, en la actualidad, deben enfrentar los universitarios para culminar su carrera

 

LUZ Agencia de Noticias 

 

Estudiantes de LUZ

Foto: Eloy Hernández
 

La formación de nuevos profesionales en el país está en riesgo. El empeoramiento de las condiciones de vida —producto de la actual crisis económica— amenaza la permanencia de los estudiantes en las aulas de clases. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) correspondiente al 2017, de los 1,6 millones de jóvenes entre 18 y 24 años que asisten a las instituciones de educación superior, un 38 % abandona la universidad antes de graduarse para incorporarse al mercado laboral y contribuir con los gastos del hogar. 

 

Desde el segundo semestre del 2017, las autoridades de las universidades públicas y privadas del país han mostrado su preocupación por el nivel de ausentismo en los centros de educación superior. En la Universidad del Zulia (LUZ), cerca de 15 mil estudiantes han abandonado la universidad desde finales del 2015, según Judith Aular de Durán, vicerrectora académica y rectora encargada, luego de que, el miércoles 14 de febrero del 2018, el Consejo Universitario declarara a la institución en emergencia académica y operativa. 

 

La continuidad de los universitarios en el sistema educativo —según los investigadores de la Encovi 2017— es amenazada por el alto costo de la vida, el empeoramiento de los servicios básicos y la inseguridad. La ausencia de transporte urbano, la escasez de efectivo y las dificultades para adquirir una alimentación adecuada en los hogares son algunos de los tropiezos que deben sortear los universitarios para culminar su carrera profesional, pero, además de esos factores que afectan directamente la cotidianidad de los estudiantes, hay que sumarle las limitaciones a los beneficios que deben prestar las universidades. 

 

De acuerdo con el informe Libertad académica y derechos humanos —elaborado por la Comisión de Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia y Aula Abierta Venezuela con la finalidad de evidenciar las violaciones a los derechos universitarios por parte del Estado venezolano— el aumento de la deserción en las casas de estudios de la región se debe a la afectación de los servicios estudiantiles y a la grave situación económica y social del país. 

 

Una luz de solidaridad

 

Las dificultades han despertado gestos de apoyo y cooperación entre los estudiantes de la Universidad del Zulia. Diariamente, son diversas las muestras de solidaridad que, desde las 11 facultades y 2 núcleos que integran la institución, reflejan los valores y la determinación que caracterizan a los jóvenes de la región.

 

Desde la permanencia en grupos para resguardar su seguridad dentro y fuera del campus hasta la conformación de equipos de estudio para costear los guías y materiales didácticos, los estudiantes de LUZ se han aliado para asistir a clases y terminar sus carreras universitarias con ayuda de sus compañeros. «La idea es permanecer juntos en la facultad y siempre preocuparnos por lo demás. Nunca falta un «¿Cómo te vas? ¿Te buscan? No te quedes solo».

 

Ante la escasez de efectivo y la disminución del transporte público, algunos estudiantes han puesto a disposición sus vehículos particulares para brindar una alternativa de traslado a sus compañeros. Patricia Rincón*, de la Escuela de Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas*, explica que gracias a esta clase de ayuda podrá finalizar sus estudios. «Una compañera me da el aventón hasta Maracaibo para terminar mis últimas materias. De no ser por ella, no podría seguir estudiando», comenta.

 

Sin embargo, la solidaridad en LUZ no tiene límites: múltiples familias zulianas también han ofrecido alojo a estudiantes foráneos en sus viviendas. «Soy de Cabimas y, durante este período, asistir a la universidad se me estaba dificultando bastante por la escasez de efectivo. Además, salir a las 5:35 de la tarde de clases es muy riesgoso y el servicio de transporte es deficiente. Mi mejor amiga y su familia se dieron cuenta de mi situación y me abrieron las puertas de su hogar. Desde entonces me quedo en su casa los días que tengo clase. No tengo palabras para agradecerles».

 

En tiempos de crisis, la visión de la Universidad del Zulia como una casa de crecimiento profesional y personal sigue fortaleciéndose gracias a la perseverancia y fraternidad que comparten quienes hacen vida en ella. «Estoy agradecido porque estoy rodeado de buenas personas. Es una balsa tener amistades y estar rodeados de profesores que te incentiven a seguir adelante. Cuando pienso en mis amigos que han abandonado la carrera por tantos inconvenientes, siento que voy a graduarme por ellos. Eso es un impulso para todos. Nos ayudamos porque queremos lograr esto juntos».

 

Beneficios limitados 

 

Transporte estudiantil

Foto: Eloy Hernández
 
La insuficiencia presupuestaria restringe la oferta de beneficios estudiantiles en las universidades públicas del país. Pese a que la Universidad del Zulia, a través de la Dirección de Desarrollo y Servicios Estudiantiles (Didse), la Dirección de Servicios Generales, el Vicerrectorado Académico y los Servicios Médicos-Odontológicos, busca ofrecer apoyo socio-económico a los alumnos de pregrado, los recursos asignados a la institución imposibilitan el fortalecimiento del transporte universitario, la asistencia médica y otros beneficios para los estudiantes. 

 

De los 175 millardos asignados a la Universidad del Zulia para cubrir los gastos de personal, funcionamiento y providencias estudiantiles en el 2018, solo un 4 % se destinará para los beneficios del sector estudiantil. De la precuota presupuestaria asignada, 6,7 millardos de bolívares se destinaran para las providencias estudiantiles; de los cuales 31 % se utilizará para el transporte universitario; 22 %, para el servicio de los comedores; 20 % para la asistencia médica; 14 % para las ayudas directas, y un 13 % para el resto de los beneficios. Lo que permite garantizar únicamente 5 meses de providencias estudiantiles.

 

Tan solo en el 2017, la Oficina de Planificación del Sector Universitario (Opsu), adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (MPPEUCT), le asignó a LUZ para gastos de providencias estudiantiles un total de 5,9 millardos de bolívares, de los cuales 3 fueron asignados por presupuesto de ley y 1,9 millardos mediante créditos adicionales.

 

Rafael De Espagnolis, titular de la Dirección de Desarrollo y Servicios Estudiantiles de LUZ, manifestó que el Gobierno nacional «no ha dejado de enviar el presupuesto para las providencias estudiantiles»; pero hace mención a que el costo de la bandeja servida en los comedores universitarios no está ajustado a la realidad económica del país, lo que pone en riesgo la prestación del servicio por parte de los proveedores. «Ya es imposible sostener una bandeja a 10 mil bolívares. Es urgente la revisión del costo». 

 

    Incumplimiento del pasaje estudiantil
  Desde la eliminación del boleto estudiantil, en Maracaibo no se ha implementado otro mecanismo que garantice a los estudiantes la exoneración del pasaje. Eduardo Fernández, representante de la FCU-LUZ, hizo un llamado al alcalde de Maracaibo, Willy Casanova, para establecer una reunión con los representantes estudiantiles de las universidades de la ciudad con la finalidad de acordar medidas que permitan el cumplimiento del derecho del pasaje estudiantil, que implica la exoneración del 70 % del costo. Considera que es necesario establecer y aclarar la tarifa del pasaje estudiantil, hacerla pública y darle cumplimiento.
En cuando al transporte universitario, Espagnolis indicó que la Universidad del Zulia solo cuenta con 5 unidades de transporte en «condiciones de extrema precariedad». Detalló que desde hace más de una década, LUZ no recibe por parte de la Opsu unidades nuevas. «El transporte universitario no existe. Ese sí es un beneficio que los estudiantes han perdido en su totalidad, y ha sido una pérdida progresiva. La universidad, en la última década, no ha recibido una unidad de transporte nueva o repotenciada en condiciones de poder prestar servicio por lo menos a las rutas interurbanas». 

 

En ese sentido, Eduardo Fernández, representante de la Federación de Centros Universitarios de LUZ,  expresó su preocupación debido a que la falta de transporte se refleja en el día a día del estudiante para trasladarse hasta las instalaciones de la universidad, además por escasez de efectivo. «El poco transporte que hay en Maracaibo desaparece después de las 2:00 de la tarde. Al estudiante se le hace más difícil regresar a su casa, por eso muchos prefieren no ir a clases o, en el peor de los casos, abandonar los estudios», añadió. 

 

Los beneficios de residencias y atención médica también están limitados. En el caso de las residencias, a nivel presupuestario, es la providencia estudiantil que menos recibe recursos por parte del Gobierno nacional. Para el 2018, según el director de la Didse, la situación de las residencias se «vislumbra muy compleja», debido al aumento de los canon de arredramiento. 

 

La Universidad del Zulia cuenta con 5 residencias en Maracaibo y 1 en Paraguaná para los estudiantes del núcleo Punto Fijo. «Los estudiantes están medianamente atendidos. A nivel presupuestario, el Gobierno prácticamente no le asigna ningún recurso a las residencias. Inclusive, desde enero ya venimos arrastrando un déficit presupuestario solamente vinculado a los canon de arrendamiento. En promedio, la universidad cancelaba 300 mil bolívares mensuales por cada una de las residencias. En este momento, en promedio, se deben cancelar 5 millones de bolívares».  

 

La asignación presupuestaria para el 2018 por parte del Gobierno nacional representa solo un 14 % de los 48,3 millardos solicitados por LUZ para atender a su comunidad estudiantil, que se amparan en la institución para continuar su formación académica. El déficit en el monto asignado a la universidad para el pago de providencias estudiantiles se suma a la lista de dificultades que, en la actualidad, deben enfrentar los alumnos para culminar su carrera en medio de la crisis política, económica y social que atraviesa el país.

 

Testimonios

 

#LUZContigo

 

«He visto compañeros que poseen carro y llevan a otros muchachos hasta la salida de Humanidades».

 

«Por la escasez de efectivo y las cantidades “fantásticas” que cobran los buses a los foráneos, he decidido varias veces dar alojo en mi apartamento por uno o dos días a amigos foráneos para facilitar su asistencia y también ahorrarles dinero y tiempo de estudio».

 

«Me estaba planteando abandonar LUZ, mis sueños y la carrera que amo con mi vida; pero una compañera de clases le comentó a su mamá de mi situación y me ofreció mudarme a su casa. Acepté y gracias a ellos puedo decir que estoy a punto de graduarme en la carrera que amo en mi hermosa alma máter».

 

«Tengo dos amigas que venden caramelos y galletas en la Facultad de Economía para juntas costear sus pasajes».

 

«María vive en Lagunillas y, gracias a su amiga Sandra que le consigue el efectivo, puede viajar todos los días a la Universidad».

 

 





Última actualización ( 08-03-2018 a las 09:59:33 )
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