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Venezuela: ¿Un paraíso vacacional en ruinas? PDF Imprimir Correo
16-02-2018 a las 13:43:42

El principal problema que debe enfrentar el sistema turístico nacional es la pésima calidad de su infraestructura aérea, terrestre y portuaria. En el Zulia solo 20 % de los buses que integran los patios de alquiler se encuentran operativos


Laura Nieto Carrillo

 

Venezuela: un paraíso vacacional en ruinas
Foto: Archivo
 
El turismo no es prioridad en Venezuela. Aunque el país se destaca en Latinoamérica por su atractivo potencial vacacional, pocos son los ciudadanos que actualmente se animan a explotarlo. Viajar dentro del territorio nacional ya no es garantía de tiempos de confort, lujo y tranquilidad; no existe destino recreacional que logre escapar de la crítica coyuntura política, económica y social que vive la población.

 

En efecto, para Franco Cafoncelli, presidente de Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción del Estado Zulia (Fedecámaras Zulia), la industria turística es una de las que más ha sufrido las consecuencias, pues «lo que es el tema de los servicios, el problema de la electricidad, las telecomunicaciones, lo que tiene que ver con el internet, está afectando a las empresas que intervienen en el sector, como son los hoteles, los restaurantes y hasta el mismo transporte».

 

La inseguridad se suma a este panorama y explica por qué ha mermado la entrada de extranjeros a Venezuela.  Zulay Hernández, presidenta de la Cámara de Turismo del Zulia (Caturzulia), sostiene que es la cohesión de estos factores lo que contribuye a disminuir los índices de turistas que entran al país.

 

«Son muy pocos realmente. Tenemos a nivel nacional la conectividad aérea con muy pocos aviones por el tema del mantenimiento, por lo que prácticamente las personas se tienen que trasladar por tierra. Sin embargo, por el problema de la inseguridad, la falta de repuestos y la gasolina, las personas no se atreven. A nivel de los visitantes internacionales, que son los colombianos, sobre eso ellos tienen mucho que decir porque son asaltados en el camino de la frontera hasta acá», afirma la representante de Caturzulia.

 

La desesperanza es cada vez más fuerte. Pocas son las expectativas de la población que, frente al recuerdo de las aventuras de fin de semana y las vacaciones en familia que solían formar parte de entretenida oferta de actividades que ofrecían las temporadas de asueto, consideran fuera de lugar cualquier excusa para celebrar y disfrutar.

 

«Cuando todo el mundo está mal, es difícil hacer un turismo en el que se sienta que se pueden disfrutar las vacaciones. Cuando alguien viene de vacaciones a disfrutar del turismo, a conocer el país y relajarse, cuando hay un ambiente como el que estamos viviendo nosotros, es muy difícil. Yo auguro que no habrá un gran auge turístico en Semana Santa, como tampoco lo hubo en carnavales. No lo veo», declara Cafoncelli.


Sin condiciones para movilizarse

 

Venezuela ocupa el puesto n.º 104 de 136 en el reporte de competitividad mundial en viajes y turismo, The Travel & Tourism Competitivenes Report 2017, realizado por The World Economic Forum.

 

Según el estudio, que evalúa a los países en función de sus debilidades y fortalezas como destinos vacacionales, el principal problema que debe enfrentar esta área del comercio nacional es la pésima calidad de su infraestructura aérea, terrestre y portuaria.

 

En 2017, el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz publicó las cifras registradas sobre el desenvolvimiento de la temporada de Carnavales de ese año y celebró la movilización con fines recreativos de 8.249.000 personas a lo largo del territorio nacional; resaltando que 76 % habría viajado en sus carros particulares; 22 % en trasporte terrestre; 1,3 % por vía acuática y solo un 1,1 % por aire.

 

En ese sentido, la Federación de Colegios de Profesionales en Turismo de Venezuela advertía ya que las zonas de mayor atractivo turístico del país, como las islas Margarita y Coche, pertenecientes al estado Nueva Esparta, comenzaban a experimentar una caída relacionada con el declive del sector transporte del 91 % comparada con los últimos siete años y, desde entonces, el problema se ha intensificado.

 

En enero de 2018, Viviana de Vethencourt, directora de la Cámara de Turismo, denunció, a través de los medios de comunicación, una baja del 40 % en la capacidad de movilización de turistas a Margarita, en relación al 2016 y 2017, incentivada por la paralización en un 70 % de los buses autopullmans y vehículos para paseos rústicos y de ciudad; situación que se repetiría en el resto de los estados de Venezuela y especialmente en el Zulia, «donde solo 20 % de la flota de autobuses que integran los patios de alquiler se encuentran operativos», estima Hernández.

 

No obstante, para la representante de Caturzulia, la situación es aún más lamentable. «Solo están funcionando dos líneas aéreas. Solo salen dos vuelos a Caracas cuando antes cada hora salía uno nuevo. Entonces no hay cupo, los aeropuertos se congestionan y se produce un problema de bachaqueo de boletos», explica.

 

En julio de 2017, la venta de boletería nacional había bajado un 70 %, alcanzando para diciembre de ese mismo año un declive del 76 % según cifras publicadas por la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes y Turismo y por la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela.

 

Al mismo tiempo, la frecuencia de vuelos comerciales internacionales en Venezuela experimentaba una caída abrupta. La Asociación Internacional del Transporte Aéreo, antes del cierre de su oficina en Caracas el 31 de enero de 2018, estimó una reducción del 65 % desde su punto más álgido en 2013. En la actualidad, son cientas las personas que esperan en los aeropuertos y líneas aéreas por un boleto para salir del país. 

 

«La conectividad es importante. No hay vuelos. En estos momentos, hay ciertos destinos donde desaparecieron las líneas aéreas. Cada vez estamos más encerrados», señala Cafoncelli, presidente de Fedecámaras Zulia.

 

Coyuntura de impacto

 

Las consecuencias son lamentables. Desde importantes hoteles hasta pequeñas posadas cierran sus puertas ante la falla de los servicios públicos, la fuga de empleados y los altos costos. Tan solo, en la región zuliana, la caída de ocupación hotelera se calcula entre un 34 % y 35 %, lo que sitúa al estado como el de peor rendimiento en toda Venezuela, donde solo unos pocos recintos vacacionales logran mantener intactas sus cinco estrellas.

 

José Chammy, presidente de la Cámara Hotelera del Zulia, sostiene que son diversos factores los que están provocando índices tan bajos en Maracaibo y poblados de sus alrededores. «Hay varios aditivos que, cuando los pones todos juntos, explican este fenómeno. Problemas en las líneas aéreas, problemas en las viabilidades y ahora se le suma el problema de la comunicación, del cómo se informan los clientes de qué hay en un hotel o de si pueden reservar», comenta.


The Travel & Tourism Competitivenes Report 2017 destaca que la apertura e incidencia de las Tecnologías de la Comunicación y la Información se están convirtiendo en un indicador fundamental de competitividad en la industria de Viajes y Turismo. Sin embargo, Venezuela solo obtuvo 3,5 puntos en una escala del 1 al 7

 

En la capital zuliana, desde mediados de 2016, se registró el robo masivo de los cables de fibra óptica de la principal empresa de telecomunicaciones del país, CANTV, encargada de brindar servicios de telefonía y conexión a internet a los ciudadanos venezolanos; y, para agosto 2017, más del 90 % de los usuarios quedaron incomunicados, según reportó el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Telecomunicaciones del Zulia, Rixio Arrieta, en declaraciones a los medios de comunicación.

 

El representante de la Cámara Hotelera del Zulia considera que, debido a los problemas con las líneas de CANTV en Maracaibo, los recintos turísticos de la ciudad han adquirido servicios de empresas privadas. No obstante, «si se evalúa en relación a la reservación de habitaciones, es grave. Ahora difícilmente se llega tan rápido al cliente común», considera.

 

Además, resalta que la fuga de empleados es un tema común entre los propietarios y gerentes de hoteles. «El Zulia está entre los primeros estados en el que la fuga de personal ha sido mayor. Se piensa que quizás sea por el tema fronterizo. Es muy sencillo para el personal, el trabajador actual, pasar la frontera y solucionar sus finanzas personales. Es difícil mantener a un empleado dentro de las empresas porque hay muchas cosas atractivas fuera del país».

 

Para Zulay Hernández el problema en la actualidad no es, por lo tanto, el desempleo, sino que las instituciones se están quedando sin trabajadores. «Las empresas no tienen trabajadores. Casi en todos los hoteles y ministerios se han ido entre 50 y 60 personas», informa.

 

Recreación a precio de lujo

 

El informe Tendencias del Consumidor Venezolano 2017, publicado en mayo de ese año por la encuestadora nacional Datanálisis, reveló que solo un 7 % de los ciudadanos del país ocupan su tiempo libre en viajes, optando en cambio por ver televisión (56,4 %), visitar a la familia (28,8 %) y leer (27,2 %).

 

Franco Cafoncelli, presidente de Fedecámaras Zulia, indica que los ciudadanos que tienen la capacidad para hacer turismo en Venezuela se ha reducido a lo mínimo, pues «la gente que quizás tiene mayor capacidad de viajar y quedarse en un hotel enfoca todas sus fuerzas es en conseguir los alimentos. La parte de distracción, la parte de vacacionar es un lujo que pocos se pueden dar».

 

Según el estudio de Datanálisis los ciudadanos del país destinan 60,2 % de sus ingresos a la compra de alimentos; 7,1 % al cuidado personal; 7,1 % a la salud; 5 % al transporte; 4,5 % a las telecomunicaciones; 3,5 % a gastos de vivienda y servicio; 3,4 % a educación; 3,2 % a la compra de ropa y calzado; 1,9 % a la recreación y 1,3 % a otras actividades.

 

El 23 de diciembre del 2017, Ricardo Cussano, primer vicepresidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela, vaticinó que unas vacaciones en el 2018 costarían entre 50 y 200 dólares, cifras impagables para aquellos que deben sortear el desabastecimiento y los altos costos de los rubros de primera necesidad a expensas de un salario mínimo.

 

Para Cafoncelli, el turismo nacional e internacional se ha convertido en un lujo. Ni dinero ni tiempo puede emplear el ciudadano común en viajes de placer y visitas turísticas. A las familias venezolanas les toca sortear, en primer lugar, la grave crisis económica, política y social en la que se ha sumergido la nación. «La gente tiene otras prioridades», explica.

 

En busca de alternativas

 

«En el estado Zulia, las nuevas autoridades de la alcaldía de Maracaibo dieron una rueda de prensa para informar sobre todos los planes que van a tener para las personas que se quedarían en la ciudad en Carnavales», informó la presidenta de Caturzulia.

 

Durante los días de asueto, los venezolanos que no pueden viajar aprovechan para disfrutar de los espacios de esparcimientos y las actividades recreativas que brindan sus propias localidades; lo que para Chammy representa una oportunidad para mejorar la situación del sector.

 

En la actualidad, son los citadinos quienes ocupan en 30 % y 40 % los hoteles. «La gente que quiere hacer turismo, pero no puede salir, va a acudir a hoteles, principalmente cinco, cuatro y tres estrellas que tengan piscina», señala. 

 

También clubes, restaurantes, discos, parques al aire libre, centros comerciales y eventos culturales gratuitos se convierten en una solución popular para que los venezolanos despejen la mente en un rato sin alejarse de sus hogares y responsabilidades. «La gente va a terminar disfrutando en la misma ciudad y sus alrededores», agrega.


Una fuente inexplorada de divisas

 

«Aquí hay que traer extranjeros», propone la representante de Caturzulia. Aunque el panorama actual es negativo, The Travel & Tourism Competitivenes Report 2017 también reveló que los recursos naturales que posee el territorio venezolano le otorgan un alto nivel de competitividad al país, con una puntuación de 4,6.

 

Desde el Salto Ángel hasta el Sistema Teleférico de Mérida Mukumbarí, son múltiples las maravillas turísticas que ofrece Venezuela —a los residentes y a los visitantes internacionales— gracias a su favorable posición geográfica, la diversidad de paisajes y riquezas naturales, su rico patrimonio cultural, su aclamada tradición gastronómica y las exóticas costumbres de cada uno de sus pueblos.

 

«Se está mirando a rescatar el sector turismo. Por ahí hay organismos internacionales que quieren financiar proyectos. Lo que tenemos es que trabajar y tener constancia; innovar y buscar alternativas. Es un tema de sentarse todas las personas y articular entre el sector público y privado para tratar de salir de la crisis», plantea Zulay Hernández.

 

Solo si se consolida lo que se está haciendo desde las cámaras y entes gubernamentales, el presidente de la Cámara Hotelera del Zulia cree posible una solución a largo plazo. No obstante, «en el horizonte, a corto plazo no vemos una mejoría. Como desventaja, está lo que tiene que ver con las operaciones en todos sus aspectos», afirma.

 

 





Última actualización ( 16-02-2018 a las 13:48:55 )
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