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Plasma rico en plaquetas: de la aplicación médica especializada a la estética de garaje PDF Imprimir Correo
26-01-2018 a las 08:13:07

Desde la manipulación inadecuada de la muestra de sangre hasta la ausencia de una revisión clínica pueden provocar graves riesgos a la salud de quienes se aplican PRP sin supervisión médica

 

Karledys García

 

Plasma Rico en Plaquetas

Foto: Eloy Hernández
 
Una búsqueda rápida en la web del término Plasma Rico en Plaquetas (PRP) conduce irremediablemente a un listado de centros de belleza y estética que ofrecen terapias de rejuvenecimiento y regeneración celular a partir de su aplicación. También los beneficios del PRP en páginas digitales sobre salud y belleza y la oferta de médicos en distintas áreas de la medicina resultan del universo de opciones disponibles.

 

El uso del plasma rico en plaquetas para la atenuación de las líneas de expresión, marcas de acné y cicatrices en rostro, cuello y escote; para la disminución de estrías y la estimulación del crecimiento de cabello en casos de caída y calvicie, es ofrecido como una receta casi milagrosa en estéticas y salones de belleza. Sin embargo, Melvis Arteaga, profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Clínicas de la Facultad de Medicina, alerta que la obtención y aplicación del PRP «es un procedimiento médico. No lo puede poner una enfermera, ni un bioanalista, lo tiene que poner un médico o un odontólogo. Debe estar bajo responsabilidad médica».

 

Las bondades del PRP residen en que se trata de un compuesto de la sangre que tiene «una alta concentración de plaquetas que, a su vez, tienen una alta concentración de mediadores solubles que intervienen en la reparación y regeneración del tejido», explica Arteaga. El plasma rico en plaquetas es autólogo —que solo puede aplicarse en la misma persona de donde se obtuvo—, no es tóxico ni produce alergias, pero la mala manipulación de la sangre en el proceso de obtención y la ausencia de una evaluación clínica previa a la aplicación puede conllevar a resultados adversos

 

Salud en riesgo

 

La búsqueda de procedimientos estéticos para mejorar la apariencia física es una preocupación para hombres y mujeres, pero la ausencia de experticia en la aplicación, así como de comprobación científica sobre los resultados de algunos tratamientos desluce cualquier búsqueda para «verse mejor». Con varias investigaciones científicas sobre las aplicaciones del plasma rico en plaquetas, Maczy González, profesora e investigadora de la Facultad de Medicina, asegura: «Si lo está aplicando una persona que no está calificada, generalmente no va a tener la misma pericia y experticia que puede tener un personal de salud que esté preparado. Es posible que esa persona pueda tratar de reutilizar algún material para inyectar y eso puede provocar diversos efectos dañinos o deletéreos para los pacientes».

 

     Melvis Arteaga
  Profesora Melvis Arteaga, investigadora del investigadora del Instituto de Investigaciones Clínicas de la Facultad de Medicina
   
Arteaga detalla que como la aplicación del PRP es de manera ambulatoria «tiene que tener las medidas mínimas de higiene y de esterilidad para que esa muestra no se contamine, bien sea que se haga en una campana de flujo laminar o en un espacio cerrado que esté bien acondicionado». Pero al no cuidar esos aspectos básicos «existe el riesgo de que se pueda contaminar a una persona con una bacteria que se introdujo en el momento que se tomó la muestra y el paciente puede hasta morir. Si en la manipulación se contamina la muestra con una pseudomona, por ejemplo, y se le coloca al paciente en la cara o en otro sitio, se va a formar un absceso o una úlcera y los resultados deseados no son los que va a obtener». 

 

Sobre la aplicación del PRP sin supervisión médica especializada, González expresa: «Es inaudito que haya gente aplicando PRP en una peluquería. Por ejemplo, gente que practica la mesoterapia y que ni siquiera es enfermera, sino que tomó un concurso para inyectar las líneas de expresión y no tiene ninguna formación a nivel universitario, inyecte en la rodilla donde, incluso, un PRP mal aplicado puede dañar la articulación. Eso lo están haciendo y es una aplicación de PRP de garaje».

 

Insiste en que «no se puede dejar que un personal que no sea del área de la salud y específicamente del área donde se va a aplicar el PRP, sea el que lo aplique y el que lo obtenga». Y es que además de los cuidados de higiene y esterilidad en la manipulación de la muestra de sangre, las especialistas de LUZ detallan que es necesario estandarizar el protocolo de centrifugación y hacer una evaluación completa del paciente para verificar que esté apto para recibir el tratamiento.

 

 Verdadero PRP

 

A pesar de que aún no se ha logrado consenso en la estandarización del proceso de obtención del plasma rico en plaquetas, en la Universidad del Zulia, desde hace más de 10 años, un grupo de investigadores de las facultades de Medicina y Odontología se han interesado en la indagación sobre las aplicaciones del PRP a partir del protocolo propuesto por el médico español Eduardo Anitua, que consiste en una sola centrifugación a bajas revoluciones por minuto.

 

Arteaga destaca que hay mucha controversia en el mundo sobre el PRP «porque el método para su obtención aún no ha sido estandarizado. Algunos usan una velocidad de centrifugación y tiempos más cortos, otros un poco más largos; unos someten a ese plasma a una sola centrifugación y otros a dos centrifugaciones». Detalla, además, que en países como Argentina «el plasma rico en plaquetas está regulado. Solo se debe extraer en los bancos de sangre bajo la responsabilidad de un hemoterapista y el procedimiento lo cumple el médico».

 

El plasma rico en plaquetas se logra mediante «una muestra de sangre mezclada con anticoagulantes que ha sido sometida a 1.400 o máximo 1.500 revoluciones por minuto entre 5 a 8 minutos, aproximadamente», explica González. Especifica que en cada lugar donde se pretenda obtener y aplicar el plasma rico en plaquetas «se debe estandarizar el protocolo de centrifugación que se utilice, asegurando que el número de plaquetas que se obtiene en esa fracción plasmática hacen a ese plasma verdaderamente rico en plaquetas».

 

El compuesto que resulta de la centrifugación de la sangre «debe contener un recuento plaquetario de 2 a 5 veces superior al recuento plaquetario que se consiga en sangre periférica», para asegurarse que el plasma verdaderamente es rico en plaquetas. Asimismo, González destaca que los beneficios del PRP residen en que «contiene los llamados factores de crecimiento que son considerados mediadores solubles u hormonas provenientes de las plaquetas, se encuentran en su interior y se derivan de la activación plaquetaria. Una vez que se activan, las plaquetas secretan al medio externo, en este caso al plasma, los factores de crecimiento que son los que le otorgan todos los beneficios que conocemos».

 

El efecto del plasma rico en plaquetas se debe a la cantidad de factores de crecimiento, de manera que «cuando se colocan en el sitio donde ha ocurrido la lesión, entonces allí ellos actúan de manera local y hacen que esa herida que se produjo se repare más rápidamente», expresa Arteaga. En el área estética, el efecto «se da a mediano o largo plazo, pero una persona puede necesitar hasta 3 o 4 sesiones en un año dependiendo del estado de su piel.  Se hace una inyección y se espera de 3 a 4 semanas para hacerle la otra porque hay que esperar que los factores de crecimiento hagan su trabajo y la respuesta de cada paciente es variable», afirma, González.

 

Pacientes aptos

 

Para la aplicación del PRP no basta con buscar a un médico especialista y que se cumplan los protocolos de obtención, también el estado de salud del aspirante a un tratamiento de este tipo es primordial para lograr los resultados deseados. Maczy González, profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Clínicas, asegura que el paciente que va a ser tratado con PRP «debe ser evaluado en el laboratorio y físicamente, por eso debe ser tratado por un médico. Lo ideal es que sea un médico especializado en el área el que haga la evaluación inicial y envíe a ese paciente al laboratorio clínico».

 

Los exámenes básicos que deben realizarse antes de someterse a cualquier tratamiento de plasma rico en plaquetas son una hematología completa y un estudio de coagulación. Melvis Arteaga asegura que es necesario comprobar que el paciente esté sano: «que tenga una buena hemoglobina, una buena cantidad de plaquetas, que no esté infectado, que no tenga ningún problema de coagulación o que si lo tiene, como es el caso de los pacientes con hemofilia, el médico esté al tanto; que esté funcionando bien su hígado, su riñón y si es diabético ver si está controlado o no».

 

Determinar si una persona está apta o no para recibir un tratamiento con plasma rico en plaquetas reviste de importancia a la revisión clínica del paciente antes de cualquier aplicación. Al respecto, Arteaga expresa: «Una persona que tenga cáncer en ese momento o que tenga una infección activa no puede aplicarse PRP. Incluso hay estudios que dicen que en las embarazadas no se debe utilizar». Por su parte, González explica que lo primero es «descartar cualquier infección porque estamos manipulando un producto sanguíneo en donde puede haber algún agente infeccioso si el paciente tiene una infección activa, de manera tal que debemos evitar causar daño en el mismo paciente al inyectar un plasma que puede estar potencialmente infectado». 

 

Arteaga agrega que si el paciente tiene una infección al momento de tomar la muestra de sangre «todo el proceso infeccioso se lo vas a colocar en la zona. Si el paciente va a buscar que se haga una conversión de una zona para mejorarla, pero tiene una infección, los factores de crecimiento que están ahí van a actuar sobre ese proceso infeccioso y, si no lo hace de una manera adecuada, se puede producir una lesión en la zona donde se aplicó. En pacientes con una infección definitivamente no se puede colocar PRP porque al extraer la sangre, estás extrayendo todas las bacterias que tiene en ese momento».

 

Aunque un proceso infeccioso pueda ser el limitante más común para la aplicación del PRP, también es necesario descartar que el paciente «no tenga las plaquetas bajas, que tenga riesgo trombótico o antecedentes de neoplasia. Al momento de aplicar el PRP hay que saber a quién debe aplicarse y no aplicarlo alegremente, sin saber si el paciente tiene algún antecedente neoplásico», asegura González. 

 

Los riesgos para el paciente en caso de no contar con una revisión clínica previa consisten en que «si tiene una alteración en las plaquetas mismas, que no funcionen bien, se le puede hacer un hematoma o comenzar a sangrar, como ocurre en los pacientes con trombocitopenia», explica Arteaga. 

 

En pacientes con neoplasias, González manifiesta que los factores de crecimiento que están en el plasma «multiplican las células y las neoplasias son, básicamente, aquellos trastornos en donde hay una alteración del control de la producción de las células. Se produce un número descontrolado de células y se forma el tumor. Algunos de los factores de crecimiento aumentan la reproducción celular, la multiplicación celular, entonces hay que ser muy cuidadosos con eso».

 

Hallazgos universitarios

 

Gracias a diversos estudios realizados por los investigadores de LUZ, Melvis Arteaga asegura que en su experiencia «hemos utilizado el PRP en diversas patologías. A pesar de que es posible encontrar en la bibliografía a autores que dicen que no se debe usar en pacientes que tengan enfermedades hematológicas como hemofilia o enfermedad de von Willebrand, en aquellos pacientes que toman anticoagulantes orales y antiagregantes plaquetarios, nuestra experiencia ha demostrado que es útil en esos pacientes». 

 

Relata que el primer trabajo que realizaron fue en pacientes con hemofilia: «Usando el plasma rico en plaquetas y haciendo un coágulo de ese plasma, que parece como una gelatina cristalina, se coloca en el sitio donde se extrae una pieza dental cuando el paciente es sometido a un procedimiento odontológico y los resultados han sido muy buenos. El paciente no tiene tanto sangrado y el proceso inflamatorio ocurre de una mejor manera».

 

En el caso de los pacientes que toman anticoagulantes orales, detalla que al necesitar ser sometidos a un procedimiento odontológico se les suspendía el tratamiento con anticoagulantes, lo que dejaba la posibilidad de que se les formara un coágulo. Con el PRP «no se le quita el anticoagulante y el paciente no sangra, evoluciona perfectamente». 

 

Otra de las investigaciones resaltantes tiene que ver con la aplicación de gel de PRP en úlceras en pacientes diabéticos. «Los resultados fueron extraordinarios. El paciente tenía una disminución de la lesión de manera sorprendente y no hubo ningún tipo de efecto adverso». Arteaga afirma que el dictado de cursos en diferentes escenarios ha motivado a muchos especialistas a probar y utilizar el plasma rico en plaquetas en diferentes lesiones y patologías.





Última actualización ( 30-01-2018 a las 13:54:20 )
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