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Viabilidad del petro es incierta PDF Imprimir Correo
12-01-2018 a las 12:13:58

La Asamblea Nacional aprobó por unanimidad el acuerdo de nulidad de la criptomoneda petro alegando que la privatización de los recursos naturales del país viola al artículo 12 de la Constitución y compromete las finanzas públicas


Laura Nieto Carrillo

 

Con una criptomoneda el país «avanzará en materia de soberanía monetaria y transacciones financieras para vencer el bloqueo financiero». Así lo aseguró Nicolás Maduro el 3 de diciembre de 2017, cuando durante una locución en la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología Jacinto Convit, anunció la creación del «petro».

 

El presidente de la República explicó que, con un respaldo en las reservas minerales de petróleo, oro, gas y diamantes, el desarrollo de la «criptomoneda venezolana» surge como un mecanismo para enfrentar la crisis económica en la que se ve inmerso el Gobierno nacional. 

 

  
  Ilustración: Anthony Garcia
En el 2017 los niveles de inflación aumentaron exponencialmente, la deuda pública total superó los 100 mil millones de dólares y los casos de corrupción relacionados con miembros de la administración pública encendieron las alertas de la comunidad internacional y generaron un bloqueo económico que imposibilita su reperfilamiento.

 

Según el informe Perspectivas económicas mundiales, presentado por el Fondo Monetario Internacional, el Estado venezolano acumula para el 2017 una inflación ubicada en 652,7 %. Mientras que la deuda del sector público nacional alcanza los 184.500 millones de dólares, según la firma estadounidense Millstein & Co. Y el economista Miguel Ángel Santos; y el país se ubica en el puesto 166 de 176 en la tabla de corrupción de Transparencia Internacional.

 

Ante este escenario que inhibe el fortalecimiento del sector mercantil, el petro es presentado por miembros del gabinete del presidente Maduro no solo como una prueba de la incorporación de Venezuela «al mundo del siglo XXI». Para el ministro de Agricultura, Wilmar Castro Soteldo, la creación de monedas virtuales es una herramienta para los pueblos y para los gobiernos «que quieren alcanzar su soberanía y darle soporte con sus riquezas a través del incentivo que establezcan para estimular las inversiones y el desarrollo productivo».

 

Sin embargo, en el caso venezolano las posibilidades se limitan. Para Gustavo Machado, profesor de Economía de la Universidad del Zulia (LUZ), el principal obstáculo que presentará el petro es la desconfianza que se genera en torno el inestable contexto económico en el que surge y las implicaciones que acarrea su emisión para el futuro del país.

 

«Sería la primera experiencia llevada a cabo por un ente gubernamental que, además, apuesta al sistema en un momento en el que la otra moneda que tiene el país, en esto caso el bolívar, ha perdido valor de manera sustancial en los últimos tiempos», comenta.

 

Riquezas en peligro

 

Pese al carácter fiduciario de las criptomonedas, el petro permitirá a los venezolanos adquirir «de manera tangible» una parte de los recursos naturales del país, según informó Carlos Eduardo Vargas Urbina, constituyente designado por el presidente Nicolás Maduro como Superintendente de la Criptomoneda.

 

Por decisión del Ejecutivo, la emisión de los primeros 100 millones de petros tendrá una cotización equivalente a la de un barril de petróleo extraído del Bloque Ayacucho del campo número 1 de la Faja Petrolífera del Orinoco «Hugo Chávez Frías», territorio de 55.000 Km2 con ricas reservas de crudo.

 

Este hecho representaría un cambio legislativo trascendental al contradecir los principios jurídicos que estipulan que las reservas petroleras son de la nación, según denunció la Asamblea Nacional el martes 9 de enero de 2018 en sesión plena.

 

La Constitución venezolana y la Ley Orgánica de Hidrocarburos establecen, en sus artículos 12 y 3 respectivamente, que los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. 

 

En consecuencia, el parlamento aprobó por unanimidad el acuerdo de nulidad de la criptomoneda petro, alegando que además que, a través de este mecanismo, se «agravará el peso del servicio de la deuda externa sobre las finanzas públicas con lo cual se profundizará las ya precarias cuentas fiscales» al actuar como bonos de intercambio cuya emisión provocaría una deuda digital. Asimismo, advirtió que por lo tanto, en el futuro, el petro no será reconocido una vez se instale un nuevo gobierno. 

 

Gustavo Machado sostiene que de permitirse, a través de este patrón de intercambio, la gestión de riquezas del subsuelo por parte de particulares se podría generar una eventual privatización de los recursos naturales del país y, frente a esta posibilidad, se producen 2 escenarios.

 

El primero, comenta el economista, en el que «el poder del Estado y de PDVSA sobre su administración disminuye atentando contra las finanzas públicas producidas en relación a la recaudación fiscal»; y otro en el que este tipo de intercambio monetario permitiese la entrada a capitales internacionales importantes.

 

«Entonces, sería menos propiedad estatal, menos recaudación directa por parte de PDVSA, pero también muchos actores tributarios», infiere el economista.

Fundamentos transformados

 

El principal atractivo de las criptomonedas es su confidencialidad. Producto de un esquema de funcionamiento descentralizado, la venta y compra de divisas digitales se caracteriza por ser registrada por mineros alrededor del mundo en un libro contable único en línea, basado en el sistema Blockchain.

 

A diferencia del bolívar —cuya emisión y regulación depende del Estado y es respaldada por el Banco Central de Venezuela— las criptodivisas se crean y administran, en teoría, exclusivamente mediante un software informático.

 

A través de este sistema cadenas de bloques, revelado en 2009 por un desarrollador conocido como Satoshi Nakamoto, un entramado de agentes en la red se encargan de garantizar la seguridad, integridad y equilibrio de la identidad y los estados de cuenta de los usuarios, aplicando altas tasas de procesamiento de algoritmos que dificultan hackeos y la adulteración de cifras.

 

Tal mecanismo de funcionamiento beneficia a los entusiastas del bitcoin y otras divisas digitales al imposibilitar, no arbitrariamente, el control institucional sobre las transacciones que se realizan en las distintas plataformas dispuestas para ello; convirtiendo a las monedas virtuales en un instrumento de respaldo de capitales frente al pago de impuestos y el régimen de los bancos centrales.

 

Pero la iniciativa del Gobierno de Nicolás Maduro contradice estas características. El petro no solo se respalda en elementos tangibles, su creación está acompañada de la formación de la Superintendencia de la Criptomoneda y Actividades Conexas, el 8 de diciembre de 2017, y del Observatorio de Blockchain de Venezuela, tan solo 4 días después, organismos que funcionarán «como base institucional, política y jurídica para la criptomoneda venezolana» diseñando, administrando y vigilando el comportamiento de la nueva moneda digital venezolana «preminada».

 

«Son preminadas porque se tiene la emisión completa bajo control. En el caso de las monedas que son preminadas, son las que están siendo utilizadas por proyectos de países que han decidido minar sus monedas y esto para la garantía de la transparencia en la entrega del mercado primario», explicó Vargas.

Expectativas vs. Realidad

 

El éxito del petro como herramienta para solventar la crisis económica que vive el país dependerá de la capacidad del Gobierno venezolano para incentivar su compra y venta aun frente a su negativa fama internacional.

 

Según el decreto presidencial 3.196, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinario N.º 6.346 de fecha 8 de diciembre y enmarcado en el Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica, los interesados en los petros podrán asistir a subastas para adquirirlos, almacenarlos en sus billeteras virtuales y, si desean, realizar su cambio al equivalente del valor que posee en otra moneda fiduciaria, criptomoneda o  bolívares de acuerdo al tipo de cambio de mercado publicado por la casa de intercambio de cripto-activo nacional, denominada Exchanges Internacionales.

 

El problema, explica Gustavo Machado, es que lo importante para que una moneda goce de aceptación general como medio de pago es que genere confianza de los agentes económicos, y el petro surge en un momento en el que Venezuela no solo tiene restricciones formales, sino también prácticas en la comunidad financiera mundial.

 

En ese sentido, el profesor de LUZ propone que se creen de condiciones propicias para la aceptación del petro e inclusive también del propio bolívar; por lo que el Gobierno debe intentar primero buscar el levantamiento de estas sanciones para luego tratar de introducir cambios de tanto calado en la economía venezolana y que estos sean más viables. «Para que un país cuente con una moneda estable, debe ser atractivo para la inversión», indica.

 

¿Una solución ante la crisis?

 

«Nosotros queremos saber quiénes son, dónde están, qué equipos están utilizando, nosotros queremos avanzar hacia la regularización de la minería digital en Venezuela», manifestó Carlos Vargas el 26 de diciembre.

 

Este 14 de enero se celebra el I Encuentro Nacional de Mineros de Criptomonedas, en el que también se oficializará al petro como moneda de carácter digital con la presentación del documento White Paper.

 

Hasta el domingo 7 de enero, 52 mil personas se habían inscrito a través de la web en el Registro Nacional de Minería Digital, mecanismo que les permitirá tener acceso al petro y otras criptomonedas, según informó el Superintendente de las Criptomonedas. No obstante, aunque el auge de las monedas virtuales y la implementación del petro representan una novedad para el Estado, la producción de estas divisas se desarrolla en la clandestinidad en todo el territorio nacional desde el 2014.

 

Impulsados por las restricciones para la adquisición de divisas impuestas por el Gobierno nacional y el bajo costo de los servicios eléctricos del país, son cada vez más los ciudadanos que apuestan a la compra y venta de bitcoins y otras criptomonedas como salida a la crisis hiperinflacionaria y la escasez de insumos médicos y alimenticios.

 

Vargas argumentó que el fenómeno se debe a que, mientras otras partes del mundo la producción del bitcoin cuesta entre $USD 1.500 y $USD 2.000, en Venezuela oscila entre los $USD 100 y $USD 150, lo que permite una producción de 80 millones y 100 millones de dólares mensuales a través de las «granjas de minería».

 

Tan solo de agosto de 2014 a noviembre de 2016 la cifra de venezolanos involucrados en el negocio de la minería de criptomonedas aumentó de 450 a 85 mil, según reseña Surbitcoin.com, página web pionera en el desarrollo de una plataforma de estas transacciones en bolívares.

 

Casas, oficinas e incluso galpones servían de refugio ante el miedo de los agentes de red que operan en Venezuela a ser sujetos al control de divisas implementado con el Socialismo del Siglo XXI. Sin embargo, hoy es el Gobierno nacional quien incentiva a los ciudadanos a incursionar en el mundo de la tecnología blockchain para la producción de criptomonedas.

 

«En todo momento vamos a recibir recomendaciones en el observatorio, que va a trabajar en 5 o 6 líneas que serán debatidas con la comunidad, y periódicamente irá el Observatorio haciendo aportes», indicó Vargas, quien agregó que con la regularización del mercado de criptomonedas, se estima que los dólares producidos mensualmente con la minería sean de $USD 20 millones y $USD 200 millones en un lapso de máximo 24 meses.

 

Aun cuando Vargas reveló que el petro no será una moneda «minable» y las regulaciones de producción se aplicaran sobre el bitcoin y otros tipos de divisas digitales, desde la Asociación Nacional de Criptomonedas (Asonacrip) también se instó a los ciudadanos del país a incursionar en su compra y hacer uso de estas tecnologías para ahorrar dinero.

 

«Una vez que se logre que el público conozca esto, automáticamente vamos a deshacernos de una página web que nos ha hecho tanto daño que se llama Dólar Today, porque las nuevas transacciones se van a regir por la oferta y la demanda de bitcoins y este va a ser el nuevo marcador que rija las importaciones que no tenga dólares preferenciales», declaró José Ángel Álvarez, presidente de la Asonacrip.

 

Contra las expectativas generadas por el Gobierno venezolano con su iniciativa en la regulación de la minería de criptomonedas y la creación del petro, especialistas económicos se han pronunciado denunciando que estas son solo una manera de desviar la atención sobre la verdadera crisis económica que atraviesa el país.

 

«Hay formas mucho más sencillas de salir de la crisis. Una vez que el Estado tiene todos estos recursos naturales, con un plan de estabilización económica realmente sencillo, puede obtener muchos ingresos de la comunidad financiera internacional; entonces realmente esto es añadirle más complejidad a la situación», asevera Machado.





Última actualización ( 12-01-2018 a las 13:41:48 )
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