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Susana Raffalli: «La consecuencia inmediata de una desnutrición muy aguda es la muerte» PDF Imprimir Correo
07-12-2017 a las 11:13:18

Las cifras de desnutrición infantil en el país han superado el umbral de 10 % establecido por la Organización Mundial de la Salud, lo que llevó a la organización Cáritas de Venezuela a declarar la emergencia humanitaria


Luis Gerardo Petit

 

Aunque el Estado se ha encargado de invisibilizar la escasez de medicamentos y de alimentos ante los organismos internacionales de ayuda humanitaria, la realidad es que, con el pasar de los días, el deterioro nutricional de los niños de las comunidades más vulnerables del país sigue en aumento.

 

Desde octubre de 2016, Cáritas Venezuela monitorea los niveles de malnutrición en niños menores de 5 años de las parroquias más pobres del Distrito Capital y de los estados Vargas, Miranda y Zulia. Las cifras son alarmantes, incluso, en algunas zonas del país han alcanzado el nivel de emergencia humanitaria con más de 15 % de desnutrición.

 

El último monitoreo de la situación nutricional que realizó Cáritas Venezuela arrojó como resultado que un 68 % de los niños evaluados en 32 parroquias del país ya tienen algún déficit nutricional o están en riesgo de tenerlo. Un 32,5 % estaba en riesgo de desnutrición (ya habían comenzado a deteriorarse), un 32 % no tenía déficit nutricional, un 21 % se encontraba en desnutrición leve y un 14,5 % de los niños ya estaban en el nivel de desnutrición moderada y severa.

 

Las cifras, que denotan un sufrimiento masivo de familias venezolanas, han llevado a la organización a declarar la emergencia humanitaria. El análisis de la tendencia entre abril y agosto de 2017 —periodo del monitoreo— indicó que la proporción total de los niños con déficit nutricional en algunas de sus formas (desnutrición aguda leve, moderada, severa y riesgo de tenerla) aumentó de 54 % en abril a 68 % en agosto; es decir, 3.5 puntos porcentuales en promedio por mes, lo que triplica la tendencia que se había registrado en las parroquias estudiadas.

 

  
Foto: Cortesía Prodavinci
 

Susana Raffalli, nutricionista especializada en gestión alimentaria, en emergencias humanitarias y riesgo de desastres, es integrante del proyecto de sobrevivencia infantil que implementó Cáritas Venezuela para contribuir con el bienestar de la población más vulnerable. Desde las comunidades, ha medido la gravedad de la crisis junto a un equipo de profesionales y voluntarios para —además de prestar la ayuda necesaria— aportar información al Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición y Salud (SAMAN) que, tras la opacidad gubernamental, informa de manera periódica y oportuna sobre el estado nutricional de los infantes menores de 5 años.

 

En el marco de la Feria de Derechos Humanos, organizada por la Comisión para los Derechos Humanos del estado Zulia, Susana Raffalli conversó sobre la acción humanitaria y su marco de trabajo para enfrentar la actual escasez de alimentos y de medicamentos, que ya ha cobrado vidas humanas en el país. «Desde el momento que murió el primer niño por hambre, se tuvo que declarar la emergencia humanitaria. Lo que una nación no aguanta son 2 crisis juntas: de alimentación y hospitalaria», aseveró la especialista ante el auditorio del Centro Bellas Artes Ateneo de Maracaibo.

 

—Funcionarios del Gobierno afirman que en el país solo hay una disminución de la oferta calórica; sin embargo, organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación han denunciado casos de desnutrición severa e inclusive muertes por hambre. ¿Qué ha constatado Cáritas Venezuela en las comunidades? ¿Cuál es la realidad?

 

—El retardo del crecimiento que estamos reportando y el rezago de ese nivel es masivo. Eso es irrecuperable en niños menores de 2 años. En octubre de 2016, se reportaba un 8 % de desnutrición; llegaba agosto de este año y era un 15 %. Es decir, 15 de cada 100 niños que Cáritas Venezuela evalúa en las parroquias más pobres del país tienen desnutrición aguda grave, y eso, puesto sobre una crisis de salud importantísima, implica un alto riesgo de mortalidad. Esto ha sido una vulneración masiva del derecho a la alimentación, de los derechos económicos, del derecho de nosotros como consumidores y, finalmente, del derecho de todos los niños de Venezuela en relación con su derecho a la vida.

 

—Pareciera no haber correctivos ni preocupación alguna por parte del Estado que, inclusive, ha desestimado la labor de Caritas Venezuela. ¿Cuáles serían las consecuencias inmediatas si el Gobierno no asume esta realidad y emprende políticas públicas para garantizar el derecho a la vida de los niños?

 

Las consecuencias de una delgadez extrema, de una desnutrición aguda, es la muerte. Un niño que ya viene en un proceso de deterioro nutricional, con una desnutrición severa, le da una diarrea y se puede morir en 3 días, y a un niño más o menos flaco, en periodo de desnutrición prolongada, le toma 6 semanas morir. Aunque hay niños que sobreviven y que pueden pasar mucho tiempo sin llegar a ese nivel de severidad, quedan con una condena para toda la vida si la desnutrición fue antes de los 2 primeros años.

 

— ¿Por qué insiste que la desnutrición es una condena para toda la vida?

 

—Cuando el niño cae en desnutrición aguda, deja de crecer y no solamente en talla, sino que es un retardo en el crecimiento generalizado, en su capacidad cognitiva y metabólica para toda la vida. Es un niño que será enfermizo cuando adulto y que tendrá problemas cardiovasculares, pero, además, desde el punto de vista afectivo, será un niño que crecerá con carencias e incertidumbres que van a detonar problemas y relaciones sociales complicadas.

 

—Se han denunciado fallecimientos de niños por hambre, ¿qué ha palpado en las comunidades?

 

 
  Foto: Cortesía Cáritas Venezuela

—No hay una cifra exacta. Es muy difícil llevar cifras de niños que se murieron solo de hambre porque generalmente el diagnóstico de defunción es insuficiencia cardiaca o respiratoria, pero sí se puede decir cuánto de los niños que murieron son desnutridos. No tenemos esas cifras muy cabales, pero tenemos muy activo el caso Guaiparo, en San Félix, estado Bolívar. Allí, en lo que va del año, han muerto más de 40 niños por desnutrición, pero estoy por pensar que entre 5 y 6 están muriendo en el país semanalmente.

 

Escasez, silencio y corrupción

 

En Venezuela, el deterioro del estado nutricional de los niños está claramente asociado a una escasez de alimentos que, según Susana Raffalli, supera un 45 % en la actualidad. A su juicio, las importaciones de alimentos se han utilizado como fuentes de corrupción. Además, en el país, solo se está produciendo un 30 % de los alimentos que la población necesita.

 

«La divisa que se está asignando para importar alimentos se ha convertido en una gran fuente de corrupción. No toda la divisa asignada para llenar el bache de lo que no se produce en el país se está usando con fines alimentarios. Se está usando solamente para tener los dólares preferenciales. Hay un hueco en las fuentes alimentarias en el país de al menos 45 % de los alimentos que necesitamos, y esa es la escasez que tenemos», asegura la especialista en gestión alimentaria y voluntaria de Cáritas Venezuela.

 

—La escasez de alimentos se siente en el país desde casi una década; sin embargo, Venezuela ha sido reconocida en dos oportunidades por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura por su «labor alimentaria», ¿cómo se explica?

 

—El indicador que usa la FAO para sus diagnósticos y para los mapas del hambre se llama subalimentación, que no mide ni el consumo de alimentos ni mide el estado nutricional. Solo mide la oferta alimentaria, lo que el país está en capacidad de ofrecer. En el 2013, cuando se hizo el primer reconocimiento, las importaciones alimentarias reportadas era 3 y 4 veces mayor a lo que veníamos importando, pero porque desde el 2010 estaba el dólar preferencial. Entonces las importaciones alimentarias no se hicieron con fines alimentarios, se hicieron con fines económicos de generar dividendos a partir de esas importaciones.

 

—Es decir, ¿esos alimentos no llegaron a la mesa de los venezolanos?

 

—La FAO solo se limitó a ver una cantidad de alimentos importados, sumó los que se produjeron y le daba en 3 veces la cantidad de calorías que todo el pueblo venezolano necesita. Por eso, unos meses después del segundo reconocimiento, Delcy Rodríguez, dijo que se habían importado alimentos para tres Venezuela, y era verdad. Claro que se han importado, pero sí hay un montón de gente viviendo de esas importaciones. Lo que nunca se dijo fue que esos alimentos no llegaron a la mesa de los venezolanos.

 

—Sin embargo, Venezuela está posicionada en el 2017 como el cuarto país con el mejor desempeño alimentario, según la FAO

 

—Lo importante es lo que revela el informe mundial y el regional para América Latina sobre el número de personas subalimentadas; es decir, que se quedan por fuera de lo que el Estado puede garantizar en términos de comida. Es aproximadamente 1 millón 400 mil personas, pero a esa cifra hay que sumarle los 4 o 5 millones que habían antes. Entonces, es una cantidad enorme de gente que posiblemente no está recibiendo la cantidad de alimentos necesaria y, en términos de la consecuencia de esto sobre el bienestar, nos está dando una duplicación de la desnutrición aguda en un año.

 

Zonas con mayor desnutrición  
Aunque el deterioro nutricional se incrementó en todas las parroquias de los estados estudiados por Cáritas Venezuela, Zulia (16 %), Vargas (14,3 %) y Miranda (12,7 %) siguen siendo las entidades más afectadas. Igualmente, aunque el estado Bolívar y el oriente del país no son parte del estudio del Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición y Salud, Susana Raffalli denunció, por referencias indirectas, que están muy afectados.    
     
—Desde el 2014 no se publican las hojas de balance de alimentos y las cifras oficiales más recientes sobre desnutrición se publicaron hace 10 años, ¿por qué el silencio?

 

—El Estado venezolano no solamente hace un gran silencio. Estamos ante una violación enorme de la libertad de información, pero yo iría más allá. Esto raya en un crimen deliberado porque cuando se le dice a los mecanismos internacionales de ayuda humanitaria que en el país no está pasando nada, vuelves al país no calificable para la ayuda; entonces, cómo sabiendo que tienes una gente necesitada y en este estado de desnutrición vas a prestarte para eso. Lo que denota es hasta dónde es capaz de llegar el Estado, pero no solamente en el incumplimiento de sus obligaciones, sino al maquillaje y a la mascarada del dolor de los venezolanos, pero además del dolor de los más pobres, en nombre de quienes se ha hecho este proyecto político, y en nombre de quienes se ha instalado esta suerte de esquema nacional de gestión que ha resultado en una inversión de nuestros recursos no renovables tan precaria.

 

—El Estado se ha negado a aceptar la ayuda humanitaria, ¿qué tan importante es su participación?

 

—Como actores humanitarios vemos la acción humanitaria como algo tan integral que debería, a este nivel del daño y de la gravedad de lo que está pasando, involucrar a múltiples actores incluyendo al Estado. Sin el Estado no vamos a poder hacer una acción humanitaria relevante y pertinente, pero, además, hay que rescatar que los titulares del derecho a la protección humanitaria somos los venezolanos; es decir, el Estado no está en posición de pedir la ayuda humanitaria, está en la obligación de aceptarla.

 

—Entonces, ¿cómo se activa el canal humanitario para evitar una situación de hambruna?

 

—Ya la ayuda está fluyendo sin que se diga que el canal se abrió. Cáritas Venezuela no para de recibir donaciones y ya algunas agencias de las Naciones Unidas están trayendo vacunas y antirretrovirales para los niños. Lo que necesitamos es que se flexibilice, que se levante el control de cambios para esto, que se llamen a subastas o que nos permitan importar lo que sea necesario para traer al país lo que no se tiene disponible para salvar una vida: medicamentos básicos, suplementos nutricionales y leche terapéutica para los niños desnutridos.





Última actualización ( 14-12-2017 a las 12:01:38 )
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