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Programa de Panadería de LUZ en peligro de cierre por falta de harina PDF Imprimir Correo
27-10-2017 a las 10:24:55

Desde agosto de 2017, no reciben el suministro de harina que mensualmente debe despachar Cargill de Venezuela. La asignación del rubro depende de la Superintendencia de Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro)


Nayarith Gutiérrez M. 

 

Programa de Panadería de LUZ en peligro de cierre por falta de harina

Vega denuncia que la inflación y la escasez de insumos asfixia el programa que forma a Técnicos en Panadería desde hace 7 años
Foto: Eloy Hernández
 
El Programa de Panadería de la Universidad del Zulia (LUZ) está en peligro de cierre por falta de harina de trigo, insumo principal para la etapa práctica de quienes emprenden el camino de la formación como Técnico en Panadería.

 

La inflación y la escasez de insumos asfixia la operatividad del Programa, el cual nació hace 7 años en la Escuela de Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina de LUZ, con el financiamiento de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti). Desde entonces funciona por autogestión, no recibe aportes ni de la Universidad ni de ninguna empresa privada. Los ingresos por pago de matrícula que hace cada participante son destinados al mantenimiento del laboratorio, del aula de clases, compra de insumos y de la nómina de 10 empleados administrativos.

 

Marinela Vega    
Marinela Vega, coordinadora del Programa de Panadería de LUZ.
Foto: Eloy Hernández
 
Marinela Vega, coordinadora del Programa de Formación en Panadería de LUZ, explicó que la dificultad de conseguir y comprar la materia prima para la elaboración de los productos de panadería y pastelería amenaza su continuidad, el único programa en Venezuela que ofrece esa formación dentro de una universidad.

 

Desde hace 2 años les fue asignado un código que le garantiza el suministro de la harina de trigo por parte de Cargill de Venezuela, según Vega, el despacho se hacía con normalidad. Sin embargo, a partir de enero de 2017 la distribución de harina para panaderos depende de la Superintendencia de Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro), la cual se encarga de administrar y asignar la harina en los molinos de Cargill y Monaca.

 

El 2 de agosto de 2017 recibieron 6 sacos de harina, desde entonces no han tenido más suministro. Vega aclaró que la asignación es de 10 sacos mensuales, sin embargo, en los últimos despachos siempre le han otorgado menos de esa cantidad, sin ninguna explicación.

 

«En Cargill me han informado que el programa está en el listado de despacho de la harina de trigo, pero me llama la atención que en los meses agosto, septiembre y octubre no recibimos nuestro aporte, el cual es mínimo en comparación con las grandes panaderías. Tengo conocimiento de que sí hay trigo en los molinos y que todos los días salen camiones cargados de harina», reiteró la profesora Marinela Vega.

 

El Programa de Panadería de LUZ solo estuvo en receso durante 15 días de septiembre, porque en el mes de agosto funcionó normal y hasta se desarrollaron planes vacacionales. Según la profesora Marinela Vega, durante ese mes pudieron trabajar con el último despacho de harina que recibieron el 2 de agosto.

 

En septiembre, la administración del programa compró un saco de harina por 820 mil bolívares y en la última semana de octubre lo cotizaron en 1 millón 500 mil bolívares. Sin embargo, el Programa no está en capacidad para comprar los insumos a precios no regulados.

 

Vega afirmó que acudir al mercado dónde venden la harina a precios exorbitantes, debido a que es calculado a precio de dólar negro —porque ya no se consigue a precio regulado— implica atentar contra la estructura de costos del Programa.

 

El trigo regulado por el Gobierno

 

El trigo comprado por el gobierno, con los dólares preferenciales que él mismo controla, llega a precio subsidiado a los molinos, que se encargan de convertirlo en la harina para luego distribuir. Con la inflación y la economía convulsionada, desde febrero de 2017 se ha agudizado la falta de harina en las panaderías, eso produjo el reclamo al Gobierno de la materia prima por la Federación Venezolana de la Industria de la Panificación (Fevipan). 

 

En un comunicado con fecha 14 de febrero de 2017, el presidente de Fevipan, Tomás Ramos López,  afirmó que para el 9 de febrero, «había en existencia en los molinos solo 18 mil toneladas de trigo panadero y se necesitan 120 mil para cubrir la demanda». 

 

La profesora Marinela Vega, coordinadora del Programa de Panadería, reconoce que es orden del Gobierno nacional darle prioridad a las grandes panaderías en el suministro de la harina de trigo, porque hay que garantizar el pan a la población. «Sin embargo, no sé qué pasa, porque las grandes panaderías reciben la harina y a veces no hay pan. En el Mercado Las Pulgas se consigue harina, pero a precios exorbitantes y exigen el pago en efectivo. Eso es imposible cubrirlo».

 

Tres cohortes en riesgo

 

Para el lunes 30 de octubre de 2017 está previsto que inicien 3 cohortes del Programa, dos en Panadería y una en Pastelería con 93 participantes, de no recibir la harina corren el riesgo de no cumplir con la formación prevista. 

 

    Venta de pan
Desde el 2016, el Programa de Panadería de LUZ como parte de la autogestión desarrolló la opción de la venta de pan a la comunidad universitaria, y proveer  los refrigerios en las sesiones de los Consejos de Facultad de Medicina y de la Escuela de Nutrición y Dietética.  «Esta producción está paralizada por la falta de harina».
«La situación pone en jaque al Programa, en riesgo de cierre o de elevar exageradamente los precios, porque la matrícula incluye los materiales e insumos básicos: harina, levadura, azúcar, sal y grasa. Eso lo convertiría en un curso elitesco; disponible para personas con muchos recursos económicos y no es la idea, porque se creó para que el colectivo pueda participar», dijo la coordinadora Marinela Vega.

 

Aclaró que por razones de costo el Programa de Formación en Panadería, en sus inicios se diseñó para cursarse en 8 meses, ahora se dividió en dos etapas: la teórica, que tiene una duración de tres meses con un costo de 1 millón 100 mil bolívares, y la práctica; que dura dos meses, el participante debe pagar 900 mil bolívares, porque se incluye la materia prima.

 

De seguir la situación que los afecta por la escasez de insumos y la falta de harina, la Coordinación del Programa se verá obligada a tomar dos decisiones. La primera: eliminar los insumos de las prácticas que se incluye en lo que paga el participante al inscribirse para mantener una tarifa asequible. La segunda: incrementar los costos del curso, pese a que el programa se diseñó para darle acceso a la mayoría de la población.

 

El Programa de Panadería requiere de 15 sacos de harina mensuales para cubrir las prácticas de los participantes y la producción del pan para la venta a la comunidad universitaria. Según la profesora Vega, eliminando la elaboración de pan para la venta, con 6 sacos mensuales pueden funcionar los cursos y proveer los refrigerios al Consejo de la Facultad de Medicina y de la Escuela de Nutrición y Dietética.

 

«No estamos hablando de una panadería que se está lucrando, es un programa universitario que está formando Técnicos en Panadería a un costo muy accesible», señaló.

 

Azúcar, otro rubro escaso y costoso

 

La harina de trigo no es el único insumo escaso y con precios altos. La profesora Vega explicó que ha hecho contacto con la Corporación para el Desarrollo de la Región Zuliana (Corpozulia) para establecer un convenio con el Programa de Alimentación Escolar del Zulia (PAEZ) que permita que les vendan a precios regulados el azúcar para el Programa de Panadería, «pero no hemos obtenido respuesta».

 

Vega espera tener receptividad de las nuevas autoridades designadas para dirigir Corpozulia y lograr esa alianza que beneficie la compra de azúcar a precios regulados. «Con 2 bultos de azúcar al mes podemos cubrir las prácticas de los cursos».

 

El precio del saco de azúcar hasta finales de octubre de 2017 alcanzaba los 2 millones de bolívares en el mercado no regulado. «Ese precio descalabra la estructura de costos del programa, en la que calculamos a un precio de 620 mil bolívares por saco», destacó Vega.

 





Última actualización ( 27-10-2017 a las 10:55:21 )
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