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Complejo Editorial Alfredo Maneiro: Un tentáculo del Gobierno para asfixiar a la prensa crítica PDF Imprimir Correo
26-10-2017 a las 13:12:34

Mientras el Gobierno nacional crea nuevos medios impresos, los diarios independientes se enfrentan a los controles y a la discrecionalidad del Complejo Editorial Alfredo Maneiro para la asignación de papel. Al menos 20 medios han dejado de circular temporalmente y 7 de manera definitiva desde el 2013 hasta el 2016

 

Luis Gerardo Petit

 

Complejo Editorial Alfredo Maneiro: Un tentáculo del Gobierno para asfixiar a la prensa crítica

Foto: Archivo
 
Poco a poco, en Venezuela se ha venido asfixiando a los principales medios de comunicación críticos al Gobierno nacional. El hostigamiento judicial, la censura, las restricciones legales y administrativas, y, en el caso de la prensa, la monopolización del papel periódico —con la creación del Complejo Editorial Alfredo Maneiro (CEAM) en el año 2013— son algunas de las acciones impuestas por las distintas instancias del Estado venezolano para silenciar a la disidencia e intentar tener el control absoluto de las comunicaciones en el país. 

 

En la actualidad, la prensa nacional se enfrenta a uno de los episodios más oscuros de su historia, debido a que se les ha impedido, a través de controles oficiales, la adquisición de su principal producto para llegar a sus lectores: el papel. Diversos informes apuntan que ya se han cerrado —temporal o de manera definitiva— unos 22 periódicos por la falta de papel. De acuerdo con el informe de la organización no gubernamental Espacio Público intitulado Situación actual del derecho a la libertad de expresión en Venezuela, correspondiente al 2016, la escasez generalizada de papel periódico, que afecta especialmente a los medios de línea crítica o independiente al gobierno nacional, comenzó con la creación del CEAM el 16 de mayo de 2013, apenas a un mes desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia de la República.

 

Desde el 2013 hasta el 31 de diciembre de 2016 —según Espacio Público— 7 medios impresos han salido de forma indefinida por la falta del insumo. «La corporación impone obstáculos burocráticos, dilata la venta, incumple los plazos o no vende bajo criterios discrecionales. 20 medios salieron temporalmente de circulación, 9 de ellos en 2016, tras la crisis en la obtención de insumos, en su mayoría con reducciones significativas y cambios de formato», se reseña en el informe elaborado por la organización no gubernamental.

 

Monopolio del papel 

 

La creación del Complejo Editorial Alfredo Maneiro se oficializó mediante la gaceta N° 40.168. De acuerdo con los objetivos publicados en la Gaceta Oficial, las actividades del CEAM estarían basadas en la «difusión de información educativa y recreativa»; así como de la propaganda y publicidad gubernamental. En el documento no se hace referencia a la centralización de las divisas para la compra de papel y de otros insumos para la impresión. Tampoco se menciona que el CEAM será el único ente oficializado para la compra y reventa de papel periódico en el país.

 

Lo verdaderamente cierto es que el Complejo Editorial Alfredo Maneiro sí monopoliza el papel prensa. El organismo se ha convertido en un evidente mecanismo de presión y censura, según ha denunciado el Colegio Nacional de Periodistas y distintas organizaciones de derechos humanos. En la actualidad, más del 70 % de los 55 periódicos independientes del país se ven obligados a comprar sus insumos al CEAM debido a que es el único ente autorizado para la compra de papel en el exterior. Todos los diarios e industrias editoriales también dependen de él.

 

Desde su inicio, el Complejo Editorial Alfredo Maneiro estuvo adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (Minci), pero a partir de febrero del 2014 pasó a depender del Despacho de la Presidencia de la República. Según las memorias y cuentas de la Asamblea Nacional, entre 2013 y 2014, al CEAM se le otorgaron varios créditos que suman más de 240 millones de bolívares. La justificación se basó en la adquisición de insumos, materiales y para remodelar la infraestructura del complejo, ubicada en Catia, un sector popular del oeste de Caracas. 

 

A pesar de que en distintas entrevistas, Hugo Cabezas, presidente del Complejo Editorial Alfredo Maneiro, ha afirmado que el complejo es «garantía para la libertad de expresión», la realidad es con el pasar de los días, son más los medios impresos que reducido sus cuerpos, suspendido la reproducción de suplementos y, en el peor de los casos, dejado de circular de manera temporal o indefinida. Carlos Correa, director de Espacio Público, asegura que el Gobierno, por la vía de las entregas de papel, crea restricciones indirectas a la libertad de expresión. «Se somete a los editores a una situación perversa de dependencia. Pudo haber un origen económico, pero ahora se perciben elementos políticos en la conducción». 

 

En ese mismo sentido, ante las Audiencias Públicas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Nora Sanín, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Editores de Diarios y Medios Internacionales (Andiarios), denunció que el Complejo Editorial Alfredo Maneiro «controla abusivamente a la prensa», y expresó que es una manera «muy sofisticada» de acallar voces críticas y de limitar la libertad de expresión haciendo a los medios impresos dependientes de la discrecionalidad gubernamental. «Considero que los mecanismos que utiliza el presidente Nicolás Maduro para presionar a la prensa, como la venta de papel a través de la Corporación Maneiro, constituye una manera soterrada de limitar la libertad de prensa; además de una forma muy agresiva». 

 

Ante la CIDH, Nora Sanín también denunció que el gobierno vulnera la Declaración de Chapultepec al intervenir en el suministro del papel periódico. «No se puede distribuir arbitrariamente los insumos para la prensa, especialmente en el caso del papel, que es el principal rubro para la impresión. La Corporación Maneiro tiene total discreción, vende el papel en las cantidades que quiere y al precio que desea. Se trata de una corporación muy poderosa, con máquinas muy sofisticadas, por lo que no entiende uno cómo para ella si hay dólares para que los maneje a su árbitro». Agregó que el Complejo Editorial Alfredo Maneiro es una forma «abusiva» de controlar la prensa. 

 

El artículo 7 de la Declaración de Chapultepec —adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre la Libertad de Expresión celebrada en México el 11 de marzo de 1994— establece que las políticas arancelarias y cambiarias, las licencias para la importación de papel o equipo periodístico, el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión y la concesión o supresión de publicidad estatal, «no deben aplicarse para premiar o castigar a medios o periodistas».

 

Asimismo, el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos prescribe que no se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres o y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

 

Sin papel no hay periódico

 

Sin papel no hay periódico ha sido el lema de los medios impresos ante la falta de papel y las trabas impuestas para la adquisición de las divisas necesarias para la importación. La campaña, que arrancó a principios del 2014, se ha multiplicado en las redes sociales, debido a que, con el pasar del tiempo, las restricciones gubernamentales son mayores. 

 

La crisis de papel periódico tiene sus inicios a finales del año 2012, cuando el Gobierno nacional tomó la decisión de sacar el papel periódico de la lista de bienes prioritarios para el otorgamiento de dólares. Las dificultades para la adquisición de papel y otros insumos para la impresión se deben a los trámites ante el Ministerio del Comercio y el Centro Nacional de Comercio Exterior para obtener la debida certificación y liquidación de las divisas para la importación de papel. La medida, según Espacio Público, condujo a que una buena cantidad de medios impresos entraran en crisis. 

 

La exclusión del papel periódico en la lista de bienes prioritarios para el otorgamiento de divisas representó para la industria de papel un aumento considerable en el costo de importar su principal insumo de trabajo, según organizaciones civiles que defienden la libertad de prensa y de expresión. Además, denuncian que las subastas hicieron «azarosa y desordenada» la compra de dólares. «En muchas ocasiones no se abrieron subastas para el papel, se adjudicaban dólares bastante limitados o, peor aún, se aprobaban los dólares, pero no eran entregados a tiempo, lo que afectó que las empresas periodísticas pagarán en el exterior las bobinas de papel de sus proveedores habituales». 

 

El Instituto Prensa y Sociedad denunció que, entre agosto de 2013 y septiembre de 2014, por ejemplo, 10 medios hayan dejado de circular y que más de 30 diarios y revistas tengan problemas con el suministro de papel. Sin embargo, mientras los medios privados empezaron a tener problemas —y los siguen teniendo—, los medios gubernamentales son premiados con la adquisición de papel periódico y créditos para la compra de insumos para la impresión de sus diarios, libros, revistas y demás productos. 

 

Según el monitoreo que realizó Espacio Público entre 2013 y 2016, siete impresos dejaron de circular de manera indefinida. En el 2013, el mismo año en el que se creó el CEAM, el diario Antorcha, del estado Anzoátegui, y el Diario Caribe, del estado Nueva Esparta, interrumpieron su circulación. Asimismo, en el año 2014, el diario Primera Hora, del Distrito Capital, y en el 2015, el diario La Opinión, del estado Cojedes, y el Diario Sucre, de ese estado, también fueron obligados a despedirse de sus lectores en la versión impresa. 

 

En el 2016, dos diarios dejaron de circular. Tras 82 años de circulación e intentos fallidos para la compra de papel al Complejo Editorial Alfredo Maneiro, el diario El Carabobeño cesó su circulación el 17 de marzo. A través de su editorial titulado Zarpazo a la libertad, el medio impreso de mayor trayectoria en Carabobo denunció que se «habían agotado las gestiones en procura de la asignación de divisas para pagar deudas por insumos adquiridos en el exterior». En ese mismo año, el diario El Mío, del estado Lara, también dejó de circular después de hacer varios intentos ante el CEAM para la compra de papel, que fue negado, y que obligó al cese de la versión impresa del medio. 

 

De acuerdo con el registro de la organización no gubernamental Expresión Libre, solo en 3 años se han cerrado 23 diarios y se ha perdido el 70 % del espacio para informar. «De los 115 diarios que circulaban en 2013, hoy quedan 92. En promedio, un diario tabloide que publicaba 1440 páginas mensuales, hoy solo publica 480», sostiene la organización. 

 

Dentro de ese contexto, y debido al traspaso de medios a otros dueños afectos al Gobierno nacional, el espacio digital se ha convertido en un refugio para algunos diarios que han dado el salto a la web. Allí está el surgimiento de El Estímulo, Efecto Cocuyo, RunRun.es y Prodavinci.com. En tal sentido, el periodista Luis Carlos Díaz afirma que la «migración de plataformas físicas a digitales ocurre para paliar una emergencia, pero no de manera natural ni por una elección libre del medio, lo que afecta el proceso de digitalización». De ahí que sostiene la idea de que internet en Venezuela se ha convertido en un refugio, pero no una evolución para la prensa. 

 





Última actualización ( 27-10-2017 a las 11:13:43 )
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