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La deserción universitaria aumenta de la mano de la crisis del país PDF Imprimir Correo
11-10-2017 a las 09:18:47

Se tiene prevista la realización de varias mesas de trabajo entre los decanos y la Secretaría de LUZ para estudiar y analizar la situación general de la deserción estudiantil en esta casa de estudios 

 

Karledys García

 

La deserción universitaria aumenta de la mano con la crisis del país

Foto: Eloy Hernández
 
En octubre de 2016, desde LUZ Periódico se retrató la deserción universitaria que golpeaba a LUZ y a las universidades privadas de Maracaibo. Un año después, la preocupación por la formación de las generaciones de relevo, a partir de los altos índices de ausentismo en las diferentes universidades del país, recae en una discusión de motivos que se ha desahogado en las redes sociales y difundido en los medios de comunicación.

 

En el capítulo sobre Venezuela del Informe 2016 sobre Educación Superior en Iberoamérica —elaborado por Ana Cristina Parra, profesora de la Universidad del Zulia, y Luis Torres Núñez, profesor de la Universidad del Sur del Lago— se detalla que, en el país, no hay información sobre la tasa de abandono temprano o deserción en el sistema de educación superior, las instituciones de educación superior universitarias y no universitarias, así como de las instituciones públicas y privadas, lo que impide analizar esta materia. Ante la falta de cifras oficiales por parte del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, tampoco las universidades han presentado pública y periódicamente la situación de sus respectivas matrículas.

 

Pocas cifras

 

En una nota de prensa publicada en septiembre de 2017, José María Andérez, secretario de la Universidad de Los Andes, declaró que en esa institución se observan al menos dos tipos de deserción: el retiro total y el ausentismo luego de las inscripciones. Destaca que entre 2012 y 2016 se reportó un incremento del 100 % la cifra de estudiantes que retiran sus documentos de la universidad; mientras que en 2017 «el número de retiros se ha multiplicado por cinco o por seis en los últimos cuatro meses». 

 

Con respecto al segundo tipo de deserción, aseguró que es mucho más difícil de contabilizar debido a que «los estudiantes se inscriben para un semestre, pero nunca van a clases y, por lo tanto, aparecen ausentes en todas sus materias; es decir, están afuera de la universidad. Esa deserción vendría a significar entre un 10 y un 12 % del tamaño matricular». Explicó que será a finales de octubre de 2017 cuando sea posible tener un estudio más detallado sobre la deserción en esa casa de estudios; sin embargo, estima que desde abril hasta la fecha «haya una reducción importante que pudiera estar en torno al 30 o 40 % de estudiantes que no regresaron».

 

A pesar de ser una institución privada, en la Universidad Metropolitana de Caracas la situación no es diferente. En una entrevista radial, el rector Benjamín Scharifker explicó que en esa universidad «empezamos el año académico con 8 % menos estudiantes de los que estábamos esperando que se inscribieran, y no estamos hablando de estudiantes nuevos sino de los que iban a continuar sus estudios. El 8 % de los estudiantes que han debido inscribirse para continuar sus estudios, dejaron de inscribirse. Hemos hecho una encuesta para saber el por qué, y todo perfila a que la mayoría ha decidido emigrar con sus familias hacia otros lugares». Pero no solo tuvieron deserción estudiantil, también «el 10 % de nuestros profesores a tiempo completo han renunciado entre julio y septiembre de 2017, de manera que nosotros empezamos el año académico 2017-2018 con un 10 % menos de profesores a tiempo completo». 

 

Deserción en LUZ

 

    Diana Romero La Roche
  Diana Romero La Roche, decana de la FCJP.
Foto: Eloy Hernández
En la Universidad del Zulia, la deserción se dejó sentir en las distintas facultades durante el reinicio de las actividades académicas y administrativas el 18 de septiembre de 2017. Diana Romero La Roche, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, aseguró que en el caso de esa facultad «nuestra deserción sí es importante, sobre todo en la Escuela de Derecho. Solamente en la Escuela de Derecho teníamos más de 5.500 estudiantes, lo que producía una escuela masificada, teníamos una sobrepoblación. Actualmente tenemos 4.000 estudiantes, más unos 680 que se deben estar inscribiendo estos días. La Escuela de Trabajo Social ha tenido una deserción, en el curso de 3 años, de 200 estudiantes y, por el contrario, en la Escuela de Ciencia Política la matrícula va en aumento».

 

Elvis Portillo, decano de la Facultad de Agronomía, expresó que la deserción en todos los niveles de la comunidad universitaria es un tema de preocupación en las instituciones del país y que en conversaciones con decanos de otras universidades han coincido en índices de deserción que van entre el 40 y el 50 % en su matrícula estudiantil. «En la Facultad de Agronomía, ahora que nos reincorporamos en septiembre, hemos notado una ausencia estudiantil bárbara. Nosotros teníamos 600 estudiantes y, actualmente, tenemos una deserción de 34 %» 

 

Elvis Portillo    
Elvis Portillo, decano de la FAGRO.
Foto: Eloy Hernández
 
Solo en Agronomía el déficit de profesores se ubica entre el 25 y 35 %, a pesar de que desde hace dos años se han ofertado más de 30 concursos de personal docente. «Siempre se presentan dos, tres o cuatro profesores y todavía no hemos podido cubrir la necesidad de profesores que tenemos porque nadie quiere concursar. Además, teníamos un plantel de profesores que les correspondía y no se querían jubilar, pero ya lo están haciendo para irse». 

 

Por su parte, Romero La Roche explicó que la deserción estudiantil es mayor a la de profesores y personal administrativo. «La ida de los profesores no es numéricamente importante, más se siente en el personal administrativo que está buscando fuentes de ingreso y están pidiendo permisos no remunerados o presentan su renuncia». 

 

    Doris Salas
  Doris Salas, decana de la FHE.
Foto: Eloy Hernández
Las facultades de Odontología, Humanidades y Educación  e Ingeniería también han reportado altas cifras de deserción de estudiantes, profesores y personal administrativo. Doris Salas de Molina, decana de la Facultad de Humanidades y Educación, destacó que en los próximos días se realizarán varias mesas de trabajo entre los decanos y la Secretaría de LUZ para estudiar y analizar la situación general de esta casa de estudios y ofrecer un diagnóstico de los factores exógenos y endógenos que han desembocado en la deserción estudiantil. 

 

Un problema multifactorial 

 

La paralización de las actividades como producto de las protestas registradas en el país, la migración, la crisis en materia de infraestructura y servicios estudiantiles de las universidades, la situación económica familiar y hasta la seguridad personal son esgrimidas como motivaciones para la deserción, no solo de estudiantes sino también de profesores, personal administrativo y obrero. 

 

En septiembre de 2016, la organización civil Aula Abierta Venezuela, el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes, la Comisión de Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de LUZ y la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Universidad Católica Cecilio Acosta publicaron un pronunciamiento sobre la deserción y el ausentismo estudiantil. El documento expresa que «no solo es la situación económica la que afecta a cantidad de estudiantes universitarios, sino también las decisiones en materia de política de educación superior», planteando como ejemplo la tomada por la Oficina de Planificación del Sector Universitario (Opsu) en relación a la asignación unilateral de los cupos para las diferentes carreras. 

 

Jorge Palencia, rector de la Universidad del Zulia, explicó que desde que fue «eliminada la composición porcentual que se daba de un 70 % de ingresos por parte de la universidad y un 30 % por parte de la Opsu, se ha dado un contingente de aspirantes a las universidades sin tener ningún cuido en las condiciones que tienen los estudiantes para abordar los conocimientos en las áreas que son seleccionadas por ellos». 

 

La decana Romero La Roche coincide en que una de las principales causas del abandono de las aulas de clases «es esa absorción por parte de la Opsu de tomar para ellos la asignación de los cupos. Esa es una asignación de cupos que no se corresponde con la realidad, no sabemos en qué razones se basan. Los parámetros en los que ellos dicen que se basan, cuando vamos a la realidad vemos que no se corresponden. Tú no puedes pensar que una persona que quiera estudiar Derecho, la puedan asignar a Medicina».

 

Mario Herrera    
Mario Herrera, decano de la FING.
Foto: Eloy Hernández
 
Además de la deserción como producto de la desmotivación vocacional, Mario Herrera, decano de la Facultad de Ingeniería, expresó: «Pensamos que en mucha proporción, la deserción se está dando porque el estudiante se encuentra con una realidad que él tiene que confrontar y es que trae algunas fallas desde el punto de vista cognitivo que a lo mejor no puede superar», por lo que desde esa facultad «estamos tratando de buscar cómo superar esas fallas para que pueda tener éxito, no se sienta frustrado en su continuidad estudiantil y que pueda egresar». 

 

En el texto del pronunciamiento publicado por las organizaciones de derechos humanos se plantea que otro de los factores de incidencia son el déficit presupuestario que ha afectado servicios estudiantiles como comedores, becas y transporte; la inseguridad y criminalidad en las zonas urbanas, y la tensión política del país. Aunque la mención de aspectos inmateriales o intangibles es importante en la reflexión sobre las motivaciones para la deserción universitaria, las carencias materiales parecieran convertirse en el detonante de la huída. 

 

«No tenemos un transporte público adecuado y la inseguridad personal agobia a todos los ciudadanos. La inseguridad que hay en Venezuela y que en el estado Zulia se siente con bastante profundidad, también hace que haya deserción. Además, hay mucha hambre en la calle porque los salarios son completamente insuficientes», aseguró Romero La Roche.

 

    Mary Carmen Rincón
  Mary Carmen Rincón, decana de la FACO.
Foto: Eloy Hernández
Mary Carmen Rincón, decana de la Facultad de Odontología, destacó que los altos costos de las residencias y la manutención en la ciudad han afectado en gran medida a los estudiantes foráneos, lo que «aunado a una carrera que es altamente costosa porque los insumos odontológicos están dolarizados al dólar paralelo, se está haciendo cuesta arriba que un estudiante de Odontología pueda cumplir con su formación. Tiene que ser un estudiante con un estatus económico bastante alto. Todos estos factores están afectando la presencia y prosecución de nuestros estudiantes y creo que vamos a tener un índice de deserción bastante importante, yo diría que histórico».

 

El rector Palencia expresó que ante la difícil situación económica del país, «la gente busca ocupaciones de otra naturaleza, sobre todo cuando ven que no hay mercado de trabajo para los egresados de las universidades y cuando lo hay, la remuneración no da un sustento como para tener una vida y un ejercicio de la profesión digno». Ante el panorama nacional, el rector destacó que estudiantes y profesionales «están optando por irse al exterior. Yo firmo innumerables certificaciones de títulos y de notas al día. Entre un  60 y 70 % son de la Facultad de Medicina. Eso significa que nosotros, que tenemos una crisis grande en el sector salud, nuestros egresados se están yendo a servirle a otros países».

 

Por su parte, el decano Elvis Portillo, destacó que en una facultad como Agronomía «donde hay un eje fundamental para el país, como es la formación de profesionales del agro, y que no los estemos formando porque han desertado, es posible imaginar lo que va a pasar de ahora en adelante con el futuro agrícola del país». 

 

Para Rincón, aún en este momento de crisis política, económica y social «tenemos que avanzar como universidad y como país. Sabemos que quizás los jóvenes se sienten derrotados o un poco desmotivados porque se encuentran en un país sin oportunidades, pero tenemos que seguir adelante. Tenemos que darle ánimos a esa juventud a que retomen sus estudios universitarios y que sigamos trabajando en la recuperación de la calidad educativa de Venezuela, que se ha venido deteriorando y sobre todo, debemos ir en busca de nuevas oportunidades de trabajo en el país».





Última actualización ( 16-10-2017 a las 09:03:40 )
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