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Facultades de LUZ sobreviven ante la carencia de recursos PDF Imprimir Correo
25-09-2017 a las 08:20:19

Decanos detallan un déficit de más de 400 equipos de aire acondicionado en todas las facultades y núcleos, además de la falta de luminarias, reactivos e insumos de laboratorio y transporte

 

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Facultades de LUZ

Foto: Archivo
 
Luego del periodo vacacional que culminó el 17 de septiembre de 2017, se reiniciaron las actividades académicas y administrativas en la Universidad del Zulia. Sin embargo, la carencia de acondicionadores de aire e iluminación, y la deserción de estudiantes, profesores y personal administrativo, plantean un escenario difícil de sortear tanto para las autoridades decanales como para quienes permanecen en los espacios universitarios. 

 

Déficit de aire acondicionado

 

Uno de los problemas más graves que enfrenta la mayoría de las facultades es la carencia de equipos de aire acondicionado. Solo en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC) se requiere comprar 44 equipos de cinco toneladas, cuatro de 20 toneladas y 10 de ventana.

 

Merlin Rosales, decano de la FEC, explicó que tienen graves carencias en materia de infraestructura, sobre todo en lo que respecta a los aires acondicionados. «Estamos en una situación bastante crítica y necesitamos arreglar al menos 10 aires acondicionados de 5 toneladas y también tenemos carencia de unos 10 de ventana. El área que tiene más problemas con los aires acondicionados es Biología, que son los bloques A1 y A2».

 

La sostenida situación en la FEC con respecto al déficit de aires acondicionados ha afectado principalmente a la licenciatura en Biología, que «ha estado en clases prácticamente sin aire acondicionado durante el último año, pero ese es un problema que viene agravándose desde 2011. Los profesores y los estudiantes han hecho un gran sacrificio para tener clases en esas condiciones».

 

Mario Herrera, decano de la Facultad de Ingeniería, aseguró que en esa facultad «los principales problemas de infraestructura giran en torno a los aires acondicionados y la iluminación». Indicó que la facultad «es bastante grande y casi todos los espacios están acondicionados artificialmente» debido al caluroso clima de la ciudad. 

 

En las facultades de Agronomía y de Ciencias Jurídicas y Políticas (FCJP), la carencia de aires acondicionados afecta también a sus bibliotecas. Desde hace más un año dejó de funcionar el aire acondicionado de 70 toneladas que servía a la biblioteca Dr. Jesús Enrique Lossada de la FCJP, el Centro de Estudiantes de la Escuela de Derecho y otras oficinas de la facultad. Mientras que desde julio de 2017 permanece sin el servicio la biblioteca Hugo González Rincón de la Facultad de Agronomía.

 

Diana Romero La Roche, decana de la FCJP, aseguró que el cierre de la biblioteca afecta a los más de cinco mil usuarios que atendía diariamente y que actualmente «no se trata solamente del servicio que no se está dando a los estudiantes sino que ha caído en crisis por la presencia de polillas, murciélagos y excremento de palomas. Todo se ha ido acumulando y se están empezando a deteriorar todos los bienes que están allí para el funcionamiento propio y lo más grave es el deterioro y desuso de los 32.000 textos que tiene la biblioteca».

 

En la misma facultad, «dos institutos de investigación están totalmente carentes de aire acondicionado: el Instituto de Estudios Políticos y Derecho Público y el de Investigaciones Criminológicas», lo que ha ocasionado que funcionen a media máquina desde hace más de un año.

 

Según Ana Colina de Rubio, decana encargada y directora de la Escuela de Agronomía, además de la inoperatividad de la biblioteca de la facultad, tienen 15 unidades de aire acondicionado dañadas. También el Laboratorio de Genética está padeciendo el daño del aire acondicionado «de la cava de genética, que es donde se preservan una gran cantidad de semillas que son producto de líneas de investigación de muchos años y se están perdiendo allí», por no poder estar en las condiciones climáticas que requiere su preservación.

 

En el caso de la Facultad de Arquitectura y Diseño, la decana Susana Gómez indicó que el inicio de las actividades académicas y administrativas ocurrió «con unas condiciones mínimas para operar. Tenemos todavía una plataforma de aire acondicionado que nos permite, con algunas debilidades, poder arrancar. Sin embargo, ya tenemos algunos compromisos en deuda con los proveedores de servicio de aires acondicionados y eso es preocupante porque sabemos que no tenemos recursos financieros aprobados y seguros para lo que resta del año».

 

Más que aires acondicionados

 

Aunque el déficit de aires acondicionados se ha convertido en un problema crítico, también la oscuridad ha envuelto a buena parte de las instalaciones universitarias. Facultades como Ingeniería, Ciencias Económicas y Sociales, Agronomía, Humanidades y Educación, Experimental de Ciencias y Ciencias Jurídicas y Políticas reportan grandes fallas de luminarias por robo o daño.

 

La Facultad de Ciencias Veterinarias inició las actividades académicas y administrativas con una falla eléctrica, lo que ocasionó que algunos salones y oficinas se mantuvieran sin servicio eléctrico hasta el 20 de septiembre de 2017. «Iniciamos con esa dificultad en el edificio sede, pero la Policlínica Veterinaria sí comenzó a funcionar al 100 %», detalló el decano José Manuel Rodríguez. 

 

El auditorio Miguel Casas Armengol de la Facultad de Arquitectura y Diseño «funcionalmente no está operando como auditorio sino como una gran área de cubículos de los departamentos que operaban en la planta alta del Edificio de Profesores, que está totalmente desincorporado porque se hizo una sustitución de una cubierta de asbesto cemento, y los usuarios de los 1.200 metros cuadrados del edificio están reubicados temporalmente en el auditorio», explicó Susana Gómez. Añadió que los trabajos en el Edificio de Profesores tienen un avance del 90 %, pero la empresa contratada por el Gobierno nacional espera por el pago para terminar la obra.

 

Para la Facultad de Agronomía, una de las mayores deficiencias tiene que ver con el área de transporte, incluyendo el mantenimiento de los vehículos de los que dispone la facultad y que son fundamentales para sus prácticas de campo. «Tenemos seis autobuses y solo tres están operativos, dos completamente funcionando y uno al que le falta la batería», expresó Ana Colina de Rubio.

 

En facultades como Experimental de Ciencias, Humanidades y Educación y Agronomía la escasa o nula disposición de reactivos para las prácticas de laboratorio impide las labores académicas de estudiantes e investigadores. «Adolecemos de reactivos en los laboratorios para poder hacer las prácticas y lo que más nos preocupa es que pedimos los presupuestos para comprarlos y esos presupuestos duran ocho horas. Los proveedores no nos están dando más de ocho horas para poder hacer la compra y nos están exigiendo el pago inmediato de al menos el 80 o 90 % de la factura», añadió Colina de Rubio.

 

A diferencia de la mayoría de las facultades, en Odontología fue posible «cumplir con el plan de mantenimiento y recuperación de algunos espacios en agosto. Eso nos permitió mantener la facultad en condiciones físicas bastante aceptables. A pesar de la crisis, nosotros pudimos solventar muchos problemas de pintura, de limpieza y de reparación de algunos aires acondicionados», afirmó Mary Carmen Rincón, decana de esa facultad. Sin embargo, los altos costos de los insumos odontológicos debido a la dolarización de los precios han afectado las actividades prácticas.

 

Sin recursos

 

Uno de los principales problemas que enfrentan las facultades es el déficit de recursos para cubrir los gastos de mantenimiento, reparación y compra de equipos, a pesar de las gestiones que ha realizado la universidad y los decanos de manera particular. Diana Romero La Roche expresó que desde 2014 los decanos han hecho «gestiones directas ante la Oficina de Planificación del Sector Universitario, llevamos los informes y nos reunimos con el ministro. La administración central de la universidad también ha hecho ese gran esfuerzo y esos informes los ratificamos cada vez que se nos piden, pero las respuestas no han sido ni medianamente satisfactorias».

 

También el decano Mario Herrera aseguró que entre 2015 y 2016 se reunieron con los ministros del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología para exponer las dificultades que enfrentaban las facultades. Rememora que en ese entonces «estábamos hablando de unos 400 equipos, que para ese momento era el inventario de necesidad de equipos de aire acondicionado de diferente capacidad y que con el presupuesto que recibe la universidad es imposible comprarlos porque el costo de esos equipos es cuantioso». 

 

Detalló que en cada oportunidad «entregamos un consolidado sobre las necesidades que tenemos de aires acondicionados en todas las facultades y núcleos de la universidad sin que, hasta ahora, hayamos tenido una respuesta favorable».

 

Merlin Rosales asegura que entre las opciones que se plantean para este año también está concretar nuevamente la entrega de los informes sobre la situación de las facultades. «Todos los decanos hemos hecho un esfuerzo con la Opsu, buscando ayuda. Nos han ayudado con algunas cosas, pero con los aires acondicionados, que es la situación crítica de todas las facultades, no lo hemos logrado».

 

Para Doris Salas, decana de la Facultad de Humanidades de Educación, «la Facultad de Humanidades en condiciones óptimas para dar clases está como el país. Tenemos muchas deficiencias porque los presupuestos que se envían actualmente a la universidad alcanzan para apenas cuatro meses». Enfatizó que a pesar de los graves problemas de infraestructura que afectan a las facultades «estamos uniendo esfuerzos para luchar por la universidad, pero la universidad en condiciones físicas no está bien».

 

En la misma tónica, Romero La Roche aseguró que el presupuesto de las facultades está agotado: «No hemos recibido ningún monto en bolívares para hacer los pagos de las insuficiencias presupuestarias que tenemos y que ya han sido reportadas».

 

Deserción en aumento

 

Adicionalmente a las condiciones de infraestructura de las diferentes facultades de LUZ, la deserción de estudiantes y del personal docente y administrativo se ha hecho aún más evidente en los pasillos universitarios. Mary Carmen Rincón, detalló que en la Facultad de Odontología «la asistencia de la población estudiantil es bastante preocupante. Ha sido muy baja la afluencia, es un porcentaje mínimo de apenas 20 %. Eso se acostumbra en cada reinicio de actividades, pero verdaderamente en esta oportunidad es muy notorio, el impacto es bastante sorprendente desde el punto de vista de los estudiantes y también del personal, sobre todo del personal administrativo. Todo el núcleo salud ha sido bastante afectado por la migración, no solo de profesores sino también del personal administrativo».

 

Igual situación se aprecia en la Facultad de Ingeniería. «Ya tengo anunciadas ocho renuncias de profesores de diferentes escuelas, fundamentalmente se concentran en las escuelas de Eléctrica, Química y Mecánica. Eso nos impacta porque son profesores que están ubicados en asignaturas del área profesional y, además, las jubilaciones se han venido dando y por supuesto eso merma la capacidad de atención», aseguró Mario Herrera.





Última actualización ( 25-09-2017 a las 08:45:32 )
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