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Escasez de vacunas y medicamentos aumenta cifras de enfermedades contagiosas en Venezuela PDF Imprimir Correo
21-07-2017 a las 15:25:52

Lev Núñez, jefe de Epidemiología del Hospital Universitario de Maracaibo, asegura que son 7 los casos sospechosos de difteria en ese centro de salud y que entre 2016 y 2017 se han aplicado 30 mil vacunas de toxoide diftérico


Karledys García

 

Las preocupaciones de los venezolanos por la crisis política, económica y social que vive el país se materializan en la búsqueda diaria de los productos de la canasta básica, el difícil acceso a la atención médica en los centros públicos de salud y la interminable búsqueda de medicamentos e insumos médicos para resolver hasta las patologías más sencillas. Al casi apocalíptico acontecer diario se suma el aumento de casos y la reaparición de enfermedades para las que no se cuenta con tratamiento ni protocolos de atención.

 

Según las cifras aportadas por el Boletín Epidemiológico, publicado con retraso por el Ministerio del Poder Popular para la Salud, entre los años 2014 y 2016 hubo un ascenso en el número de casos de enfermedades como malaria, tuberculosis, rubéola, tosferina y sarampión. Todas ellas contagiosas y transmisibles, y a excepción de la malaria, pueden prevenirse con vacuna.

 

Aumento de enfermedades

 

En 2015 se reportaron 295 casos de tosferina en el país (83 en Bolívar, 65 en Yaracuy, 43 en Zulia y los restantes distribuidos en otros 13 estados del país), 292 casos de sarampión con mayor incidencia en Aragua (50 casos), Carabobo y Zulia (con 38 casos cada uno); y 461 personas con rubéola distribuidas predominantemente en Zulia (105 casos), Mérida (61) y Aragua (53 enfermos). A pesar de que en 2015 el estado Zulia estuvo entre los primeros 3 estados con más número de casos de estas enfermedades, en 2016 solo se reportaron 3 de los 370 casos de tosferina en Venezuela, 21 de los 324 enfermos de sarampión y 46 de los 446 casos de rubéola registrados en el país, lo que representa una disminución considerable en las cifras para el estado o, al menos, en el reporte de las enfermedades.

 

En lo que respecta a la tuberculosis, en 2014 se registraron 3.224 casos y en 2016 fueron reportados 3.817 en todo el país, lo que significa un incremento del 15 % entre 2014 y 2016. La mayoría de los casos corresponden a adultos entre los 25 y 59 años de edad. Nelia Sánchez, epidemióloga y profesora de la cátedra de Salud Pública de la Universidad del Zulia, asegura que el aumento de casos de tuberculosis ha ocurrido debido a las deficiencias en la disponibilidad de la vacuna y el tratamiento. Detalla que la vacuna BCG, que se utiliza para prevenir la tuberculosis, «se coloca cuando nace el niño y luego de los 5 años se puede hacer una prueba diagnóstica para ver si la persona tiene inmunidad, y eso no se está haciendo. También se dejó de aplicar muchísima vacuna BCG a los recién nacidos y eso expuso a la población a que adquiriera la tuberculosis».

 

  
Foto: Archivo
Sánchez, quien también fue directora regional de Epidemiología en 3 oportunidades, enfatiza: «Tenemos muchos casos de tuberculosis y lo peor es que el Programa de Tuberculosis está prácticamente por el suelo, no está dando información, no está dando tratamiento y no hay vigilancia epidemiológica. Ese era un programa que se llevaba muy bien porque tenía muchísimos insumos y había centros de control en diferentes municipios del estado y en todos los estados de Venezuela, pero todo eso se ha caído».

 

Reemerge la difteria

 

Desde 2016 se han detectado casos sospechosos de difteria, una enfermedad causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae, con síntomas como coloración azulada en la piel, fiebre y dolor de garganta y que crea una membrana grisácea en la garganta. «La difteria es de alto contagio por transmitirse a través del aire. Quien tiene la bacteria en la garganta y estornuda, tose o habla bota unas gotas de saliva. También se contagia por artículos contaminados. Incluso, ella presenta lesiones en la piel y esas lesiones pueden producir toxinas que se van al torrente sanguíneo e infectan el cerebro y el corazón, y la persona puede morir», detalla Sánchez. 

 

En el documento intitulado Brote de difteria en Venezuela la Sociedad Venezolana de Infectología asegura que el brote de esta enfermedad comenzó en el estado Bolívar y que específicamente en Puerto Ordaz se registraba la mayor cantidad de casos con antecedentes de pacientes desde abril de 2016. Para julio de ese año se contabilizaban nueve fallecidos.

 

También en la Octava alerta sobre difteria de la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología, publicada en abril de 2017, se detalla que la reaparición de la difteria, luego de 24 años de haber sido erradicada en el país, fue detectada por primera vez en habitantes de pequeños poblados relacionados con la minería ilegal y donde las condiciones sanitarias y de vida los hacían más vulnerables.

 

Lev Núñez, jefe de Epidemiología del Hospital Universitario de Maracaibo, manifiesta que los países de América que más reportaron casos de difteria en 2016 fueron Haití, Brasil y República Dominicana, por lo que la reintroducción de la difteria en Venezuela provino «muy probablemente de Brasil. De hecho, el primer caso fue en el municipio Sifontes del estado Bolívar, en una zona minera. La zona minera de Amazonas y Bolívar aparte de malaria, ahora nos trajo difteria».

 

Es en la semana 37 —del 11 al 17 de septiembre de 2016— del Boletín Epidemiológico cuando aparece el primer caso sospechoso de difteria en un niño con entre 10 y 11 años de edad. Sin embargo, el siguiente boletín dedica su editorial a la difteria y reconoce 6 casos sospechosos —5 de ellos, niños— y 20 acumulados en 2016, a pesar de que en las semanas anteriores las estadísticas de la enfermedad aparecían en cero.

 

Al cierre del 2016 el Boletín Epidemiológico reportó un acumulativo de 324 casos de difteria, lo que significa un aumento de casos del 1.630 % en apenas 3 meses. Núñez detalla que desde hace más de un mes «se reportó una primera sospecha en el Zulia, en la zona Sur del Lago. El paciente después falleció y a partir de eso hemos recibido algunos casos de la zona Sur del Lago. Yo me atrevería a decir que el único caso confirmado es ese, que fue el primer caso».

 

El especialista asegura que en el Hospital Universitario de Maracaibo solo se han registrado 7 casos sospechosos de difteria, pero se está a la espera de que lleguen los resultados de las muestras que fueron enviadas a Caracas para la confirmación. «Hasta los momentos sabemos extraoficialmente que uno de los casos salió negativo y todos los demás los manejamos actualmente como sospecha». 

 

Al respecto, Sánchez afirma que las pruebas no se realizan en Maracaibo, por lo que las muestras «se envían a Caracas y es el ministerio quien da los resultados. La información que tengo es que han pasado más de 3 semanas desde que se enviaron las muestras y no se ha recibido información de si es negativo o no. No hay información porque parte de la estrategia del gobierno, lamentablemente, es esconder, es ignorar y maquillar, y eso nos pone en peligro a toda la población».

 

¿Un problema de vacunación?

 

Nelia Sánchez explica que la difteria es catalogada entre las enfermedades reemergentes en el país «porque ya se presentaron en una oportunidad y fueron controladas. La mayoría son inmunoprevenibles, pero debido a la situación que tenemos en el país el Ministerio de Salud no ha comprado vacunas, no hay insumos. Esas enfermedades vuelven a emerger y ahora con mayor gravedad porque la población es más susceptible, no tiene las defensas contra esas enfermedades».

 

Alrededor de las posibles causas de la reaparición de la difteria en Venezuela, resalta que la vacuna triplebacteriana, «que está compuesta por el toxoide tetánico, el toxoide diftérico y la pertussis que es de la tosferina, se colocaba al segundo mes de nacido y se logró cubrir a toda la población. Eso impidió que hubiese casos de difteria porque si se vacuna toda la población, la enfermedad no tiene por qué aparecer». 

 

  
Foto: Archivo
Insiste en que la enfermedad reaparece «porque se dejó de vacunar. El país dejó de adquirir la vacuna durante muchos años. Tuvimos unos cuantos años sin la triple bacteriana. Han salido otras vacunas, la pentavalente y la hexavalente, pero esa que tenía las 3 bacterianas no se compraba, no se colocaba. Entonces podemos decir que en estos últimos 20 años ha disminuido la vacunación para prevenir la difteria, el tétano y la tosferina».

 

Por su parte, el jefe de Epidemiología del Hospital Universitario, resalta que la cobertura en Venezuela para estas enfermedades «ha sido con triple bacteriana hasta 2008 y a partir de 2012 con pentavalente». Además, detalla que la cobertura de vacunación «en los últimos 10 años ha estado entre 80 y 88 %. Antes de eso las coberturas eran malas y fueron mejorando gradualmente como fue mejorando el sistema de salud pública en Venezuela».

 

En el caso de la difteria, tanto la prevención como el tratamiento de los casos sospechosos incluyen la vacunación con el toxoide diftérico, por lo que ambos especialistas coinciden en que en el único mecanismo contra la enfermedad es a través de la vacuna. Núñez afirma que la población puede «ponerse la vacuna en el centro de salud más cercano, solicitar su vacuna TD que es el toxoide tetánico diftérico. Ha habido algunas deficiencias con esta vacuna, pero en el Hospital Universitario se han aplicado 30 mil dosis en 2016 y lo que va de 2017». Sin embargo, en este momento el Hospital Universitario tiene como prioridad para su aplicación al personal de salud y los casos sospechosos.

 

La especialista en Salud Pública enfatiza que los centros asistenciales del país «no están preparados para nada porque no hay insumos. La primera vacuna que llegó a Venezuela después de la epidemia estaba vencida, entonces, claro, se vacunó y se siguieron muriendo niños y siguieron enfermándose personas». Expresa que la aparición de la difteria en Venezuela la convierte en una epidemia: «Un solo caso, el primer caso que se presentó en Ciudad Bolívar y que murió, eso es considerado una epidemia porque la epidemia no es que hayan muchos casos sino que es la presencia habitual de una enfermedad y como la difteria no era habitual, un solo caso la convirtió en una epidemia reemergente».

 

Lev Núñez explica que en el Zulia «con un primer caso confirmado podríamos hablar de epidemia pero no tenemos confirmación. En Venezuela ya dejó de ser epidémica, ya está circulando la enfermedad en el país por más de 52 semanas epidemiológicas y eso le quita el tinte de epidémica, ya los casos son autóctonos». 

 

En relación a los casos atendidos en el Hospital Universitario de Maracaibo, detalla que se han abordado con suma urgencia y se les ha suministrado tratamiento inmediato: «A todos los casos que hemos tenido se les ha aplicado antitoxina diftérica porque hemos tenido disponibilidad de ella, y los antibióticos para esta enfermedad no han faltado, los hemos tenido disponibles». Además, refiere que a excepción de un caso, los pacientes con sospecha de difteria ya están dados de alta epidemiológica. 

 

Para Núñez «son varias condiciones que han propiciado la aparición de enfermedades. Primero, las coberturas vacunales porque hay poco hábito de vacunarse en las personas adultas y hay que estar reforzándose cada 10 años con la vacuna. Vacunas no han faltado, no es verdad que faltaron vacunas. El asunto es que no hay un hábito de vacunarse. También hay falta de antibióticos y ante muchas de esas enfermedades, las personas acuden a ambulatorios en las fases iniciales y se controlan rápidamente, pero como a veces no se consiguen antibióticos o son muy caros, eso pudiera haber influido en que se volviera a instalar la enfermedad en el país». 

 

Precisamente ante la escasez de medicamentos, Nelia Sánchez afirma: «El otro problema gravísimo que tenemos es que no hay antibióticos, no hay insumos, no hay con qué tratarla. Todos sabemos que ni en ningún hospital, ni en ninguna farmacia de Venezuela tenemos medicamentos. Eso no es un secreto y lo sabemos todos porque a todos nos cuesta conseguir los medicamentos, y esta enfermedad se trata con antibióticos fuertes, de última generación, que no los tenemos».

 

A su juicio, «controlar la epidemia va a ser bastante difícil. Hay que informar a la comunidad y yo creo que esa ha sido una de las fallas más grandes que ha habido, que no se ha informado a la comunidad, dar el alerta y las especificaciones, poner a la gente que está en esa área a dar las condiciones preventivas que debe tener la comunidad para no adquirir la enfermedad. En eso se ha fallado y hay que retomarlo». Asimismo, asevera que la difteria es un problema de salud pública grave, pero «yo creo que no están diciendo la verdad, que hay mucho maquillaje. Ellos informan pero en la parte de salud hay mucha censura y eso es peligrosísimo para una población, porque se sigue enfermando, se sigue muriendo porque no sabe lo que está pasando, no se cuida ni toma las medidas preventivas».





Última actualización ( 21-07-2017 a las 15:37:00 )
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