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Exceso de flúor en el cuerpo resulta nocivo para los niños PDF Imprimir Correo
01-06-2017 a las 15:16:24

El fluoruro contenido en las cremas dentales puede ocasionar intoxicación aguda o crónica, si es ingerido. El cepillado en los niños menores de seis años debe ser supervisado

 

Yémily Berrueta

 

    Marianne Urdaneta
  Foto: Luis Gerardo Petit
Desde la infancia, comerciales de televisión, campañas internacionales, proyectos escolares y similares invitan a, cepillarse los dientes tres veces al día para mantener una buena higiene bucal. Sin embargo, ciertos componentes de las pastas dentales que existen en el mercado, conocidas propiamente como dentífricos, podrían no ser tan inocuos si, involuntariamente, se excede su dosis

 

La función principal de los dentífricos es limpiar y pulir la superficie accesible de los dientes a través de la remoción de materiales como restos de alimentos y placa bacteriana. También ayudar a prevenir afecciones como las caries y, para ello, se emplea el flúor, componente que al estar presente de forma excesiva en el organismo puede causar toxicidad crónica, no al utilizar los productos de forma local, sino al ingerirlos. 

 

Marianne Urdaneta, profesora de la Facultad de Odontología de LUZ, explica que a pesar de que el flúor está presente en el organismo humano, es tolerado y metabolizado; cantidades excesivas de este pueden causar, entre otras complicaciones, fluorosis dental y esquelética, ya que este componente se deposita tanto en tejido dentario –mientras se mineralizan las estructuras dentales– como en huesos –en formación o maduros–. «La fluorosis dental causa alteraciones en la estructura del esmalte, principalmente en su coloración, como líneas o manchas blancas. También puede provocar irregularidades como hoyuelos que pueden pigmentarse y transformarse en manchas pardas». Las complicaciones derivadas del exceso de flúor en el organismo pueden ir desde la flourosis y problemas gastrointestinales hasta la muerte del individuo.

 

La fluorosis crónica se presenta a través de la exposición a cantidades que oscilan entre los 0,05 a 0,07 miligramos de flúor por kilogramo de peso corporal de forma diaria, comúnmente en poblaciones expuestas a diversas fuentes de este componente, como el agua fluorada y los alimentos preparados o cultivados con esta, y el absorbido durante el cepillado dental diario. 

 

La Organización Mundial de la Salud alerta que los países deben velar por que se haga un uso adecuado del flúor para prevenir la caries dental, al tiempo que se debe tener en cuenta que la insalubridad del agua y la falta de higiene son factores de riesgo medioambientales para la salud bucodental y en general. A su vez, la Organización Panamericana de la Salud recomienda que solo una fuente de fluoración es recomendada en cada país, bien sea flúor agregado a la sal o al agua, pero nunca las dos juntas. «En Venezuela, encontramos que el flúor ha sido incorporado a la sal común. A la par, existen poblaciones cuya agua de consumo contiene flúor natural en concentraciones superiores a 1 ppm (partes por millón de ion de flúor), por lo que debe establecerse un sistema de vigilancia de poblaciones con riesgo de fluorosis». 

 

Alerta en infantes

 

Los dentífricos suelen presentarse comercialmente en pasta o gel. La pasta es comúnmente utilizada por los adultos, mientras que, para el consumo infantil, se elabora en formato de gel. Dado que los niños no se sienten atraídos hacia sabores como menta o eucalipto, menciona Urdaneta, se utilizan agentes de color y sabor, como edulcorantes, para «motivar» el hábito de la higiene bucal diaria.

 

Asegura que la concentración de fluoruro en estas presentaciones varía según la edad del consumidor. Aproximadamente 250 ppm de ion de flúor están indicadas para niños entre 6 meses y hasta los 2 años de edad. Cuando se trata de un niño entre 2 y 6 años de edad, se puede recomendar un dentífrico que contenga 500 ppm de ion de flúor, y 1.000 ppm a partir de los 6 años de edad. Esto se debe a que, a partir de esta edad, el niño suele tener mayor control sobre su deglución y el proceso de cepillado, es decir, no tragará el producto.

 

Debido a esta realidad, la profesora hace un llamado a los padres a vigilar a los niños durante su proceso de cepillado dental, especialmente si no cuentan con una crema dental con una concentración de fluoruro acorde con la edad del menor. «Si no se consiguen dentífricos infantiles en el mercado, pueden ser utilizadas las cremas para adultos que tienen 1.000 ppm o más en sus fórmulas, pero debe ser un cepillado supervisado. Pueden solo mancharse las puntas de las cerdas con crema dental de adultos para evitar que haya una ingesta muy alta de flúor al momento del cepillado, especialmente en niños menores de dos años. En niños entre dos y seis años, se puede aplicar una cantidad similar al tamaño de un guisante –a lo ancho de las cerdas–; ya partir de los seis años, la cantidad puede alcanzar un centímetro de longitud».

 

Considera que es preocupante el desconocimiento sobre este tema, ya que al tratarse de un producto de uso diario, puede ser dejado al alcance de niños pequeños y causar intoxicación por ingesta accidental. «Si tu niño ingiere toda la crema dental que está en un tubo porque le gustó el sabor, es un problema considerable. Con un tubo de 110 gramos de pasta que ingiera, un niño de cinco o seis años que pese 20 kilos puede presentar signos y síntomas de toxicidad aguda, como trastornos gastrointestinales, dolores, náuseas, diarreas, vómitos y otros. Con dos vasos de enjuague bucal con flúor para adultos, un niño con este peso corporal puede intoxicarse, porque supera la dosis probablemente tóxica, que es 5 miligramos de fluoruro por kilogramo de peso corporal». Añade que la dosis letal va desde 34 hasta 64 miligramos de fluoruro por kilogramo de peso.

 

Sin regulación sanitaria
En cuanto a los trámites en asuntos regulatorios y registros, en Venezuela los dentífricos están clasificados como cosméticos, lo que hace que no sean objeto de seguimiento, sino que la calidad del producto es autorregulada por las empresas fabricantes. «Esto determina una falta de regulación en la materia. Últimamente hemos observado el ingreso de marcas menos conocidas al mercado y el consumidor tiende a poner en duda la calidad de los elementos que conforman su fórmula. No hay regulaciones sanitarias de los productos al momento de importarlos», dice Marianne Urdaneta.
Aclara que, de presentarse la ingesta de una gran cantidad de flúor, se corre el riesgo de tener problemas respiratorios, disminución de la tensión arterial, problemas cardíacos e incluso la muerte, por lo que el individuo debe ser tratado a la brevedad posible. «Luego de 30 o 40 minutos de la ingesta, 90 % del flúor está en la sangre. En ese tiempo, se puede actuar provocando el vómito, administrando antiácido o leche para que el flúor se combine con el calcio e, inmediatamente, se debe acudir a la emergencia médica».

 

El exceso de flúor no solo ataca las piezas dentales, sino que también se acumula en los huesos, haciéndolos extremamente frágiles y quebradizos, lo que aumenta el riesgo de fracturas a largo plazo. Los primeros síntomas son la rigidez y el dolor en las articulaciones.

 

Otros componentes en la mira

 

El triclosán es un agente antimicrobiano frecuentemente utilizado en fórmulas químicas de cremas dentales con la finalidad de controlar la formación de placa bacteriana, la cual juega un papel fundamental en la formación de caries dental y enfermedad periodontal. De igual manera, está presente en otros productos como jabones y desodorantes. En diversas ocasiones, organizaciones internacionales lo han señalado como un ingrediente responsable de promover la resistencia a antibióticos, interrupción de funciones endocrinas y del desarrollo fetal.

 

Urdaneta expresa que la relación entre triclosán presente en cremas dentales y estas complicaciones no ha sido investigada exhaustivamente, aunque se ha notado una preocupación mundial sobre el tema. «No existen pruebas suficientes que permitan afirmar que la exposición al triclosán provoque el desarrollo de mecanismos de resistencia por parte de los microorganismos. En cuanto a su intervención en el funcionamiento del sistema endocrino, resultados de estudios experimentales –con animales– apuntan a la existencia de esta relación, sin embargo, han sido considerados argumentos irrelevantes para eliminar este factor de la composición química de los dentífricos».

 

Manifestó que aunque existan investigaciones al respecto, no resulta sencillo atribuir determinados problemas de salud al efecto del triclosán presente en dentífricos, tomando en cuenta que también se encuentra en otros productos de uso diario, como jabones, enjuagues bucales y similares.





Última actualización ( 02-06-2017 a las 11:10:37 )
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