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Ley de Saneamiento del Lago de Maracaibo: ¿Una propuesta para reconsiderar? PDF Imprimir Correo
19-05-2017 a las 17:42:56

Expertos aseguran que para la recuperación del estuario zuliano es indispensable comenzar por realizar acuerdos con el Gobierno colombiano para reforestar el cauce del río Catatumbo 

 

Laura Nieto

 

Luego de su aprobación en primera discusión por la Asamblea Nacional, el 2 de agosto de 2016, el proyecto de la Ley Programa para el Saneamiento del Lago de Maracaibo y su Cuenca Hidrográfica, orientado a establecer una política pública capaz de revertir el fenómeno degenerativo que afecta al cuerpo de agua zuliano, enfrenta a funcionarios públicos, ingenieros, académicos y ecologistas.

 

A pesar de que el proceso para la promulgación del instrumento legal es considerado nulo debido a la situación de desacato a la que fue condenada la Asamblea Nacional a través de la sentencia Nº 1 del 2016, emanada por el Tribunal del Supremo de Justicia, la consigna que promete devolver a su condición natural al lago de mayor extensión en América del Sur se reproduce sin ningún tipo de limitaciones, pero no causa verdaderos resultados.

 

Hoy las consecuencias de la desenfrenada explotación petrolera, el improvisado y acelerado desarrollo industrial, la falta de planificación urbana y la ineficiencia de las acciones estadales en materia medioambiental se manifiestan con fuerza y exigen la puesta en marcha de proyectos objetivos e integrales, dirigidos a solucionar de manera efectiva estos problemas. Sin embargo, la brecha existente entre quienes se sumergen en el debate impide que sea posible.

 

  
Lusbi Portillo, profesor jubilado de la Facultad Experimental de Ciencias y presidente de la organización no gubernamental Sociedad Homo et Natura
Foto: Eloy Hernández
 
Para Lusbi Portillo, profesor jubilado de la Facultad Experimental de Ciencias y presidente de la organización no gubernamental Sociedad Homo et Natura, en el caso del proyecto de ley el hecho que no estén demostradas científicamente sus bases teóricas y que no se hayan finalizado exitosamente las consultas populares son pruebas de que «esa es una ley política, una ley de intereses económicos».

 

A juicio del antropólogo, si el proyecto de ley no se aprueba, se abriría un espacio para formular nuevas alternativas viables y beneficiosas, tanto para el ecosistema acuífero del estado, como para la población, proyectos amparados en estudios especializados exclusivamente en el cuerpo de agua y que, por lo tanto, podrían ayudar a establecer el plan de acción idóneo para su recuperación.

 

En ese sentido, contra los 33 artículos que conforman el estatuto que pretende atacar con ímpetu los altos niveles de salinización registrados por el modelo de simulación Myke 3 —mediante el cese del dragado y la construcción de nuevas vías de comunicación, como por ejemplo un puerto de aguas profundas en el Golfo venezolano—, aparece el Proyecto para la Recuperación Integral y Progresiva del Lago de Maracaibo y su Cuenca, firmado por una Comisión especial designada el 4 de octubre de 2016 por Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela.

 

 
  Jesús Esparza, presidente del comité promotor externo de la ley, en el proyecto realizado por el oficialismo
Foto: Diario La Verdad

A diferencia del documento avalado por el parlamento, el cual explícitamente establece en el artículo Nº 1 de sus disposiciones generales, como propósito principal, combatir los efectos derivados de la penetración de las aguas del mar a través del canal de navegación, el presentado por la facción oficialista plantea el uso de tecnología francesa para la recolección de desechos sólidos y, de esa manera, el control del enriquecimiento masivo de los nutrientes. Sin embargo, hasta la fecha de esta publicación no se posee información sobre sus avances.

 

Según el ingeniero Jesús Esparza, presidente del comité promotor externo de la ley, en el proyecto realizado por el oficialismo «se hizo la promesa y no se cumplió. No se recuperaron las plantas de tratamiento, no se tomaron medidas adicionales para el control de los nutrientes y PDVSA se pasó el rache por los labios».

 

  
Marcelo Monnot, presidente del Colegio de Ingenieros del Zulia
Foto: Luis Gerardo Petit
Ante el silencio por parte de las autoridades y la desactualización que desde el 2015 presentan los informes desarrollados por el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo y Aguas, las denuncias sobre la situación del Lago de Maracaibo siguen corroborando su estado crítico. Marcelo Monnot, presidente del Colegio de Ingenieros del Zulia (Cidez) y defensor de la ley, denunció el derrame de aproximadamente 15 mil barriles de petróleo en el estuario y alertó sobre sus secuelas tanto en el bienestar de la población como en la industria pesquera.

 

También, en relación a la llegada de la temporada de carnavales 2017, José Muñoz, director de Protección Civil y Administración de Desastre de Maracaibo, declaró a los medios de comunicación nacionales que «ni un centímetro de playa está apta en la capital del estado Zulia para el baño», esto como producto de los elevados índices de toxicidad del Lago de Maracaibo que comprometen la salud de los turistas.

 

De ahí que, ante las críticas que señalan que la aplicación de la norma jurídica podría terminar por empeorar el equilibrio propio del sistema y su situación actual —al existir una corriente de dudas e hipótesis sobre los verdaderos intereses que esta persigue—, Esparza advierte que se vaticinó que en tres décadas los acuíferos del lago estarían contaminados en líneas generales, ya se está a cinco años de que se cumpla y es un proceso gradual. «Así que decir que no, que eso no es así, me disculpan, respeto su opinión, pero no saben de qué están hablando».

 

Un proyecto sobre bases inestables

 

Portillo expone que la ley parte de que la sal que entra por el canal de navegación produce un «cono hipolimnético anóxico» que merma la capacidad de vida del lago de Maracaibo, mientras los científicos afirman que esto siempre ha sido así. «Entonces ese es un cuento bien montado, vinculado a grandes intereses navieros, portuarios y dinero de alguien en torno al estado Zulia, a Venezuela».

 

No obstante, el documento presenta, en su exposición de motivos, los soportes teóricos que otorgan protagonismo al problema de la salinización producida por la extracción de hidrocarburos y al extenuado dragado del canal de navegación para la comercialización de petróleo y otros hidrocarburos; argumentos con los que ampara los procedimientos y pautas legales establecidos en su interior.

 

«El problema de los tanqueros es que los que ingresarían a los muelles de transvaso de los oleoductos a los barcos son de calado cada día mayor y es eso lo que está afectando el ecosistema del lago de Maracaibo porque afecta el comportamiento del estuario», indicó Esparza.

 

En los años 50 se comenzó el dragado del canal de navegación que transformó a la Bahía del Tablazo, la isla de Zapara y el Golfo de Venezuela en un sistema vial para las transacciones marítimas nacionales e internacionales; pero no sería sino una década y media después que se consolida como tal, cuando su profundidad natural de 3,5 metros es llevada a casi los 12,8 metros y se abre paso a los transatlánticos modernos.

 

Para quienes promueven el proyecto de ley, la abundante agua salada proveniente del Mar Caribe que entró al sistema del lago de Maracaibo como consecuencia de la apertura es la principal causa tanto de su estratificación como de condición anóxica, fenómenos que «amenazan en convertirlo en breve tiempo, en un viejo estuario, con escasa fauna y flora y de poca utilidad de sus aguas para la supervivencia de los seres vivos, si no se toman las medidas necesarias para su descontaminación», tal como se contempla en su párrafo introductorio.

 

«Ciertamente, nunca ha sido 100 % dulce, porque siempre ha chocado el agua del lago con el agua del mar, pero nosotros no podemos seguir con el proceso de dragado porque le estás metiendo prácticamente una tubería de agua salada para que entre al lago de Maracaibo y modifique su ecosistema. Entonces, es por eso que nosotros planteamos en la ley la construcción de terminales petroleros comerciales en las afueras del lago de Maracaibo», explica Monnot. 

 

Para los ecologistas del Zulia, la creación de un puerto de aguas profundas despierta sospechas. Primero, porque si bien en sus inicios abarca la necesidad de atender el proceso de contaminación producido por elementos ajenos a los altos índices de salinidad, como la descarga directa de aguas servidas, el proceso de eutrofización —causado por el exceso de nutrientes—, es relegado a segundo plano cuando debe ser el objetivo primordial.

 

Segundo, porque se basa en los resultados arrojados por el Myke 3, modelo de simulación matemática del Instituto de Hidráulica Danés contratado por el Gobierno nacional y resguardado confidencialmente por el Instituto para el Control y Conservación de la Cuenca del Lago de Maracaibo (ICLAM), que si bien en su última aplicación en el 2004 evalúa las variables hidrodinámicas y biológicas de la masa de agua, no reconstruye con exactitud las condiciones excepcionales de su ecosistema.

 

De ahí que Portillo declare al respecto que «esa ley lo que va es a perjudicar el lago de Maracaibo. Científicamente, el impacto que puede producir no es salvar al lago. Eso no está demostrado en ninguna parte. Hay muchas variables que dejan por fuera. Entonces toda la infraestructura vial y portual que se va a hacer aquí en el Zulia es una trampa muy grande que tienen montada los navieros y que tienen montada los que están en lo que es la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana. Eso está montado y vinculado a Colombia».

 

Situación «Río Catatumbo»

 

El Sistema del Lago de Maracaibo equilibra los niveles de sal que fluyen desde el Mar Caribe gracias a las descargas de agua dulce provenientes de sus 135 afluentes, siendo más determinante la del río Catatumbo que aporta más del 60 % del líquido descargado en su bolsa. 

 

En consecuencia, las carencias en el mantenimiento de los ríos y la contaminación del Catatumbo debido a la explotación a gran escala de las reservas de minerales encontradas en esa zona y la deforestación, producto del asentamiento poblacional y la producción agropecuaria en sus costas, constituyen otros de los problemas a considerar para evaluar la viabilidad de la propuesta.

 

«La ley contempla, involucra, a la cancillería y al Ministerio de Relaciones Exteriores para que se firme un convenio, un tratado, de lo que significa la preservación de ese cuerpo de agua desde el norte de Santander hasta que toca agua y territorio venezolano. Eso está previsto en la constitución. Si Colombia, por ejemplo, no toma acciones para el tratamiento de su cuenca, no estaríamos haciendo absolutamente nada», comentó el presidente del Cidez.

 

En efecto, Portillo coincide y resalta que para comenzar es necesario incentivar la siembra de árboles en el nacimiento del río, lo que produciría lluvias y aumentaría su caudal, al tiempo que se promuevan técnicas de agricultura que sustituyan el uso de «pesticidas y otros productos ricos en nutrientes como fósforo y nitrógeno, porque todos esos productos van al Lago, mueren los peces y el agua se contamina». No obstante, el tema central en la discusión por parte de los movimientos ambientalistas venezolanos con respecto a las condiciones del Catatumbo y su influencia en la degradación de la cuenca hidrográfica del Zulia está relacionado directamente con la extracción desmesurada del carbón a sus alrededores.

 

Colombia es el país con más reservas de este mineral en América Latina. Se estima que posee 6.668 millones de toneladas medidas y 2.596 indicadas, de las cuales 125,1 millones se encuentran en Santander de Norte, según indica el Sistema de Información Minero Colombiano. A partir de allí, ingresan a Venezuela, se enriquecen con el carbón nacional y salen a través del Lago de Maracaibo, desde donde llega a mercados como el de Guatemala, Perú, Brasil y otros países del Caribe.

 

El Puerto Internacional La Ceiba, situado al oeste del estado Trujillo y al este del Lago de Maracaibo, es la principal arteria vial para ello. En el 2016, el Ministerio del Poder Popular para el Transporte publicó una nota de prensa en la que se calculaban los ingresos mensuales producidos para el país en esta área en alrededor de 150 mil dólares mensuales —con un promedio anual de 1 millón 800 mil dólares—, así como la producción de unas tres mil nuevas oportunidades de empleo.

 

Sin embargo, a la solución del problema de la contaminación que podrían originar las propuestas sobre construir un puerto de aguas profundas, se oponen no solo los grupos ecologistas —que acusan la iniciativa de justamente de responder a intenciones personales vinculadas a la consolidación de estos negocios—, sino también algunos trujillanos.

 

A pesar de que el discurso de Esparza y sus compañeros promete compensar los riesgos que podría causar el cese del transporte del carbón, mediante el impulso del sector turístico de la región y el desarrollo de actividades agrícolas, el Colegio de Ingenieros del estado Trujillo (Cidet) sostiene, mediante una carta abierta enviada a la AN el 24 de septiembre de 2016, que el proyecto de ley no considera las implicaciones económicas y laborales que se producirían más allá de los límites geográficos del estado Zulia. «Esto demuestra que estamos aislados de la realidad de un país por no tomar en cuenta la opinión de los estados afectados por esta ley», manifestó el Cidet en el marco de la cancelación repentina de la consulta popular pautada para el mismo día.

 

La condena: IIRSA y otros compromisos internacionales

 

Nelson Muñoz, investigador y miembro de Homo Et Natura, asegura que el propósito del proyecto de la Ley Programa para el Saneamiento del Lago de Maracaibo y su Cuenca Hidrográfica no es detener la contaminación del lago, sino el cierre de sus puertos para construir uno multimodal de mayor capacidad que posicione a Venezuela en el mercado internacional, como los relegados Puerto América o Puerto Bolívar.

 

En el documento intitulado Análisis crítico de los discursos construidos en torno al saneamiento del «Lago» de Maracaibo, realizada en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez el 22 de abril de 2017, reveló extractos de documentos en los que se manifiesta el interés de otras naciones, como Colombia y China, de mejorar las vías de comunicación marítimas del país para fortalecer las redes de comercio internacional a través de proyectos como el de IIRSA, que pretende concretar la construcción de una infraestructura sumamente compleja que sirva para conectar a través del Atlántico a los países del Mercado Común del Sur, los de la Comunidad Andina de Naciones y el resto de América.

 

Para Muñoz, de consolidarse, Venezuela se convertiría en un territorio quebrantado y sin soberanía que, no solamente deberá afrontar dificultades en el terreno de lo geopolítico, sino también en el ambiental, al trasladar el problema del lago al Golfo de Venezuela. 

 

Ante las acusaciones sobre los intereses económicos del proyecto de ley, Esparza declaró: «Yo no puedo dar la respuesta técnica, ni la podemos dar desde el comité porque nosotros no estamos trabajando para la política portuaria. Nuestro objetivo preciso es que se dé una política de Estado para que se den las condiciones de saneamiento del Lago de Maracaibo a partir de esta premisa: regresar el Lago a sus condiciones naturales. Así de sencillo».

 





Última actualización ( 19-05-2017 a las 18:05:04 )
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