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Planicie de Maracaibo: un proyecto de estatus incierto PDF Imprimir Correo
12-05-2017 a las 11:07:45

Especialistas aseguran que las constantes transformaciones en los proyectos relacionados al desarrollo agropecuario en la planicie de Maracaibo y la expropiación de tierras ocasionaron la reducción de la productividad en la zona


Karledys García

 

Planicie de Maracaibo

Foto: Archivo
 
En un listado de proyectos ejecutados en Venezuela por la constructora brasilera Norberto Odebrecht aparece el Proyecto Agrario Socialista Planicie de Maracaibo como una obra concluida en el año 2015. El terreno destinado para esta obra abarca 20 mil hectáreas del municipio Jesús Enrique Lossada en el estado Zulia e implicó la construcción de «viviendas, escuelas, estructuras para ganadería de doble propósito y actividades de agricultura y manufactura», detalla Odebrecht en su página web. 

 

Según el sitio web de la empresa, «el Proyecto Agrario Planicie de Maracaibo fue concebido como un plan de desarrollo integral endógeno, con el objetivo de fomentar la producción de alimentos en el Occidente venezolano» e incluía inicialmente la construcción de cinco «ciudades comunales», la activación del sistema de riego en 20 mil hectáreas de terreno y espacios acondicionados para el procesamiento de los alimentos.  

 

En agosto de 2003, Odebrecht comenzaría con la ejecución de la obra, pero la idea de que el Gobierno nacional desarrollara actividades agropecuarias en la planicie de Maracaibo no era reciente. En los años 70 del siglo pasado, la Comisión del Plan Nacional de Aprovechamiento de los Recursos Hidráulicos, adscrita al Ministerio de Agricultura y Tierras, determinó que la zona denominada planicie de Maracaibo contaba con un gran potencial para el desarrollo de actividades agropecuarias, por lo que se comenzó a mirar hacia la elaboración de proyectos de producción en la zona.

 

Antes de Odebrecht

 

Los estudios en la zona de El Diluvio y El Laberinto dieron como resultado la elaboración de 20 proyectos por desarrollar en un plazo de 50 años y que constituirían el Plan Rector de la Planicie de Maracaibo. La construcción del embalse Los Tres Ríos, que se concretó en 2006, estaba incluida en ese plan y constituía el eje principal del resto de los proyectos.

 

A partir de las oportunidades que ofrecía la zona, en mayo de 1992 el Ejecutivo nacional creó la Empresa Regional Sistema Hidráulico Planicie de Maracaibo (Planimara) con la misión de «contribuir al desarrollo agrícola y agroindustrial ambientalmente sustentable de la Planicie de Maracaibo y la región zuliana, mediante la planificación y ejecución de proyectos con la participación de los productores y el recurso humano de alta calificación». 

 

Con el objetivo de «promover el desarrollo competitivo y sustentable del sector agrícola regional y nacional, a fin de garantizar eficientemente la seguridad alimentaria para un gran sector de la población venezolana», el mismo año de su creación, Planimara ejecutó un estudio de factibilidad del Proyecto El Diluvio-Palmar en conjunto con la empresa canadiense SNC-Lavalin. 

 

Según la página web de Planimara, en 1997 elaboraron el Plan Maestro para el Aprovechamiento de los Recursos Hidráulicos de la Planicie de Maracaibo con Fines de Desarrollo Agropecuario y Agroindustrial que sirvió para confirmar el potencial de unas 500 mil hectáreas de suelo en la zona. Así, el proyecto incluía «la presa El Diluvio, el sistema de riego El Diluvio-Palmar y el Programa de Desarrollo Agropecuario» que involucraría una inversión a largo plazo de más de 90 millones de dólares, calculada en septiembre de 1999.

 

El Programa de Desarrollo Agropecuario planteado por Planimara en ese entonces estaba orientado a «lograr la transformación de la ganadería semiextensiva actual en una agricultura de alta rentabilidad capaz de competir en los mercados internacionales en condiciones de la globalización de la economía». Sin embargo, trabajadores de Planimara aseguran que con la intervención de Odebrecht en la ejecución de la obra, el proyecto se modificó y salió de Planimara para pasar a manos del Instituto Nacional de Desarrollo Rural (Inder), también adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras.

 

En el artículo intitulado No habrá revolución bolivariana en El Diluvio-Palmar, publicado en la página web de Aporrea, Dubia Chirinos, coordinadora encargada del proyecto a principios de 2005, explica que a partir de junio de 2004 se le dio un cambio al proyecto para incorporar «el desarrollo de un área compacta de 27 mil hectáreas netas bajo riego, mediante el desarrollo de una infraestructura que no solo contempla el sistema de conducción y distribución del agua, sino que además incluye el riego a nivel parcelario incluyendo el bombeo», esto con estimaciones de beneficiar a 14 mil familias, generar 25 mil puestos de empleo y producir 700 mil toneladas de alimentos.

 

Sin dueños

 

En la página web de Odebrecht se señala el inicio de la obra en 2003 y, según la Ley de Presupuesto de la Nación de ese año, se destinaron 10 mil millones de bolívares en la «construcción de grandes y medianos Sistemas de Riego El Diluvio El Palmar». Sin embargo, Jorge Jiménez —como se llamará en este reportaje a una fuente cercana a la obra— explica que apenas en el 2006 le correspondió al Inder hacer los avalúos necesarios para la compra del terreno necesario para desarrollar el proyecto. Destaca que en ese momento fueron inspeccionadas «cerca de 20 mil hectáreas, que era el área de influencia del sistema de riego».

 

Jiménez refiere que entre 2006 y 2007 «el primer ente rector era el Ministerio de Agricultura y Tierras, que estaba representado en la obra por el Inder, que es al que le corresponde según la Ley de Agricultura y Tierras el desarrollo de infraestructura, de sistemas de riegos, todo eso. También estaba el Instituto Nacional de Tierras porque es el ente que se encarga de la regularización de las tierras, pero quien tenía la relación directa con Odebrecht era el Inder».

 

En la Gaceta Oficial N.° 39.010, publicada el 5 de septiembre de 2008, el entonces presidente de la república, Hugo Chávez, decretó la autorización al Inder para que constituyera la Empresa Socialista de Riego Planicie de Maracaibo. Según este decreto, la empresa estatal contaría con un «capital social inicial» de 50 mil bolívares y tendría entre sus objetivos «dirigir, coordinar y ejecutar las políticas para el uso, mantenimiento y administración del Sistema de Riego El Diluvio-Palmar». En la misma Gaceta Oficial y en iguales condiciones se crearon también las empresas de riego Río Tiznados y Río Guárico, en el estado Guárico, y Las Majaguas en Portuguesa.

 

A pesar de que su creación vía decreto presidencial fue en 2008, no fue sino hasta el 6 de abril de 2011 cuando se inscribió en el Registro Mercantil Segundo del Distrito Capital. Más adelante, en el decreto 1.732, publicado en la Gaceta Oficial N.° 40.649 del 28 abril de 2015, se estableció la adscripción de la Empresa Socialista de Riego Planicie de Maracaibo al Ministerio del Poder Popular para las Comunas y los Movimientos Sociales, para inmediatamente después, mediante el decreto 1.733, ordenar la supresión y liquidación de esta empresa. Ese mismo mes, Odebrecht dio por concluida la obra.

 

A pesar de que la Empresa Socialista de Riego Planicie de Maracaibo pasó a manos del Ministerio de las Comunas antes de su liquidación, no se encontraron documentos que den cuenta de la pertenencia o competencia oficial de las unidades de producción y la infraestructura ya construidas en El Diluvio. En 2016, Wilmar Castro Soteldo, ministro del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras, anunció la designación de Néstor Reverol, actual ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, para dirigir la activación de unidades de producción agropecuaria en la Planicie de Maracaibo, como parte del Plan Agroproductivo Ezequiel Zamora-Bicentenario. 

 

    Profesor Werner Gutiérrez
  Werner Gutiérrez, profesor de la Facultad de Agronomía de LUZ
Foto: Eloy Hernández

Werner Gutiérrez, profesor e investigador de la Facultad de Agronomía de LUZ, asegura que desde el 2016 «se está dando una especie de proceso privatizador de diversas áreas dentro del Proyecto Diluvio-Palmar. Se están asignando a dedo, se desconoce bajo qué figura jurídica y en un proceso evidentemente oculto y nada público, zonas de producción a particulares». Desde LUZ Periódico intentamos comunicarnos con funcionarios del Inder para conocer estado actual de la producción, pero se negaron a ofrecer información al respecto alegando que ese instituto solo participó en la ejecución de la obra y desde 2015 ya no tiene participación en lo que se hace en la planicie.

 

Menos producción

 

Al rememorar los inicios de la ejecución del Proyecto Agrario Socialista Planicie de Maracaibo en 2006, Jorge Jiménez manifiesta que se evaluaron unas 200 fincas medianas y grandes para la posterior expropiación: «En ese momento era una zona ganadera, de productores pecuarios que tenían años ahí, que fundaron eso. A ellos les hicieron avalúos, les pagaron y se fueron». Destaca que esa «era una zona de mucho valor, de ganadería de doble propósito con tendencia a leche. Allí se producían alrededor de 74 mil litros de leche diarios».

 

Gutiérrez explica que los ganaderos asentados en la zona tenían más de 70 años establecidos allí, además de mayor formación para hacer las actividades ganaderas, lo que los llevó a contar con «los mayores rendimientos de leche por unidad de superficie del país en ganadería bajo secano» antes de la ejecución del proyecto. Asegura que con la expropiación de las tierras «se destruyó lo que era denominado ‘el lomo de El Laberinto’, una de las zonas de mayor producción de leche y carne del país. Hoy en día se estima que no se producen 400 litros de leche diarios». 

 

El especialista de LUZ detalla que mientras estuvo la empresa Odebrecht como encargada del proyecto «se lograron importantes avances en materia agropecuaria en el proyecto», entre los que destaca la llegada de «un primer lote de 500 novillas de la raza Girolando y luego un lote adicional de 1.500, llegando el rebaño a estar conformado por más de 3.000 reses. Hoy el rebaño está por debajo de las 400 cabezas y se desconoce el destino del resto de los animales».

 

El cambio de la actividad ganadera a la agrícola vegetal parece ser uno de los puntos más fuertes en la disminución de la productividad en la zona. Al respecto, Jiménez rememora: «Ahí había zonas donde antes había pasto y ganadería y por hacer esta cuestión —el sistema de riego—, hicieron unos avalúos, le pagaron a la gente y la gente se fue. Se tumbaron vaqueras, metieron tecnología brasileña y algunas fincas que tenían bastante producción se salieron. La gente que vivía en esos poblados trabajaban en esas fincas, eran ordeñadores y sabían del manejo de la ganadería». 

 

Detalla que cualquier proyecto agropecuario debe considerar la vocación de uso de la tierra: «Uno sabe que no puede llegar de la noche a la mañana a una zona y cambiarla de uso así, porque la vocación de uso de la tierra no toma en cuenta solamente el suelo. Pueden tener un suelo muy bueno que no tenga ninguna limitación, pero si no hay la agroinfraestructura de soporte necesaria, si no hay una buena vialidad, si la gente de la zona no está acostumbrada a sembrar determinado cultivo, así el suelo sea clase uno tú no puedes sembrar ahí hortalizas y menos si vienes de un conocimiento ancestral de que esa ha sido una zona ganadera. Eso técnicamente, científicamente y agrícolamente no se puede hacer».

 

A juicio de Jiménez, uno de los principales errores cometidos en el Proyecto Agrario Socialista Planicie de Maracaibo y que se refleja en su productividad actual reside precisamente en el cambio de la vocación de uso de la tierra y el desaprovechamiento de lo que ya estaba consolidado, que era la ganadería de doble propósito. «Cómo es que vamos a rescatar una finca ganadera, donde ya tiene un pasto establecido, con tanto que cuesta eso; fincas con potreros con árboles centenarios que le dan sombra al ganado y vamos a llegar a meter un sistema de riego por pivote que nos vendió la tecnología brasileña y a acabar con todo lo que estaba ahí», asegura.

 

En la misma tónica, Gutiérrez enfatiza que luego de la expropiación de las tierras por donde pasa el canal de riego y de su asignación a la Empresa Socialista de Riego Planicie de Maracaibo, que incluyó la participación de damnificados de la tragedia de Vargas que no tenían conocimiento sobre la actividad agropecuaria. «De haberse cumplido la intención original de respetar a los productores ya establecidos en la zona, orientando sus unidades de producción hacia la producción integrada agrícola animal con la agricultura vegetal, quizás el destino de este proyecto hoy no fuese tan lamentable».

 

Sobre este último punto, Gutiérrez agrega que la mayoría de los especialistas coinciden en que «estuvo una de las tantas decisiones infelices que condujeron al fracaso de este importante proyecto, que llegó a constituirse como el proyecto agrícola de mayor magnitud y alcance que se desarrolló en el país en los últimos 18 años».

 





Última actualización ( 12-05-2017 a las 14:52:05 )
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