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El Estado atenta contra la progresividad de los derechos humanos PDF Imprimir Correo
15-12-2016 a las 12:39:29

En el Conversatorio sobre Derechos Humanos que realizó la Codhez, especialistas disertaron sobre las restricciones constitucionales de DDHH y las herramientas para el ciberactivismo


Luis Gerardo Petit 
 

«La situación reciente de los derechos humanos en Venezuela es deficitaria de protección por parte del Estado, quien tiene unas obligaciones frente a la comunidad internacional porque ha comprometido su responsabilidad con respecto a cumplimientos de tratados sobre derechos humanos». Así lo manifestó el abogado constitucionalista y profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia, Juan Berríos, en el Conversatorio sobre Derechos Humanos que organizó la Comisión para los Derechos Humanos del estado Zulia (Codhez) el 10 de diciembre del año 2016, a propósito del Día de los Derechos Humanos. 
 

  
  Foto: Fernando Llano
Juan Berríos enfatizó que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se centra en las garantías y en el aseguramiento de los derechos humanos de todas las personas sin discriminación alguna; sin embargo, durante los últimos 4 años, el Estado venezolano ha tenido una política que arremete contra la protección de los derechos. «Hemos visto como ha habido operativos de seguridad que han afectado el derecho a la vida y a la libertad de las personas, se ha afectado el derecho a la protesta, a la manifestación pública, a la libertad de expresión; es decir, hay diversos mecanismos que han cortado las libertades. Además, no se han asegurado los derechos de prestación, como el derecho a la salud y a la educación, que cada vez se encuentran en una situación peor». 
 

En materia de presos políticos y disidentes, Berríos afirmó que el Estado mantiene una política represiva no solamente con las personas que se encuentran privadas de libertad, sino también para el resto de la ciudadanía. «Estamos permanentemente amenazados en cuento a que no hay certeza, no hay seguridad de que el ejercicio de nuestros derechos vaya a ser un ejercicio libre, que no vaya a comprometer de alguna forma nuestra seguridad, nuestra vida o en general nuestra libre expresión».  Agregó que a los privados de libertad no se les garantiza el debido proceso ni un juicio justo. 
 

Universidades empoderadas
Cumpliendo con su rol de formar a la sociedad y de aportar soluciones a los problemas del país, las universidades se han comprometido con la defensa de los derechos humanos en los últimos años. «Las universidades están haciendo un arduo trabajo en pro de los derechos humanos en los distintos ámbitos y a través de distintas acciones, pero seguramente nos hace falta un esfuerzo mayor», expresó el profesor de la FCJP de LUZ Juan Berríos, quien considera que hay mucha voluntad en todas las universidades de Venezuela, tanto públicas como privadas, para tratar de restituir el estado de derecho en el país».
Obtener información oficial en Venezuela es una restricción gubernamental. En el ámbito de los derechos humanos, la realidad no es distinta. «Lamentablemente tenemos la dificultad para acceder a información oficial que nos pueda dar algunas pistas, por ejemplo, sobre personas que se encuentran privadas de libertad o personas que están pendientes de juicios justos. Ante ese silencio de los datos oficiales, la información que se tiene de las organizaciones es bastante parcial, eso hay que decirlo y aceptarlo, pero sirve de algún indicio para plantear que la situación que está ocurriendo en el país es bastante irregular». 
 

Ante las Naciones Unidas
 

Desde el año 2002, cuando el presidente Hugo Chávez Frías denunció la Convención Americana sobre los Derechos Humanos (CADH) de la Organización de Estados Americanos, los venezolanos se quedaron sin un «instrumento poderoso» para denunciar al Estado en materia de violaciones a los derechos humanos; sin embargo, las organizaciones no gubernamentales han girado sus denuncias a las Naciones Unidas, a pesar de que las decisiones que tome instancia no tienen un mandamiento vinculante.
 

  
 Foto: Codhez  
De acuerdo con el profesor Juan Berríos, luego de la denuncia de la convención, «de alguna forma se obligó a todas las personas que hacen activismo de derechos humanos en el país a organizarse mejor y a tratar de volcar sus planteamientos al Sistema Universal de los Derechos Humanos; es decir, a las Naciones Unidas. Al hacerlo ante las Naciones Unidas se evidenció una mejoría en cuanto a la exposición de lo que ha estado ocurriendo en Venezuela porque realmente se desconoce muy poco lo que realmente ocurre, pero a partir de unos 2 o 3 años ha habido mayor empeño por parte de las organizaciones de derecho humanos en hacer estos planteamientos en el orden internacional». Venezuela firmó la CADH en el año 1969 y la ratificó 8 años después; sin embargo, el Estado venezolano aceptó la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el año 1981. 
 

A juicio de Berríos, quien también es el delegado de formación e investigación de la Codhez, los venezolanos han tomado consciencia de la importancia de defender sus derechos. «Lo importante es que poco a poco los venezolanos hemos tomado consciencia de la importancia de defender nuestro derechos, de alzar nuestra voz para la defensa de nuestros derechos porque con frecuencia el tema de los derechos humanos se vincula con situaciones extremas como masacres, y desapariciones, pero los derechos humanos son un eco de la cotidianidad, son garantías que a todos nos atañen porque , en realidad, nosotros somos derechos que estamos caminando, somos un patrimonio de derechos y, por supuesto, toda nuestra vida se encuentra condicionada por la protección y la garantía de que se aseguren esos derechos», destacó. 
 

Restricción a la libre información
 

  
  Foto: Codhez
Para el periodista y ciberactivista Luis Carlos Díaz, quien también intervino en la actividad realizada por la Codhez, en el país no hay libertad de expresión porque no hay derecho de acceso a la información. Aseguró que por decisión gubernamental, las empresas de telecomunicaciones no tienen las divisas para pagar las deudas con proveedores internacionales. «Eso se ha traducido en que nuestro internet, en este momento, es el más lento del continente, además de que se retrocede en cantidad de usuarios. Una persona no puede adquirir un teléfono, una computadora nueva con menos de un salario y eso es terrible, es una correlación de depresión absurda, que insisto es decisión gubernamental porque al Gobierno no le interesa que la gente tenga autonomía y pueda estar informada». 
 

Internet se ha convertido en una manera de hacer democracia, según Díaz, quien aseguró que los ciudadanos tienen más capacidad para organizarse cuando utilizan las redes sociales. «Internet es un espacio fundamental para que muchos más ciudadanos que anteriormente no tenían acceso a un medio de comunicación puedan comunicarse. Las personas tienen la posibilidad de tener sus propios medios, plataformas y comunidad, eso le da unos niveles de influencia y de cercanía que no han tenido jamás. Eso configura, incluso, una manera de hacer democracia porque es una democracia deliberativa, de ideas, de gente que puede discutir. Eso es clave en un entorno como el venezolano donde se está amenazada la libertad de expresión, donde hay personas detenidas y hostigadas por lo que hacen. Las redes te permiten burlar un poco eso y te permiten organizarte de alguna manera que antes no podías hacerlo», afirmó.  
 

A juicio de Luis Carlos Díaz, las redes sociales se han convertido en un espacio para que las historias tomen más fuerzas. «Se construye un periodismo colaborativo, donde los ciudadanos son fuentes primarias de información y los periodistas procesan. La red no pone en juego el papel del periodista, sino que lo convoca a hacer un trabajo mucho más exigente, porque tiene que validar toda esa información». Recalcó que, en los actuales tiempos, la sociedad venezolana resiste desde estos espacios digitales. «Cuando alguien utiliza su Instagram para publicar una fotografía de un paisaje, es una forma de resistencia porque es una manera de no entregarse a la crisis que ha sido planificada y decidida por el Poder central». Agregó que al Poder le interesa que las personas estén pensando en las circunstancias cotidianas para que no piensen en las posibilidades de mejorar ni en discusiones más profundas como el estado de la democracia.





Última actualización ( 16-12-2016 a las 12:00:16 )
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