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Visiones antagónicas de la crisis nacional PDF Imprimir Correo
10-06-2016 a las 09:13:36

Especialistas de LUZ consideran que la denominada «guerra económica» es un discurso político del Gobierno para mantener el poder  


Luis Gerardo Petit
 

Desabastecimiento, inflación, déficit fiscal y recesión de la economía son parte de los actuales problemas de Venezuela. Mientras el Gobierno responsabiliza a los sectores disidentes —especialmente a los empresarios— de mantener una «guerra económica contra el pueblo para desestabilizar el gobierno de Nicolás Maduro», la oposición atribuye el problema al desempeño económico del Gobierno durante los últimos 15 años. 
 

Alberto Castellano, economista y profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia, asegura que no hay una guerra económica como lo plantea el Gobierno. «Es un término discursivo más que una realidad económica». A su juicio, el agravamiento de la economía es consecuencia de una política errada que no ha sido corregida del todo. «Es un modelo económico fallido que, sin duda alguna, hay que rectificar». 
 

El experto de LUZ explica que las políticas de control y de congelamiento de precios han generado «una altísima inflación, un desabasto profundo como nunca lo había tenido Venezuela y un proceso de escasez que ha generado una caída importante del salario real. Lamentablemente, todo eso es consecuencia de una política de lucha contra el sector privado; es decir, el hecho de no ver al sector empresarial como un aliado ha hecho mucho daño al proceso de oferta».
 

  
  Infografia: Anthony García
Por su parte, Eddy Aguirre, director de la Escuela de Economía de LUZ, considera que la denominada guerra económica es una situación coyuntural. «Hay una confluencia de actores que están mermando la capacidad productiva y distributiva del Estado. Es un ataque sostenido y planificado por parte de algunos entes o actores». Asimismo, Tony Boza, economista y profesor universitario, señala en el libro Guerra contra el pueblo: reflexiones para el contraataque popular que el pueblo venezolano «está siendo sometido a un ataque implacable dirigido contra la economía, al tiempo que crea desestabilización política y terror, que es la guerra». Añade que se trata de implementar un modelo neoliberal a la fuerza.  
 

¿Discurso político o realidad económica?
 

Gustavo Machado, quien también es economista y profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de LUZ, afirma que, cuando las autoridades se refieren a una «situación económica delicada» como una guerra económica, en lugar de generar tranquilidad, se produce mayor intranquilidad en la población. «En definitiva, eso termina agravando la situación. Lo recomendable sería una moderación del lenguaje por parte de las autoridades, así como la presentación de alternativas que permitan superar la inflación». Califica como «preocupante» que el Gobierno no reconozca los verdaderos problemas económicos porque «si se tiene un diagnóstico equivocado, difícilmente se puede tener una prescripción adecuada». 
 

Igualmente, el profesor Alberto Castellano asegura que el mensaje de «guerra económica» es un discurso político que no tiene basamento en lo económico. «Decir que los empresarios se quieren arruinar para tumbar al Gobierno o que les interesa la inflación, no tiene lógica económica. Es decir, al sector privado tampoco le conviene la inflación porque esta no solo va al detal, sino también a los insumos». Agrega que la inflación destruye la oferta, y que, actualmente, hay muchas empresas del Estado que no están produciendo, debido a que los niveles de producción y productividad han caído considerablemente. «La productividad es mucho menor a la que teníamos hace unos 5 o 6 años». 
 

Insiste, además, que dado los actuales niveles de producción, la intención del Gobierno al referirse a una guerra económica es solo política, no es económica. «No podemos hablar que también el Gobierno quiere hacer una guerra económica, sencillamente lo que está tratando es de mantener el poder. Ese sentido sobrepasa la explicación económica». 
 

Por su parte, el director de la Escuela de Economía de LUZ manifiesta que el país está viviendo una depresión económica, que genera una caída sostenida de los 3 factores fundamentales de la economía: la inversión, el consumo y la demanda. «Hemos tenido una profunda y prolongada recesión durante los últimos 3 años. Desde el 2014, estamos viviendo un ciclo de caída en variables como la inversión, el consumo y la demanda que está conteniendo la generación de riquezas». Asevera que la falta de compromiso por parte de «algunos actores» ha agravado la situación. 
 

Con respecto al discurso gubernamental de que la caída de la cesta petrolera ha sido «planificada desde el exterior para continuar con la guerra económica», Castellano asegura que la caída de los precios del petróleo lo que hace es desnudar una realidad que Venezuela venía viviendo. «Desde hace muchos años, Venezuela viene viviendo dificultades financieras muy severas que siempre han estado, de alguna u otra forma, ocultas por los ingresos petroleros». Enfatiza que el Gobierno debe aprender a no depender de esos ciclos económicos (precios altos y bajos) y que el Estado venezolano no puede mantener a toda una nación. 
 

Políticas erradas vs. medidas por tomar
 

Según un estudio de opinión realizado por la encuestadora Hinterlaces el 3 de abril de 2016, el 36 % de la población venezolana considera que los actuales problemas económicos del país se deben al desempeño económico del presidente Maduro, 21 % responsabiliza a las políticas económicas del expresidente Chávez, 14 % a la caída de los precios del petróleo, mientras que el 25 % cree que se deben a la llamada guerra económica
 

Para Gustavo Machado, el Gobierno ha tomado medidas en el área económica que resultan inconvenientes para el bienestar de la población. «En Venezuela se están cometiendo errores importantes en materia de política económica como utilizar el Banco Central de Venezuela para financiar empresas estatales no financieras y tener múltiples tasas de cambio». 
 

En ese sentido, el profesor Alberto Castellano expresa que los últimos 15 años han sido de una «profundización estructural» de la economía venezolana. «El Gobierno tiene que tomar la decisión de no gastar más de lo que ingresa. Mantener déficit fiscal no es saludable, sobre todo cuando se financia con monetización de la economía; es decir, con la impresión de monedas y billetes». 
 

En contraste, el profesor Tony Boza asegura que la «burguesía nacional» se ha apropiado del mercado de divisas para manipular la economía, crear el desabastecimiento y devaluar ficticiamente el valor de la moneda a través del alza sostenido de los bienes básicos, lo que califica como una guerra. «La burguesía logró apropiarse de los dólares que produce el Estado defraudando al fisco de la nación, comprando mercancía que no traen, sobrefacturando la que sí traen y luego reinyectando en la economía parte de ese volumen de dinero». 
 

Agrega que los empresarios configuran una fuerza de tenedores de dólares reales que son los que marcan y crean un mercado paralelo. «A la burguesía le gusta hablar de escasez de dólares porque se supone que es el Estado quien lo controla, pero la realidad fáctica no es así. El control sigue cayendo en el sector privado. Ese es el gran dilema y la gran meta a superar».
 

Por su parte, el profesor Eddy Aguirre afirma que el sector privado no es el responsable directo de los problemas económicos; sin embargo, manifiesta que la situación se ha agravado en razón de que la capacidad productiva descansa en la falta de acciones y en la desinversión del sector privado. «Es el sector privado quien tiene la gran responsabilidad para poder hacer la recuperación de las condiciones que teníamos y que se han ajustado hacia una caída sostenida». A su juicio, el sector privado es una de los actores que tiene mayor responsabilidad en razón de su protagonismo en la producción, debido a que el Estado «no tiene la gran parte del aparataje productivo, y allí reside el problema». 
 

Contrario a lo expuesto por los profesores Boza y Aguirre, el economista Gustavo Machado manifiesta que el sector privado, al igual que la ciudadanía en general, está siendo receptor de los impactos negativos de las medidas económicas que ha adoptado el Gobierno. «No solo el sector privado, sino que inclusive hasta el propio Gobierno se ve afectado en su funcionamiento producto de una medida de políticas económicas erróneas». 

 

Explica que la alta tasa de inflación implica que cada vez el Gobierno requiera más recursos para atender las necesidades de la ciudadanía y, «como precisamente los recursos no están creciendo en la misma proporción que los precios, se está generando un creciente malestar social que está disminuyendo la base de apoyo del Gobierno».





Última actualización ( 10-06-2016 a las 15:06:09 )
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