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Grupos guerrilleros de Colombia lideran contrabando de ganado en Zulia PDF Imprimir Correo
03-06-2016 a las 11:14:35

La diferencia cambiaria entre Venezuela y Colombia ha impulsado el robo y contrabando de ganado a través de los estados fronterizos. Especialistas de LUZ explican que en este «negocio» están involucrados varios sectores de ambos países.


Karledys García
 

    Ganado
Foto: El Mundo
Al contrabando de alimentos y combustible hacia Colombia se le suma el robo de ganado para trasladarlo hacia el vecino país a través de enmontados caminos. Según estimaciones ofrecidas por Werner Gutiérrez, profesor e investigador de la Facultad de Agronomía, «en la frontera de Zulia, Táchira y Apure más de un millón de animales han sido sacados de Venezuela hacia el lado colombiano en los últimos años».  
 

Para Gutiérrez, en los municipios Machiques y Rosario de Perijá se ha agudizado el robo de ganado «a raíz de la delimitación de tierras y hábitats indígenas que realizó el Gobierno nacional y que afecta aproximadamente a 200 mil hectáreas, principalmente del municipio Machiques». 

 

¿Víctimas o victimarios?
 

A juicio de Gutiérrez, el otorgamiento de las tierras a los yukpa luego del proceso de demarcación y de la ocupación forzada de algunas haciendas por parte de este pueblo indígena «han traído a esta zona destrucción en cuanto a las fincas que han invadido y fueron expropiadas, que hoy están completamente improductivas». 
 

Sobre este último aspecto, Lusbi Portillo, profesor universitario y coordinador de la asociación civil Homo et Natura, asegura que los yukpa están ocupando territorios que les pertenecen ancestralmente y que dejaron de ser haciendas cuando regresaron a sus manos, por lo que las actividades productivas que desarrollan en la zona son incipientes y responden a los patrones culturales propios.
 

Para Gutiérrez, un sector de esta etnia indígena «se ha dedicado, junto con grupos irregulares colombianos en la zona, específicamente de las Farc y del ELN, a sustraer rebaños del lado venezolano que llevan hacia Colombia en pie, es decir, los trasladan por las trochas vivos y son comercializados allá». 
 

También el decano de la Facultad de Agronomía de LUZ, Elvis Portillo, destaca que «durante los últimos meses hemos visto cómo han venido penetrando, en su mayoría indígenas de la zona, principalmente a lo que es El Tokuko, Toromo y Machiques, donde se ha visto con más frecuencia este tipo de acciones» de robo de ganado y desmembramiento de reses.
 

Con más de 30 años de trabajo entre las comunidades indígenas de la sierra de Perijá, Lusbi Portillo manifiesta que la pobreza que viven los yukpa en sus comunidades es un indicador de que no son ellos quienes roban el ganado para trasladarlo hacia Colombia: «el bachaqueo de ganado no lo tienen los yukpa, lo tienen la Guardia Nacional, el Ejército junto con los ganaderos y los colombianos. Ahí están involucradas las fuerzas subversivas y la delincuencia organizada, que es la que se lleva todos esos animales y tienen dinero para comprar eso. Es un negocio». 
 

Afirma que en el proceso de traslado de las reses «los colombianos son los que le pagan a los ganaderos y a los militares, a la Guardia, por llevar esas vacas hasta Toromo. En Toromo se acaba la carretera y comienza la subida por los pueblitos Shirimi, Novito, Ayapaina, Manastara y arriba ya vienen las montañas del Tétari y después viene Codazzi».
 

Lusbi Portillo asegura que se ha detectado la participación de un grupo de yukpa en el desmembramiento de vacas para comercializar la carne: «la mayoría de las carnicerías compran a un grupo de yukpa que está detectado, que están en el río Yaza y son de Kasmera; ellos son los que roban ese ganado, los matan allá y trasladan». Sin embargo, «en Machiques todos saben quiénes son, hay muchas denuncias, pero no pasa nada porque hay toda una componenda en Machiques para delinquir». 

 

«Negocio» lucrativo
 

«Sabemos que hay un frente de la guerrilla, particularmente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que se ha dedicado a comprar animales de este lado y a comercializarlos del lado colombiano», explica Werner Gutiérrez. 
 

La diferencia cambiaria entre Venezuela y Colombia es el mayor detonante del contrabando «porque el precio que pagan del lado colombiano con respecto a lo que pagan del lado venezolano es 3 veces el valor y obviamente eso estimula la extracción de nuestro ganado hacia el lado colombiano». Lusbi Portillo agrega que la intervención de diferentes sectores en el robo y traslado de animales corresponde a que «hay mucho dinero de por medio porque una vaca cuesta 4 veces más en Colombia que aquí». 
 

Las dimensiones de este negocio ilícito y la intervención de grupos armados en su articulación «se han convertido en una fuente de financiamiento de la guerrilla de tal magnitud que ya inclusive el secuestro dejó de ser lucrativo para ellos. Para ellos es más fácil sustraer animales y sustraer gasoil llevándolos para el lado colombiano. Eso hoy es una industria que está moviendo miles de millones de pesos o de bolívares, que está generando importantes riquezas sobre estos grupos irregulares y que está generando pérdidas importantes en rebaño zuliano y rebaño venezolano en general», explica Gutiérrez.


Sin seguridad 
 

Al no contar con la protección que deben brindar los cuerpos de seguridad del país para que el robo y contrabando de ganado no pueda realizarse en la zona, algunos productores agropecuarios ven mermadas sus posibilidades de trabajo: «el daño que se está haciendo no es solamente que se desestimula la inversión en la zona porque no hay seguridad sino que hay una merma importante en el rebaño nacional a raíz de esta sustracción de animales que son robados».
 

El decano Elvis Portillo insiste en la importancia de que todos los niveles de gobierno y los cuerpos de seguridad «garanticen la integridad de las personas, las instalaciones, así como todos los bienes y en este caso los animales, porque en un país como el nuestro donde en la actualidad tenemos déficit de leche, de carne y de muchos alimentos, si nosotros dejamos que cada quien quiera meterse en una unidad de producción y llevarse la comida o hacer lo que quiera, la situación va a agudizarse más».
 

Destaca que entre las medidas que debe tomar el gobierno está la garantía de seguridad de las unidades de producción: «no es sólo que estén allí los cuerpos de seguridad sino apoyar y garantizarle a los productores que van a estar protegidos y generar un plan de seguridad». Manifiesta que en virtud de la inseguridad que reina en los municipios Machiques y Rosario de Perijá «esto tiene que ser una declaratoria de emergencia hacia esta zona, declarar en emergencia y establecer un plan de seguridad».
 

Por su parte, Lusbi Portillo explica que el principal problema radica en que «todos los pueblos de la frontera son pueblos sin leyes, sin gobierno, sin nada. Ahí no hay Estado, el Estado es la delincuencia. Lo que hay allí es un paraestado».





Última actualización ( 03-06-2016 a las 11:37:36 )
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