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Más de 100 reses han sido desmembradas en Machiques y Rosario de Perijá PDF Imprimir Correo
03-06-2016 a las 11:02:55

Los cortes de carne producto del desmembramiento de ganado en las fincas sin las debidas condiciones de higiene y salubridad pueden desencadenar un problema de salud pública 


Karledys García
 

A la escasez de productos, insumos y maquinarias para el sector agropecuario se le suma la inseguridad que azota a los productores. Recientemente los ganaderos de los municipios Rosario y Machiques de Perijá han denunciado ante los medios de comunicación varios casos de hurto de ganado y desmembramiento de reses para robar su carne
 

La Ley Penal de Protección a la Actividad Ganadera, publicada en la Gaceta Oficial número 5.159 del 25 de julio de 1997, establece penas de 4 a 16 años de prisión para los diferentes casos de robo, hurto y apropiación indebida de ganado en Venezuela. Plantea, además, una pena de 2 a 4 años para «quien adquiera, reciba o de alguna manera gestione o participe para que se adquieran o reciban bienes provenientes de ganado robado, hurtado o de subproductos de los mismos».
 

A pesar de que existe una legislación para estos casos, Werner Gutiérrez, profesor e investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, asegura que en Machiques de Perijá y La Villa del Rosario «es donde se ha concentrado el mayor número de sucesos de robo de ganado y de sacrificio de animales en sus potreros». 
 

Manifiesta que solo en mayo de 2016 se registraron robos en las fincas Bella Vista, Arenales y El Porvenir, en los que «se llevaron más de 350 animales y el año pasado se reporta que, más o menos, pudiéramos hablar de más de 4 mil animales que han sido sustraídos».


  
  Infografia: Anthony García
Aumenta el desmembramiento de reses
 

Elvis Portillo, decano de la Facultad de Agronomía de LUZ, explica que el abigeato o robo de ganado es una práctica que tiene muchos años en el país, pero que se ha acrecentado en los últimos meses: «la semana pasada fue en el municipio Rosario de Perijá donde se metieron en una finca y descuartizaron un animal».
 

Sobre el desmembramiento de las reses, Werner Gutiérrez afirma que es un «fenómeno que estamos viviendo durante estos últimos 4 o 5 meses y es que los animales son sacrificados directamente en los potreros y obviamente es sustraída parte de la carne o la totalidad de la carne del animal». 
 

Durante la última semana de mayo «fue sacrificado un toro que era reproductor, es decir que no era un animal para carne de consumo sino que era un animal que se dedicaba a ser reproductor y ya estaba comercializado con un empresa que vende semen de toros en la zona y el animal fue sacrificado en potrero. Ahí obviamente las pérdidas fueron millonarias».
 

Esta práctica ha alcanzado a las fincas Matapalo, San Rafael y El Refugio, todas ubicadas en La Villa del Rosario. «En animales que hayan sido sacrificados en potrero pudiéramos hablar que, en los últimos 2 o 3 meses, yo me atrevería a decirte que son más de 100».
 

Con respecto a las repercusiones del sacrificio de animales para sustraer su carne, Gutiérrez explica: «con esto estamos produciendo una merma importante del rebaño, inclusive se han sacrificado animales de alto mestizaje, animales que le ha costado mucho tiempo y sacrificio al productor para llegar a un mestizaje de alta calidad y de alta productividad».

 

¿Robos por hambre?
 

Los altos precios de la carne y la escasez de alimentos son asomados por el profesor Elvis Portillo como algunas de las causas del robo y desmembramiento del ganado. Sin embargo, asegura que a pesar de «la situación de hambre o de necesidades de alimento que está viviendo el país, que está viviendo la población, no se justifica este tipo de acciones que pueden arremeter contra una unidad de producción y que un grupo de personas penetren a esa finca y descuarticen una res y se la coman o se la lleven».
 

El decano de Agronomía manifiesta que desconocen el paradero de la carne que es robada en las fincas y si ésta se utiliza para el consumo familiar o si luego es comercializada en la zona a precios excesivos. Sin embargo, asegura que la información que tienen es que quienes se dedican a esto «es gente que sabe ese tipo de corte porque se han hecho cortes finos. Cualquier persona no se mete a una finca, descuartiza y hace los cortes más finos como que si tuviera experiencia en eso». 
 

A juicio de Portillo, «independientemente de si hay necesidad de comida, yo creo que las personas deben hacer contacto con los cuerpos del Estado y solicitar apoyo, pero este tipo de situaciones no nos llevan a nada, simplemente a enfrentamientos porque esto ha hecho que los mismos ganaderos ahora se organicen y pueden suceder tragedias».

 

Problema de salud pública
 

Las condiciones de higiene e insalubridad en las que ocurre el desmembramiento de ganado y posterior tratamiento de la carne pudiesen desencadenar un problema de salud pública en la población que la consuma. Gutiérrez plantea que hay un riesgo elevado de que esto suceda: «siempre que un animal va a sacrificio es certificado por un médico veterinario que da constancia de que ese animal está sano y que no hay enfermedades zoonóticas que se puedan transmitir a quien la consume. Bajo las condiciones que son sacrificados esos animales, evidentemente hay un riesgo de que pueda causarle problemas sanitarios a las comunidades que la vayan a consumir».
 

Por su parte, Portillo coincide con Gutiérrez en la necesidad de certificar que los animales que están siendo sacrificados en los potreros estén aptos para el consumo humano, por lo que en el caso de la carne que es producto del desmembramiento ilegal de reses «no sabemos si el animal que se está matando cuenta con todo el sistema de sanidad que debe contar. Si se mata un animal que no haya sido vacunado contra las enfermedades eso puede generar una gran epidemia en las personas que lo consuman. No se escapa a cualquier situación de ese tipo, producto de no tomar en cuenta si el animal que estás matando de verdad recibió o no, todos los tratamientos de salud que debió recibir; sobre todo para aftosa, rabia, brucelosis y todo ese tipo de en enfermedades que al final pueden convertirse en una gran epidemia para la población».
 

Además de las condiciones sanitarias que debe tener el animal para ser sacrificado, Portillo destaca que el proceso de refrigeración de la carne una vez que se han realizado los cortes también tiene implicaciones para la salud: «cuando se mata un animal en una finca, inmediatamente tiene que venir un proceso de refrigeración. No sabemos cuánto tiempo, desde el momento que matan al animal en una finca, pasa para que esa carne llegue a un refrigerador o si pasa de mano en mano y eso pudiera generar otros problemas de salud».





Última actualización ( 03-06-2016 a las 11:38:38 )
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