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Escasez de medicamentos se agrava por falta de investigación científica PDF Imprimir Correo
25-02-2016 a las 15:28:58

6 mil millones de dólares debe el Gobierno al sector farmacéutico. La producción de medicamentos en Venezuela se ve comprometida por la falta de inversión y divisas.


Yémily Berrueta
 

La crisis económica que se agrava en Venezuela ha afectado todos los rubros y sectores comerciales: alimentos, artefactos tecnológicos, vestimenta, vehículos… sin embargo la gravedad pasa a desespero cuando la escasez compromete de frente la salud de los ciudadanos.
 

Aun cuando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 83, indica que la salud «es un derecho fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida», la escasez de medicamentos no solo se evidencia en las farmacias del país, sino también en los centros de salud.
 

Según el informe de salud 2014 del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), en ese año fueron registradas 2.665 denuncias referentes a las deficiencias en los centros públicos, 35 % más que en el año 2013.
 

Aunque este problema ha sido denunciado desde distintos puntos y sectores de la sociedad, no ha habido políticas directas para su solución. Y a pesar de que fue reconocido en enero de 2016 por la ministra de Salud, Luisana Melo, al expresar que se deben emplear líneas de acción para garantizar los insumos y medicamentos, declaró que «los venezolanos somos los que consumimos en el mundo el mayor número de medicamentos per cápita (…)» y exhortó a hacer un «uso racional de los medicamentos».
 

De escasez a crisis humanitaria
 

    Freddy Ceballos
  Freddy Ceballos asegura que el 70 de los 150 medicamentos esenciales están escasos.
Foto: Diario 2001 
El presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), Freddy Ceballos, aseguró que esta situación se ha convertido en una crisis humanitaria «porque está generando muerte en el país. Los pacientes se están muriendo no por la enfermedad, sino por la falta de medicamentos». Indicó que aproximadamente 80 % de los medicamentos se encuentra escaso y al menos 70 de los 150 medicamentos esenciales y obligatorios no se consiguen.
 

Expresó que los pacientes más afectados son aquellos que padecen de hipertensión arterial, diabetes, los adultos mayores con problemas de próstata, quienes necesitan tratamientos anticonvulsivantes; y los niños, ya que hay falla de antibióticos, medicinas para la diarrea, entre otros.

 

Sin embargo, también están aquellos pacientes cuya falta de medicamentos podría ser fatal, como los que padecen de cáncer y hemofilia, o los trasplantados. Ceballos indicó que los medicamentos de este tipo –denominados de alto costo– no habían sido solicitados en el primer trimestre del año: «El problema no es que no estén estos medicamentos, sino que se puede producir un efecto perjuicioso en quienes no tengan como ser tratados. El Estado venezolano debe garantizar estos productos».
 

Detalló además la gravedad en la falla de producción de factores de coagulación e inmunoglobulina: «estas sustancias harán mucha falta con esta epidemia de zika que tenemos en puerta. También los anticonceptivos, ya que están naciendo niños con microcefalia en el mundo a causa del zika y no tenemos cómo prevenirlo», comentó.
 

Divisas comprometidas, más deudas, menos productos
 

El presidente de la Fefarven aseguró que la deuda actual del Gobierno con el sector farmacéutico llega a los 6 millardos de dólares, que no solo incluye medicamentos sino también materia prima para la elaboración de ellos e insumos médicos.
 

Dr. Clímaco Cano    
Clímaco Cano asegura que la falta de investigación científica hace que los medicamentos que se producen en Venezuela tengan materia prima importada.
Foto: Gusmán Daboín Balza
 
Además, la asignación de una tasa de cambio preferencial destinada a medicinas y otras compras del Estado no llega a todos los fabricantes. El Dr. Clímaco Cano, director del Centro de Investigaciones Endocrino – Metabólicas (Ciem), enfatiza en las dificultades que enfrentan por la crisis económica: «En el Ciem tenemos problemas con la adquisición de materia prima y reactivos. Tenemos que adquirirlas con dólar libre». 
 

A su vez, el cierre de frontera entre Venezuela y Colombia hace aún más difícil la adquisición de productos: «Muchos de los productos necesarios para la elaboración de nuestros medicamentos son importados. La demanda ha aumentado porque nuestros medicamentos funcionan bien y la escasez obliga a las personas a buscar alternativas». Hoy en día, algunos de los productos que se podían transportar de Colombia a Venezuela por vía terrestre, deben ser traídos de Estados Unidos por vía aérea, y «el transporte vale más que la propia materia prima».
 

Sin embargo, los problemas no se limitan a la dificultad de encontrar la materia prima, la variable de la calidad es ahora otro inconveniente: «En el mercado hay muchas cosas de baja calidad y es un peligro, hace poco compramos una sustancia que estaba contaminada, lo supimos porque hacemos control de calidad y nos dimos cuenta antes de elaborar los medicamentos», comentó con preocupación.
 

¿Y la producción de medicamentos?
 

Cano informó que el Ciem elabora productos que son resultado de investigaciones científicas realizadas por el mismo centro: «Una persona que esté siendo irradiada por cáncer, puede sufrir de quemaduras en la piel, y prevenimos esas quemaduras con un cicatrizante elaborado por nosotros. Nuestro objetivo es trabajar sin fines de pérdidas, pero no con fines de lucro».
 

Además de cicatrizante, actualmente fabrican medicamentos para el tratamiento de la psoriasis, artritis, dermatitis atópica, lupus; «tenemos un medicamento para la diabetes tipo 1 que no sustituye la insulina, pero que disminuye la cantidad de esta», y tratamientos para las enfermedades queloideas. 
 

También elaboran crema dental y desodorante sin aluminio, «ya que todos lo contienen y eso produce arritmia cardíaca, hicimos un trabajo al respecto y ese fue el resultado». Aunque la calidad ha sido probada, la producción es muy baja debido a las condiciones bajo las que se trabaja: «aproximadamente ha habido una caída entre el 20 y 30 % de los productos que fabricamos».
 

Aunque el Ciem está ubicado en espacios de la Facultad de Medicina de LUZ, no es un ente financiado: «No recibimos aportes del Estado, ni asignados a la Universidad del Zulia. La universidad nos facilita los espacios porque somos profesores universitarios, pero el personal debemos pagarlo nosotros. Aunque hemos tenido el apoyo de algunos proyectos hace años atrás, actualmente lo que obtenemos es por autogestión», dijo.
 

A pesar de que Ceballos expresa que aproximadamente 45 % de los medicamentos son producidos en el país, el doctor Clímaco Cano aclaró que la industria farmacéutica venezolana es una industria de ensamblaje: «los principios activos se traen de otras partes, y como los empresarios deben venderlos con un precio tope, si ven que no hay ganancias no producen, porque no van a producir para perder». 
 

Sin inversión en investigación
 

Ceballos manifestó que la crisis farmacéutica se habría evitado si el Gobierno hubiese avanzado en las investigaciones científicas pertinentes. Desde el espacio universitario, Cano promueve un concepto distinto para garantizar mayor independencia en este ámbito: «Estamos tratando de que haya una verdadera industria farmacéutica nacional, en la que se investigue y el resultado de esa investigación se convierta en producto. Todo lo nuestro en el Ciem es producto de investigación que ha sido aplicada al ser humano, y es eso lo que hacen los países desarrollados: desarrollan sus propios medicamentos a nivel industrial a través de la investigación previa».
 

Explicó que desde el Gobierno nacional no se incentiva la investigación científica y detalló como ejemplo la importación de penicilina: «¿Cómo explicas que una droga que se produjo por primera vez en 1930 no se produzca en el país?». También productos básicos como la vaselina, subproducto del petróleo y base de muchas cremas, debe ser importado: «Esta se produce en El Tablazo, que es la petroquímica más grande del mundo, y no la conseguimos. Tuvimos que traer un tanque de vaselina de Estados Unidos en un avión hace 3 años. Ya se nos acabó y quisiéramos traerlo de Colombia, pero no se puede».
 

Aunque ha habido iniciativas gubernamentales en el área investigativa, como la Misión Ciencia, Cano comentó que por falta de objetivos, no tuvo un resultado favorable: «Tiene que haber planeación investigativa, objetivos bien definidos y evaluados; no presentar excusas para no mostrar el resultado final luego de haber sido financiado. En eso se pasó la Misión Ciencia, miles de millones de dólares perdidos. La gente investigó lo que quiso y no se ha conocido un producto de investigación de la Misión Ciencia que esté ayudando al país».





Última actualización ( 26-02-2016 a las 17:18:12 )
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