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¿En crisis?: consejos para bajar la ansiedad PDF Imprimir Correo
31-03-2014 a las 15:39:24

Se debe asumir la terapia que requiera el estado emocional, desde la decisión, la voluntad, cognición y la espiritualidad

 

Grissel Montiel

 


Leticia Prieto, psicóloga social de LUZ. Foto: Eloy Hernández

 
Leticia Prieto, psicóloga social de LUZ. Foto: Eloy Hernández
Afirmaciones positivas

Cada persona debe verificar la presencia y frecuencia de ideas negativos en sus patrones de pensamiento, porque determinan a posteriori la conducta. “‘Yo no puedo’, ‘Venezuela se está viniendo abajo’, ‘No tengo futuro’, esas autoafirmaciones no permiten la movilización del individuo hacia un estado de tranquilidad y sosiego que baje sus niveles de ansiedad, previamente también identificados”, explica la especialista.


No leer Twitter antes de dormir


Se recomienda limitar o disminuir la exposición a mensajes que puedan aumentar la angustia y la ansiedad. No eliminarlos por completo, porque es importante saber enfrentar esos disparadores. “El aislamiento social tampoco es recomendable en estos casos, es importante estar también enterado de las situaciones adversas o no, pero no consultarlas si no en horarios establecidos, por ejemplo, se recomienda no leer la cronología de Twitter justo antes de dormir, porque puede liberar una serie de sustancias que redundan en insomnio y patrones de pensamientos negativos y pesadillas”.

 

Cuidado con el insomnio


Si no logra el sueño, además de alejarse de las fuentes de preocupación, se pueden hacer ejercicios respiratorios y de relajación previos a ir a la cama: apagar el televisor, o al menos no dejarlo encendido en un canal de noticias. Si el insomnio igual se manifiesta, hay que buscar ayuda profesional que permita el uso de algún tipo de fármaco, pero antes debe evaluarse, no recurra a la automedicación. Un tecito, un vaso de leche fría puede ayudar.

 

Taquicardias, aumento o disminución de la ingesta alimenticia o alcohólica, aislamiento social, falta, exceso o agitación del sueño, sudoraciones y agitación psicomotora (vista como hiperactividad motora, ausencia de posibilidad de enfocarse en una sola cosa, ir de aquí para allá y volver) son algunos de los síntomas de la ansiedad a los que refiere la psicóloga social y profesora de la Facultad de Humanidades y Educación de LUZ, Leticia Prieto.

 

“La ansiedad es una reacción emocional ante una situación negativa o angustiante, y su tratamiento comienza por la mente, para que luego incida en la reconducción de las emociones”, aporta la profesora.

 

Aclara que todos tenemos algún nivel de ansiedad, que nos permite activarnos, solo que, desde el punto de vista cognitivo, es fundamental identificar el grado de ansiedad, hasta dónde podemos asumir y controlar por nosotros mismos esa ansiedad y cuándo se escapa de las manos y es necesaria la ayuda de un profesional: un orientador, un psicólogo y en casos más extremos, un psiquiatra, quien decidirá si se amerita medicación farmacológica.

 

“Las autofirmaciones negativas hay que identificarlas y reemplazarlas por positivas. El pensamiento positivo es uno de los recursos quizás más grandes que tiene el ser humano como ser racional”, explica. Autoafirmar positivamente trae como consecuencia que las emociones sean también positivas, por tanto el comportamiento, la actuación y el manejo del cuerpo irán en consonancia con ello.

 

Es preferible la felicidad ficticia a la depresión genuina”, reza un dicho popular que si se asume sin llevarlo a un estado de negación de la realidad, puede aliviar la carga que producen los pensamientos negativos.

 

Para empezar una terapia autorreguladora, lo primero recomendado por Prieto es detectar los patrones de comportamiento que derivan en ansiedad. Por ejemplo, si leer noticias en redes sociales como Twitter, le eleva el nivel de ansiedad, habría que disminuir la exposición a esa red o a los medios de comunicación en general. Si enterarse de rumores que tienen que ver con situaciones extremas de crisis, le dispara la ansiedad, entonces quitarle credibilidad inmediata a esos rumores y cuestionarlos, indagar la fuente y la posibilidad real de que lo que dicen que va a ocurrir realmente es factible.

 

Cuidado con las malas noticias

 

Cada quien deberá buscar el mejor momento del día para acercarse a esas actividades o informaciones que le inquietan, como por ejemplo las discusiones en grupos de la red de chat móvil Whatsapp. Prieto indica que tampoco debe hacerse cerca de las horas de compartir en familia, en pareja o de las comidas. Una mala noticia puede impactar en cómo nos relacionamos o, incluso, cómo asimilamos los alimentos. Otra forma de curarse del estrés y de la ansiedad es haciendo cosas que nos gustan, como leer un libro de literatura, ver películas, nadar, escribir, bailar, bordar…¿Qué le apasiona hacer? Cualquier actividad de este tipo le hará bien, y más aún si se hace acompañado, siempre y cuando se estipulen límites dentro de ese grupo social o de esa compañía, advierte Prieto. Por ejemplo, pidiéndoles que no toquen los temas sensibles, problemáticos, disparadores de la ansiedad, el miedo, el estrés.

 

Siempre, compartir con otras personas las cargas, las aliviana; las preocupaciones compartidas son menores y nos permiten poner en ‘pause’ lo rutinario para darle paso a otras conversaciones y actividades más placenteras.

 

Para los efectos físicos

 

Las consecuencias de la ansiedad a nivel físico también cuentan con algunas recomendaciones. Ejercicios respiratorios, de relajación, asistir a grupos de yoga, de Tai Chi, cualquiera de esas actividades que impliquen contacto con el interior, con el cuerpo, que ameritan meditación, reposo, de desconexión con lo externo y de conexión consigo mismo. También caminatas no forzadas, una hora de ejercicio físico al día, que permita liberar toxinas que están asociadas a estos niveles de ansiedad elevados. Preferiblemente de día o mañana, porque antes de dormir más bien puede activar más a la persona y le costará dormir.

 

Dormir. Descansar, levantarse del puesto de trabajo unos minutos, caminar, tomar un café y cuando toca dormir: tomarse siete u ocho horas para ello, es muy importante para mantener el equilibrio emocional.

 

Por otro lado, las prácticas espirituales y religiosas, refugiarse en Dios o la creencia con la que se sientan cómodos, se ha demostrado que coadyuva también en la recuperación, sobre todo, porque alimenta la fe y la esperanza.

 

El humor es también un modo de paliar la situación de conflicto, ayuda a disminuir el estrés. “Hay movimientos de terapia como yoga con risa o risoterapia que están en uso para ayudar a las personas a enfrentar las situaciones, y eso no significa que no se esté tomando en serio la situación del país, pero estar con otros y hablar de otros temas nos ayuda con las emociones, más si nos reímos”, afirma.

 

Problemas sexuales y de pareja

 

Relajarse: “Sentir y no pensar”. De acuerdo con Prieto, entre las consecuencias de altos niveles de ansiedad está la ineficiencia e inapetencia sexual. “El acto físico en la pareja es de sensaciones, sentidos, y allí es donde debe estar el foco. A la cama no se traen las contraposiciones políticas, ni los problemas económicos o laborales”, asegura.

 

Si hay desacuerdos en la pareja en cuanto al tema político, económico, religioso, lo ideal es acordar no entrar en desacuerdo irreconciliable, por ejemplo, no tocar esos temas en los que no hay punto de encuentro si es que han intentado que lo haya y no se consigue.

 

Prieto expone: “La pareja es un amigo incondicional, es el principal recipiente de todas las dificultades pero también de todos los éxitos y se colaboran mutuamente en la dinámica diaria y eso debe llevarse como ejemplo de familia porque si los hijos ven que no hay modo de conciliar los temas en la casa, menos van a confiar y a tratar de hacerlo de cara al país”.

 

Los estragos de la polarización

 

El respeto y la tolerancia a las diferencias, en Venezuela, “están en cero”, reconoce Prieto y continúa: “Así estén en el mismo bando, si hay un aspecto en el que no se está de acuerdo ya esa persona se considera enemigo. Eso anula al otro y se minimizan sus cualidades solo por un aspecto que no se comparte con esa persona”. La experta en psicología mostró preocupación por los efectos de la polarización política en Venezuela y su impacto en la radicalización del pensamiento, el irrespeto al que piensa distinto y la ausencia de tolerancia como problemas que dificultan la reconciliación nacional, tan necesaria para la consecución de la paz.

 





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