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"Con Los Heredarios me recontemplo y vuelvo al inicio" PDF Imprimir Correo
21-11-2013 a las 12:35:47

El poeta Carlos Ildemar presentará, este viernes 29 de noviembre, la reedición de su primer poemario, tras 25 años de publicado. En 44 páginas rememora la figura del hogar y los seres queridos

 

Isabel Cristina Morán

 

   
El trabajo poético de Carlos Idelmar abarca obras como ¡A que no me come el gato! (2000) y Provinciano cósmico (2011). Foto: Eloy Hernández  
Leer Los Heredarios, del poeta Carlos Ildemar Pérez, es leer a la casa materna, ese espacio uterino con patio y abuela incluida, al que toda persona necesita volver después de 25 años. Él, transcurrido ese tiempo, regresó y observó cómo se cumplía el vaticinio que Hesnor Rivera le hiciera en marzo de 1989.
 

“He leído con atención tu primer libro y pienso que es un poemario revelador; contiene muchos aciertos líricos de mi agrado. Te auguro un futuro promisorio en las letras venezolanas”. Sus palabras no se quedaron cortas, pues este viernes 29 de noviembre de 2013, 16 libros de poesía publicados después, se presenta la reedición de Los Heredarios, gracias a Ediciones del Movimiento Poético de Maracaibo. 
 

Hay un hombre mirando la ciudad por el ventanal de la cocina de la oficina. Murmura, cree que nadie lo escucha: “Aquí siento a la ciudad”. La vista es panorámica; la gente apresura el paso. Desde el décimo piso de la sede rectoral los carros se ven como hormigas haciendo fila. Son más de las 10.00 de la mañana. 
 

El poeta se da la vuelta y recita casi de memoria: Jamás ha habido ausencia/De flores en la casa/En época de empobrecimiento/Cuando nadie tiene suficiente/Para traerlas/Las dibujamos en las paredes/Las recortamos con el suspiro/Y de repente habitamos/Los entornos/Sonrientes/Volvemos a nosotros. Es el poema número 19 de Los Heredarios
 

Ajustó algunos versos; no fueron muchos. Se le hizo necesario porque los poetas crecen y se hacen más veteranos en el manejo del lenguaje. “Con el tiempo, se perfeccionan destrezas, se tiene un mayor dominio de la palabra”. Una de las cosas que más le satisface de la reedición del libro es que quedó en el afecto, pese a los cambios. “Los arreglos no afectan el afecto”, bromea. 
 

“A la casa placa 28A-22, calle El paraíso, avenida La Limpia y a aquellos que son día conmigo”, es la dedicatoria. “Gastón Bachelard decía en su poética del espacio: nosotros somos eso, un lugar, un techo, andamos, somos casas ambulantes”. Por eso, Carlos Ildemar Pérez gusta de usar metáforas para referirse a la relación entre las partes del cuerpo y las de una casa. Dice, por ejemplo, que los ojos son ventanas y su color deja al descubierto los tonos del ser.   

 

El mismo poeta
 

Año 1988, patio de la casa  28A-22. Las cinco hermanas del veinteañero Carlos rondan el patio, van y vienen, y el futuro poeta trata de escribir. Vivía solo para despertar/A la hora precisa de la necesidad/De llenar de agua las botellas/Cierta vez no despertó a tiempo/Y empezamos a sentirnos sedientos/A preocuparnos entonces/De las flores. 
 

Seguro Ramón Enrique Pérez, su padre, a quien está dedicado este poema andaba por ahí. Ese fue el punto de inicio para la trayectoria poética del autor. “Con Los Heredarios me recontemplo y vuelvo al inicio. Es como un pequeño manantial en el que veo todo lo que he sido, lo que he querido ser en la escritura. Siento la ternura, lo humano, la cercanía. Definitivamente, marcó todo mi trabajo posterior, inclusive está la experimentación, vertiente que desarrollo más tarde”. 
 

El vocablo “Heredarios” no existe, es una palabra inventada, aunque un significado claro para el poeta: la herencia, los juntos, los seres queridos; para nada se trata de bienes materiales, sino del afecto. 

 

¿Hacia dónde va su poesía?
 

De vuelta a la oficina del rectorado, a un lado del ventanal. El poeta reflexiona sobre su devenir. Lo que más le interesa es no perder el asombro, “porque sin asombro no hay creación”. 

Sigue siendo él, no tiene por qué cambiar, pero eso no lo imposibilita para desdoblarse y de asumir voces en cada libro. El autor enmarca esta publicación en una experiencia literaria denominada provincianismo cósmico, un ciclo de aproximadamente 15 libros de poesía. A este primer período, le seguirá el “ciclomatrio”, pues es él un poeta que se crió con cinco hermanas y su madre. 

 

Trayectoria consolidada
 

Carlos Ildemar Pérez egresó de la Universidad del Zulia, Escuela de Letras, mención Investigación y Crítica. Es profesor de esta escuela y desde 2005 es su director. Es, además de poeta, narrador, dramaturgo, ensayista y titiritero. Edita la revista De Palabra e integra los grupos literarios «Los Intocables» y «Decálogo». Fundó, junto con Enrique Arenas Capiello, la «Cátedra Libre de Poesía» de LUZ. Le otorgaron la orden al mérito cultural Rafael Rincón González, que otorga la institución y su trabajo poético ha sido reconocido con premios en Venezuela y el mundo.   

 





Última actualización ( 21-11-2013 a las 12:39:03 )
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