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Antiético es desoír las voces de nuestra comunidad universitaria PDF Imprimir Correo
28-06-2013 a las 15:33:32

El Rector de LUZ afirma que todo universitario tiene la obligación moral de mirar “con honestidad” la profundidad de la crisis. Si el gobierno cumpliera con su responsabilidad, no estaríamos en la calle.


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  Rector de LUZ: Bienvenidas sea las voces críticas, pero honestas. “Basta ya de manipulación y mentiras”.
Foto: Eloy Hernández

Si algo se ha escuchado con insistencia estos días es que la universidad venezolana necesita que la sociedad en pleno asuma su defensa. Ello explica que diversas representaciones civiles y hasta la Conferencia Episcopal hayan expresado su respaldo a una de las instituciones de mayor credibilidad en el país. “Son al menos 5 o 6 años de abandono sostenido, de diatriba inútil, de acorralamiento financiero, de maltrato gubernamental, y las consecuencias están a la vista. La Universidad no resiste más…”, expresa la máxima autoridad de LUZ, Jorge Palencia Piña.  

-Pero hay voces universitarias en desacuerdo con las acciones lideradas en esta crisis…

 

Y bienvenidas sean. Estamos en la Universidad, espacio de libertad, de respeto a la disidencia, de promoción y protección del pensamiento plural, jamás único. Ahora, debo ratificar que lo que hemos hecho es escuchar las voces universitarias que de diversa manera han pedido atención del gobierno y diálogo con el ministro, desde hace meses y hoy con mayor fuerza. Estudiantes, docentes, empleados y obreros necesitan condiciones y espacios dignos para trabajar. Además, la universidad debe producir conocimiento, desarrollar proyectos de investigación, acompañar a las comunidades mediante sus labores de extensión, pero mientras los esfuerzos han sido sobrehumanos para poder cumplir nuestras responsabilidades, aquí lo que se ha pretendido es prácticamente ponernos a vegetar.


-Se acusa a las autoridades de promover el paro, calificado por algunos de antiético, y de actuar al margen de la ley.

 

Un profesor no camina 400 kilómetros como vimos hace 10 días, por amor al arte o capricho. Antiético es desoír las voces de nuestra comunidad universitaria. Mire, no importa cuál ideología usted profese, si se identifica o no con el partido de gobierno, creo firmemente que todo universitario está moralmente obligado a mirar la profundidad de esta crisis, con honestidad. Si el gobierno cumpliera con su responsabilidad, los universitarios no estarían en la calle. En LUZ hay casos en los que tenemos 70 y hasta 100 estudiantes por aula; una flota de buses de 40 años de uso, con varias unidades destartaladas; un comedor paralizado hace una década; residencias para apenas 120 estudiantes; bibliotecas desactualizadas; laboratorios sin insumos y equipamiento obsoleto, la lista es interminable… 


-Pero como autoridades están ustedes obligados a garantizar el funcionamiento de la institución, ¿correcto?


Perdón, para eso el Ejecutivo nacional tiene que garantizar los recursos. Esta debacle, provocada por años de desatención, es producto de un presupuesto completamente insuficiente y un mecanismo de entrega (de recursos adicionales) pernicioso que hace imposible el manejo eficiente de la administración universitaria. Y si eso no cambia, el deterioro será imparable.


-    En todo caso el Gobierno los ha conminado a levantar el paro.

 

No es competencia de las autoridades convocar paros ni levantarlos. Eso lo sabe el Gobierno. El cese de actividades académicas fue acordado por 18 universidades nacionales, agrupadas en la Fapuv (Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela), ante la sordera gubernamental y el desprecio hacia una organización que agrupa a más de 40 mil docentes. Lo que no podemos hacer nosotros es ponernos de espaldas al sentimiento de frustración y descontento mayoritario de nuestros profesores. Mire, mire, esta es una lucha que cada día gana más legitimidad, y una demostración innegable es que los líderes estudiantiles también la acompañan. Hasta la semana pasada más de 30 universitarios se mantenían en huelga de hambre en todo el país, entre ellos obreros, y la FCU nuestra acaba de ratificar que si la Asamblea de la Apuz llama a clases, esa huelga y las acciones en la calle se mantienen. El ejercicio ciudadano de la protesta es un derecho legítimo.

 

-    Independientemente de quién es el responsable del paro ¿es ilegal o no mantener esta medida?

 

Nos encontramos ante 2 derechos consagrados constitucionalmente: el derecho al trabajo (artículo 87) en condiciones dignas; y el derecho a la educación (artículo 192), que debe ser asumido como función indeclinable de máximo interés para el Estado. Eso sí, haciendo una inversión prioritaria, de conformidad con las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas (artículo 103).
Palencia explica que corresponde al Estado, de acuerdo con el texto constitucional, el sostenimiento de instituciones suficientemente dotadas para asegurar el acceso, la permanencia y culminación en el sistema educativo. Ambos derechos (trabajo y educación) tienen igual jerarquía normativa, por lo que no puede pretenderse sobreponer uno al otro, y que en nombre del derecho a la educación se pretenda desconocer el derecho al trabajo en las condiciones establecidas en la Constitución.
Para que las actividades se desarrollen de manera normal –prosigue– se requiere que toda la estructura universitaria funcione de forma coordinada, y en perfecta sintonía con la misión y visión de la Universidad: “si ello ocurre así, no tendrían que producirse protestas ni paros, pero la realidad es que existen enormes deficiencias, acumuladas por años en todas las áreas”.

 

-    ¿Por qué el liderazgo gremial universitario se niega a que exista una normativa laboral universitaria única?

 

Le respondo como autoridad rectoral, no soy líder gremial: lo que la Fapuv está solicitando es diálogo, participar en la discusión. Ciertamente la Fapuv no es la única representante de los profesores universitarios, pero sí la que agrupa la inmensa mayoría del personal docente y de investigación de todo el país con 40 mil docentes en 18 asociaciones. Se acusa de ilegítima a su junta directiva, cuando el Gobierno sabe que causas de fuerza mayor, atribuibles a los propios poderes del Estado, le impiden celebrar elecciones. Yo creo que es hora de dejar de mentirle al país.

Ninguna autoridad universitaria ni profesor de LUZ –explica Palencia- se ha negado a que sus derechos laborales se discutan junto a los derechos laborales de los trabajadores administrativos y obreros. “Eso es parte de un discurso clasista y manipulador que ya tiene cansado al país”, dice. Lo que sí es inaceptable –añade- es que a través de una Convención Colectiva Única se pretenda imponer parte del articulado del la Ley de Educación Universitaria que fue devuelta a la Asamblea Nacional en 2011 por “inconstitucional e inconsulta”.

 

-    ¿Se refiere usted al contenido del Capítulo II?

 

Por supuesto. La universidad es plural y diversa por definición; por tanto, imponer la ideología socialista, es absurdo, contra natura.

 

El Rector se arma de un documento, y hace lectura: Se pretende desconocer a las universidades como empleadoras; imponer a los hijos de nuestros trabajadores un régimen de educación universitario “bajo el esquema socialista bolivariano” (Cláusula 16); enmarcar la formación y desarrollo de los trabajadores universitarios con base en las directrices de las misiones que implementa el Gobierno (Cláusula 18); supeditar los ingresos de personal docente y de investigación y los recursos para docencia, investigación y extensión a comisiones bipartitas conformadas únicamente por representantes del Ministerio y la Fenasinpres (sindicatos afectos al partido de Gobierno). “Ese es un instrumento plagado de cláusulas inconstitucionales e ilegales, en el que se desconoce la autonomía como principio y jerarquía de las universidades. ¿Le parece poco?”


Fíjese si no es importante mantener esta lucha –agrega– que ya retiraron contenidos que no son objeto de una convención colectiva de trabajo, como la clausula 5, relacionada con el sistema electoral universitario vigente; y la 6, referida a la instauración del socialismo como ideología oficial de las universidades, lo que contraviene al menos 3 artículos (2, 89 y 102) de la Constitución y viola el artículo 9 de la Ley de Universidades (en concordancia con el artículo 109 de la Constitución).


Si bien es cierto –admite- que en el pasado se dieron luchas con las universidades en pleno funcionamiento, no lo es menos que eran otros tiempos, cuando los reclamos tenían respuesta del Gobierno, cuando los aumentos salariales no eran producto de la voluntad unilateral de un Presidente o grupo, sino de la discusión, sin exclusión, con todos los universitarios. “Cuando un gobierno siembra vientos, recoge tempestades, y eso es lo que estamos viendo”, concluyó.

 





Última actualización ( 28-06-2013 a las 16:00:55 )
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