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En la Facultad de Ingeniería de LUZ diseñan aparatos, a bajos costos,
destinados a la facilitar el desenvolvimiento de las personas con
discapacidad visual
Gusmán Daboín Balza
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El profesor Flores explica que entregarán una impresora para la escuela de ciegos del estado Zulia. Foto: Jesse Hernández |
Parece que la ciencia y la tecnología venezolanas están de espaldas al desarrollo de productos que faciliten la vida de las personas con discapacidad, ya sea motora, auditiva o visual, pues los procesos industriales están orientados a la economía y a la producción de dinero. Sin embargo, la Universidad del Zulia, a través de la Facultad de Ingeniería, adelanta proyectos en una línea de investigación en tiflotecnología: creación de aparatos electrónicos y mecánicos que permitan a las personas con discapacidad visual integrarse a la vida cotidiana.
Actualmente los investigadores del Departamento de Circuitos y Comunicaciones de la Escuela de Eléctrica trabajan en el diseño de un prototipo de impresora Braille, a partir de otras impresoras desincorporadas, capaz de apoyar el proceso de aprendizaje de las personas con discapacidad visual. Explica el profesor Daniel Flores, experto de Teoría Electromagnética, que harán dos modelos: una impresora matriz de punto, aquellas que se usan para imprimir facturas y estados de cuenta, entre otros, y que usan un sistema similar al de las máquinas de escribir. Y otro modelo basado en inyección de tinta.
“Todo empezó con la necesidad de suplir las deficiencias de ese tipo de tecnología en la ciudad. A partir de una actividad extracurricular, los estudiantes consiguieron maneras de crear impresoras Braille utilizando impresoras viejas. Se desarrolló como proyecto de grado”, explica Flores.
Este primer experimento fue mejorado con un diseño electrónico de adaptación de la interfaz de la computadora con la impresora; además adaptaron el control de la impresora y el software, con la finalidad de que cuando el usuario vea una letra realmente sea un símbolo de Braille. Según el investigador, este proyecto va por buen camino porque cuenta con la aprobación del Departamento.
A menor costo
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Más apoyo |
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En los planes de la Facultad de Ingeniería está,
además, crear un pequeño dispositivo con una cámara incluida que diga
los colores que capta para las personas con discapacidad visual. También
esperan transformar un escáner normal que convierta en texto y luego lo
lea mediante un procesador de palabras. Planean el diseño de una cámara
digital o teléfono que tome foto a los periódicos o menúes y los
transforme en sonidos.
Estos aparatos se enmarcan en el proyecto
de colocación, que consiste en el diseño de dispositivos que convierte
imágenes en sonido con fines de orientación. |
Aunque en el mercado ya existen lectores de pantalla, no todas las personas con discapacidad visual cuentan con un computador. Por ello, el objetivo de la investigación consiste en lograr que puedan leer sin la ayuda de una máquina. Los Servicios Bibliotecarios y de Información de la Universidad del Zulia (Serbiluz) ofrecen a la población el Centro de Apoyo Tecnológico para Personas con Discapacidad Visual Doctor Honoris Causa Miguel Ángel Jusayú –profesor de LUZ que tenía discapacidad visual–, en el cual cuentan con un escáner que reconoce cualquier libro y luego lee el texto, y con impresoras que permiten reproducir cualquier texto para facilitar la lectura.
De acuerdo con el profesor Flores, el más económico de esos equipos es la impresora y costó aproximadamente 30 mil bolívares en 2010. Los precios aumentan porque los productos deben importarse desde Estados Unidos, Europa o, más cerca, Colombia.
“La población con discapacidad visual tiene muy bajo acceso a una impresora. Además de que escribir para ellos se convierte en un proceso muy lento, cuando crean un documento deben dirigirse a otras instituciones para imprimirlo. Entonces aparece otro obstáculo: las hojas especiales también son costosas y deben importarse desde España”, agrega Flores. Ante este inconveniente, la impresora que diseñan en la Universidad trabajará con cartulina, de manera que se facilite el acceso al material.
Apoyo regional
Los investigadores tienen el objetivo, junto con la Asociación de Ciegos, de comprar impresoras viejas para adaptarlas y regalarlas a las personas con discapacidad visual, y a los institutos educativos que atienden a ese tipo de personas.
Se espera que en aproximadamente tres meses esté listo el primer prototipo: “En la primera entrega, una vez que funcione una, se reproducirá cuatro veces: una para el Instituto Mario Florentín, escuela de ciegos del estado Zulia; una para el liceo para personas ciegas que está en El Milagro; una para la Asociación de Ciegos del Zulia y otra para la Biblioteca Pública del Estado”, proyecta Flores.
No produce dinero
El profesor Daniel Flores lamenta no conocer otras iniciativas en el país relacionadas con la producción de tecnología para las personas con discapacidad: “Por más que exista una Ley para Personas con Discapacidad, que garantiza que 5% de la nómina de las empresas sea de este tipo de personas, falta que en cuanto a ciencia y tecnología haya un impulso para esas personas; por ejemplo, se necesita que los autobuses tengan rampas que faciliten el acceso a quienes tienen discapacidad motora, o que haya tecnología para quienes tengan discapacidad auditiva aprendan hablar”.
A su juicio, no se desarrolla porque la ciencia y la tecnología en Venezuela y en casi todo el mundo están orientadas a los procesos industriales que mueven la economía; es decir, la comunidad científica está de espaldas a este grupo de personas. Considera que existen muchos proyectos que se pueden iniciar aquí en el país, pues se cuenta con el talento para ello, pero no se hacen porque simplemente no producen dinero.
Flores reconoce que en el mundo sí existen algunas empresas conscientes de la necesidad de estar pendientes de las personas con discapacidad, por ejemplo, Apple y Linux han desarrollado software que tienen voz y facilitan el desenvolvimiento de las personas ciegas.
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