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Valia Pereira, profesora de la FCJP: "La gran promesa bolivariana se ha ido destiñendo en el tiempo" PDF Imprimir Correo
01-07-2011 a las 17:22:24

Dice la experta que pertenecer a un lado político implica librar una batalla contra el otro. En eso se ha convertido el ejercicio político en el país. Hace falta una negociación seria


Roberto Torres Luzardo

Luego de las elecciones presidenciales de 1993, el tradicional juego político bipartidista cambió repentinamente de esquema. Las nuevas realidades políticas eran reflejo de un componente de factores sociales tan complejos como urgentes.

 

  
De acuerdo con esta socióloga, hay un sentimiento antipartidista muy fuerte en la sociedad.
Foto: Juan Cabrera


A pesar de esas complejidades, Valia Pereira –socióloga, profesora e investigadora de la Universidad del Zulia– ya aplicaba sus conocimientos para examinar de cerca el imaginario político entre los venezolanos.


Por aquel entonces, Pereira apuntaba hacia dónde debía encaminarse la voluntad democrática en el país. “Se trata de trascender hacia objetivos de compromiso moral con la democracia, que existan intersecciones entre los intereses de los sectores sociales, políticos y el Estado que se eleven a lo colectivo, colocándole límites a la participación, en aras de garantizar el consenso y la lealtad hacia el ordenamiento socio-político de la democracia dentro de límites de relativa estabilidad”, reflexionaba en su trabajo La Democracia en la Conciencia Política del Venezolano.


La realidad política actual no le es extraña. De hecho, apenas se le consulta sobre el carácter ideológico del movimiento de oposición, hace un recuento histórico detallado de las fases que este sector ha atravesado durante su batalla de 12 años para establecerse como opción alterna a la que representa el presidente Hugo Chávez.


“Una cosa es cierta en la política venezolana: el nivel de polarización que se ha generado desde 1998. En ese momento, los malos eran los involucrados con el régimen bipartidista que ya estaba establecido. La oposición, en primer lugar, adopta una posición de negociación: en el congreso surgido de las elecciones de 1998, negocian con el gobierno los cargos de los poderes morales y judicial, electos por vía de acuerdo”, expone.


La profesora recuerda que, en el momento, la postura ideológica del Gobierno fue exitosa en canalizar un deseo de cambio. Este, explica, es un rasgo común de los regímenes populistas.

 

“Como son regímenes con mucho déficit democrático, les es difícil enfrentar la política desde una perspectiva plural y asimilar la pluralidad ideológica. Esto se le hace muy difícil a cualquier régimen de carácter personalista o autoritario”. 


Más adelante, relata la investigadora, la oposición se vio en la necesidad de unirse cuando no estaba en condiciones de hacerlo. Los actores políticos, acostumbrados al periodo anterior, incómodamente se relacionaban entre sí.

 

“De allí que Acción Democrática ha sido una piedra en el zapato para el desarrollo de la oposición en el país, porque fue el partido predominante por un largo periodo”, dice.


Luego se formó la Coordinadora Democrática, que organizó a la oposición hasta el referendo revocatorio, en la que fuerzas externas ejercían gran influencia. “Tenían que diferenciarse de esos poderes económicos que manejaban ciertos hilos del poder. En esas condiciones, los nuevos partidos como Primero Justicia jugaron un buen papel tratando de organizar a la población y mostrar un proyecto y discurso unificador”.

Un ambiente polarizado


Pertenecer a un lado implica librar, a diario, una batalla contra el otro. En eso se ha convertido el ejercicio político en el país. De acuerdo con la profesora, gobernar en esas circunstancias es más difícil.

 

En Venezuela, la dinámica partidista involucra un partido de gobierno representado por un solo hombre, pero segmentado a su vez en diversos grupos políticos. “En este contexto es obligatorio que los oponentes operen agrupados ideológica y discursivamente”, afirma.


“Un sistema democrático, en cualquier parte del mundo, si pretende ser democrático, tiene que negociar. No podemos eliminar al otro: debe haber respeto, acuerdos y negociación. Hasta ahora no se ha determinado que la democracia sea una cosa distinta a eso”.


Partidos de oposición de reciente data, como Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, han nacido y crecido a la luz de este escenario político. Sin embargo, críticos dentro y fuera del sector de oposición se preguntan sobre si han logrado articular un mensaje ideológico coherente y con capacidad de conquistar las masas populares.


“El principal avance de estos partidos es la entronización del discurso de democracia popular. Ese era uno de los principales aspectos que divorciaba a la oposición de los intereses de las masas desposeídas del país, que era lo que aglutinaba el chavismo. Claro, eso también es resultado del desgaste del gobierno: la gran promesa bolivariana se ha ido destiñendo en el tiempo”.


En la medida en la que la oposición gobierna en algunas regiones, explica la profesora, se ha generado la idea de que esta puede atender a los sectores necesitados. No obstante, también se ha estimulado el personalismo en algunas figuras de la política opositora nacional


“El personalismo está afianzado en el país desde 1993, y ha venido profundizándose. Está en todos los sectores organizados de la sociedad y se ha convertido en un rasgo estructural de los espacios políticos del país”. 


A pesar de esto, la oposición gana terreno electoral. Esto, a juicio de la socióloga, es señal de que la gente está entendiendo su programa de gobierno. “Pese a que haya gente que diga que el plan de gobierno no existe: sí lo hay. Su discurso resulta favorable para algunos grupos sociales, y ese planteamiento lo han venido entendiendo algunos sectores populares”.


Según la apreciación de la profesora Pereira, la organización de la Mesa de la Unidad Democrática representa una iniciativa formal y con mayor impulso de las fuerzas del movimiento de oposición. Bajo esta nueva modalidad, asegura, existe una mayor representatividad que en los tiempos de la Coordinadora Democrática. 


Por otro lado, la nueva estructura también involucra nuevas exigencias para esta coalición. “Se le presentan retos complicados a la MUD. La oposición está altamente fragmentada y hay múltiples intereses, además del personalismo que todavía prevalece entre muchos de los sectores”.

 

  

Han sido emblemáticas las protestas en Venezuela, que han recrudecido el enfrentamiento político.
Foto: archivo

Lo ideal no es que la individualidad de los partidos desaparezca. Un bloque unitario debe representar  acciones conjuntas de un discurso conjunto, pero cada movimiento debe tener sus características particulares. A pesar del rechazo que los partidos tienen entre la población, este es el deber ser –explica la investigadora– porque la existencia de partidos indica un sistema democrático saludable.    
Hay un sentimiento antipartido muy fuerte en la sociedad: en ambos lados del pasillo. Esto no se ha podido superar, en gran parte, porque el oficialismo lo ha producido. Son valores opuestos: si el Gobierno permite el partidismo amenaza la preponderancia del régimen personalista”, asegura Pereira.

El impacto político de la enfermedad del presidente

La figura del presidente Chávez, incluso ahora que convalece en Cuba, es indivisible del movimiento chavista. Ese desgaste de ser el único rostro, ¿en qué condiciones políticas tiene a Chávez?


-Te hablaba sobre los regímenes populistas y personalistas. En ellos se desarrollan rituales, simbologías, velos de misticismo. Ese misticismo se puede estar manejando para desarrollar un retorno apoteósico, pero esas son luces y candilejas que a los 3 días se apagan.

 

También se podría estar intentando generar lástima entre sus seguidores para cohesionarlos en torno al líder porque, cuando empieza el deterioro de un grupo en el poder, es necesario mantener cohesionados a los seguidores base.

 

Creo extraño que haya tenido que operarse en este momento, cuando sabe que está bajando en las encuestas, lo que quiere decir que no fue una operación electiva. Ese es un elemento que puede debilitar al Gobierno, depende de su manejo. Si falta el líder, es un elemento debilitante.
 

En el 2012, la oposición seleccionará su precandidato presidencial. ¿Qué rasgos debería buscar este grupo en un candidato viable?


-Hay cosas que ocurren como los enamoramientos: no se sabe exactamente por qué suceden. Son tantos factores involucrados que no se sabe por qué una persona gusta de otra. Así pasa también con los candidatos.

 

[Henrique] Capriles ya se asoma como el candidato de oposición. Es una persona moderada para expresarse que ha tenido una buena gestión como gobernador. La gente no lo ve como caníbal. Es trabajador, centrado y sereno. Normalmente la gente expresa en las encuestas que quiere un candidato “inteligente, honesto y valiente”.

Suena a que buscan un superhéroe…    


-Exacto. Sin embargo, a corto plazo ocurren cosas en la política que pudieran alterar estos resultados previos. Creo que cualquier candidato de oposición será un buen candidato, porque si las primarias son abiertas esa persona representaría los intereses de gente que está más allá de la oposición.

 

Por otro lado, la oposición tiene bloqueado el financiamiento y está limitada para obtener recursos, así que quizás le convendría no hacer primarias y gastar los recursos en las elecciones venideras, todas para un lapso más o menos corto.

 

Si la diferencia es mucha entre candidatos, ¿tendrá sentido hacer unas primarias? En ese caso, creo que no quedaría más remedio que aceptar un candidato por consenso.

¿Cuál es el clima político que esta Venezuela, tan polarizada y radical, necesita para asegurar su futuro? 


-Ese clima no surgirá por generación espontánea ni porque digamos “no sean conflictivos, hay que respetar”. Ese discurso, solo, no corregirá la situación de conflictividad y violencia que vivimos.

 

Institucionalmente, en el país debe haber una convicción al respecto. Si tenemos una institucionalidad que ofende, divide, oprime, reprime, ¿qué podemos esperar? Son las instituciones las que deben generar un cambio. Es la única manera en la que estaremos haciendo algo efectivo para que las cosas se corrijan. A nivel discursivo no se corregirá.

¿Quién será el presidente en 2012?


-Yo creo que… el que gane las elecciones.

 

 





Última actualización ( 01-07-2011 a las 17:40:46 )
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