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Universitarios divididos: negociar con el Gobierno o continuar los paros PDF Imprimir Correo
06-05-2011 a las 16:03:00

Una convocatoria de paros sucesivos e indefinidos, pone en cautela a los trabajadores sobre cuál puede ser la medida más acertada para discutir las demandas laborales pendientes


Johandry A. Hernández

 


La presidenta de Fapuv dijo que de no ser atendidas sus demandas, radicalizan las protestas

La presidenta de Fapuv dijo que de no ser atendidas sus demandas, radicalizarán las protestas.

Sin titubeos, la semana pasada la Federación de Profesores Universitarios de Venezuela (Fapuv) calificó el anuncio de aumento del Gobierno para el sector universitario como un “acto de arrogancia patronal”. La reacción inmediata fue la convocatoria de un paro de 48 horas en las universidades nacionales. El paro, aunque se cumplió exitosamente, ha generado posturas de cautela más que de convicción.

 

Cualquiera hubiera pensado que ante el anuncio de un aumento y de pagos de deudas pendientes, el conflicto laboral universitario desaparecería, pero si algo quedó claro fue que tal como ocurre en el país desde la última década, dos grupos asumen sus propios y distintos argumentos. Una de rechazo y defensa de las medidas de presión y otra que se deslinda por seguir negociando.

A pesar de que algunos gremios que adversan al Gobierno -entre ellos la Asociación de Profesores de LUZ (Apuz)- han actuado con cautela, la Favup ha asomado la posibilidad de convocar a un paro general indefinido en las universidades venezolanas para los próximos días.

En este contexto, surgen varias preguntas: ¿Qué aspiran los gremios, que el Gobierno rectifique, se retracte como en diciembre con la Ley de Educación Universitaria y haga una modificación de los anuncios laborales? ¿Es posible este escenario? ¿Tomará el Gobierno en cuenta las Normas de Homologación?

El conflicto persiste y los escenarios futuros parecen inciertos. No en vano muchos trabajadores en las universidades recuerdan con temor el fantasma de los despidos masivos de Pdvsa del año 2002, cuando también se convocó a un paro indefinido.

Críticas a los gremios oficiales

La Fapuv, asociación que tradicionalmente ha aglutinado la representación de los profesores universitarios, criticó fuertemente a los gremios simpatizantes con el Gobierno nacional. En un comunicado publicado en la prensa nacional el 30 de abril, lamentaron que el anuncio de aumento haya sido acompañado por universitarios que aplaudieron ante el país tamaña muestra de menosprecio. “Abrogándose una representatividad que no tienen, menospreciaron los derechos constitucionales de nuestra comunidad. Ni Telémaco Figueroa (Fenasinpres) es el representante gremial de los profesores universitarios; ni Elizabeth Totesaut (Fetrauve) representa a la inmensa mayoría de los empleados administrativos, técnicos y de servicios de nuestras universidades; ni Orlando Zambrano (Fenastrauv) goza del aval de la mayoría de obreros de nuestras instituciones. Ellos son solamente facilitadores patronales que le han dado la espalda a los genuinos intereses de la clase trabajadora venezolana”, critica fuertemente el comunicado.

 


Postura de LUZ ante el paro indefinido


En la intergremial convocada por Apuz la semana pasada, los profesores decidieron que no se plegarán a un paro nacional indefinido como lo propone la Fapuv, sino que están de acuerdo en adelantar paros escalonados hasta que sean atendidas las exigencias que plantean al Gobierno nacional. En el caso de la Asociación de Empleados (Asdeluz), no se han pronunciado sobre la promoción y acatamiento de una medida de paro indefinido. Hasta hace días, el presidente de Asdeluz, Omar Alvarado, había ratificado su desacuerdo con el aumento y se mostró a favor de protestas de calle.

Antes del anuncio, la Fapuv entregó una propuesta, según dicen, apegada al cumplimiento de las Normas de Homologación, incumplidas por el Gobierno desde el año 2004. “Se ratifica que las Normas de Homologación y las convenciones colectivas de trabajo constituyen los instrumentos válidos vigentes para el ajuste del personal docente y de investigación”, expresa el comunicado.

Frente al aumento de 40%, la Fapuv asegura que se desconoce la deuda social por salario con los universitarios desde 2004. “Ha sido así desde cuando se instaló la práctica anticonstitucional y antiuniversitaria de decretar ajustes unilateralmente y muy por debajo de los índices inflacionarios con la consiguiente pérdida significativa del valor del salario real”, sigue el comunicado.

En conversación con la presidenta de Fapuv, Lourdes Viloria, comentó que la intención de esta federación es radicalizar el conflicto hasta que sean atendidas sus peticiones. Dijo que luego del anuncio ha sido invitada por la Oficina de Planificación del Sector Universitario (Opsu) para conversar, pero el encuentro ha sido suspendido en dos oportunidades.

Durante los últimos días, la decisión de Fapuv ha sido convocar a los paros como medida de presión. Ya se cumplió uno de 48 horas. El paso que sigue será consultar a los agremiados desde las bases para estudiar un paro de 72 horas en los próximos días y luego un paro nacional indefinido. “Primero haremos movilizaciones de calle y paros escalonados, pero no descartamos el paro indefinido”, alertó Viloria.

Postura de los gremios oficiales

LUZ Radio 102.9 FM conversó con el presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de Profesores de Venezuela (Fenasinpres), Telémaco Figueroa, quien de entrada criticó el paro de 48 horas y los nuevos anuncios de paralización indefinida. Califica como un error apelar a ese mecanismo de presión porque -según cree- los docentes estarían incurriendo en prácticas del pasado cuando cerraban las universidades. “No estamos para caer en irracionalidades. Necesitamos recuperar la credibilidad de la imagen del profesor universitario, la responsabilidad con la juventud del país. Hago un llamado a la conciencia. Ahora es cuando comienza la negociación”, expresó.

 


Tanto los gremios opositores como los oficialistas coinciden en que hace falta negociar una convención colectiva.

Tanto los gremios opositores como los oficialistas coinciden en que hace falta negociar una convención colectiva.

Sobre las férreas críticas hacia la postura de apoyo de su organización gremial, Figueroa dijo que históricamente la Fapuv ha defendido las Normas de Homologación, pero que no es un sindicato, sino una asociación civil y, por tanto, no representa a los trabajadores universitarios. 


Dice estar en desacuerdo con los planteamientos de la Fapuv y leyó la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de noviembre de 2010 en la que se ratificaba la decisión del Consejo Nacional de Universidades (CNU) de no tomar en cuenta únicamente a Fapuv para discutir reivindicaciones laborales, pues ello atentaba contra el principio de la participación y la inclusión de otros gremios. “Se ha engañado a mucha gente. Y esta sentencia pone contra la espada y la pared a la Fapuv, porque ellos no son los únicos responsables y llamo a no manipular ni a mentir. La gente de la Fapuv que se organice en sindicato para discutir la convención colectiva”, exhortó Figueroa.

En el mismo tono, el representante de Fenasinpres dijo que los universitarios deben entender que el aumento de 40% decretado por el presidente Hugo Chávez corresponde únicamente al año 2011 y no implica un aumento de 10% por año como lo han insinuado varios economistas en días pasados.

“Nuestra federación no está en conflicto. Está gestionando una participación real en las mesas de negociación para discutir con el Gobierno nacional los puntos que quedaron pendientes”, explicó.

Está en desacuerdo con quienes señalan que no hay justicia social. “El propio Presidente hablo de reivindicaciones, esto no es un borrón y cuenta nueva como han dicho. No he escuchado esa frase del Gobierno, el aumento es de 2011. Nuestro plan futuro es discutir los aspectos que quedaron pendientes de la convención colectiva”, enfatizó.

El escenario PDVSA

El profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas (FCJP) y experto en Derecho Laboral, Leobaldo González, dijo que antes de ser docente universitario fue sindicalista y desde esa postura sugiere que una huelga indefinida sería nefasta para la universidad venezolana. “Mi experiencia como académico y como trabajador me indica que esa medida de presión tendrían repercusiones tremendas paras nuestras instituciones. El Gobierno puede perfectamente mandarnos a la calle. Ese mecanismo no le hace peso”, expresa.

 


Esta semana, la Asociación de Profesores de LUZ (Apuz) dijo que no contemplan plegarse a un paro indefinido, sino escalonados.

Esta semana, la Asociación de Profesores de LUZ (Apuz) dijo que no contemplan plegarse a un paro indefinido, sino escalonados.

En su análisis presenta otra preocupación: el derecho a la educación. Dice que un paro general perjudicaría a los estudiantes principalmente. “Apelo al pensamiento de nuestro rector Jesús Enrique Lossada, quien sugería que las luchas debían enfrentarse y asumirse con la universidad abierta, en un combate por el conocimiento y todos unidos, empleados, profesores, estudiantes”, sugiere.

El error -en la percepción del profesor González- estuvo en que se dejó pasar mucho tiempo para discutir el cumplimiento de las Normas de Homologación. Critica la gestión del anterior ministro de Educación Universitaria, Edgardo Ramírez, quien impulsó una táctica dilatoria para la discusión de las reivindicaciones laborales de los universitarios.

Sugiere que los gremios deben ser sensatos, tal como la postura que acogió la Apuz de no plegarse a paros indefinidos, pues está convencido de que es perfectamente posible que ante el abandono de los puestos de trabajo, el Gobierno puede promover un despido masivo tal como ocurrió en PDVSA en el año 2002.

En esa misma tónica, la profesora de la FCJP y también experta en Derecho Laboral, María Eugenia Fernández, mostró su rechazo ante la posibilidad de promover un paro indefinido. Asegura que aunque en las leyes nacionales se contempla el derecho a la huelga, lo contrasta con la ausencia de garantías para ejercer este derecho. “Somos testigos de las persecuciones a los trabajadores, en el país han metido presos a sindicalistas por defender sus derechos”, denunció. Está de acuerdo que ese escenario reavivaría el fantasma de los despidos de PDVSA de 2002. “Le daríamos al Gobierno la posibilidad de una intervención”, enfatiza.

La profesora Fernández cree que en un país profundamente informal y sin garantías jurídicas, un paro general sería negativo. Recuerda las consecuencias negativas de la huelga que duró 4 meses durante el segundo gobierno del expresidente Rafael Caldera: “Al final, no logramos absolutamente nada”, recuerda.

Acotó que la población venezolana en general está muy mal pagada. Un paro generaría, en su opinión, una percepción negativa ante la colectividad, sobre todo porque la opinión pública cree que los profesores universitarios se ganan el dinero muy fácil. “Defiendo más bien la idea de hacerle entender nuestros problemas a los estudiantes y promover un movimiento que nos ayude en nuestra lucha por una mejora salarial justa”, acentuó.





Última actualización ( 07-05-2011 a las 14:28:15 )
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