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Por estas calles cerradas: Maracaibo se fragmenta ante la inseguridad PDF Imprimir Correo
04-06-2010 a las 09:44:14

Portones y brazos de metal aíslan a ciertas calles del resto de Maracaibo. Investigadores de la Universidad del Zulia concuerdan en que la ciudad se ha ido fragmentando. Las consecuencias son la restricción del libre tránsito y la reducción del espacio público


Roberto Torres Luzardo

  
  Urbanistas coinciden en que los espacios públicos no se pueden privatizar, y  nadie debe impedir el acceso de personas.
Foto: Hectorfran 
Tras vivir exiliado de su país durante varios años, un marabino regresa a su tierra. Con el pretexto de visitar la casa de su infancia, se dirige hacia el sector El Rosal, pero muchas de las calles por las que solía manejar su bicicleta ahora se ven trancadas por largos brazos de metal o portones eléctricos que bloquean el paso. Lo único que permanece intacto de la Maracaibo que recordaba el emigrante era el abrasante sol de las 3 de la tarde. 


Este sector quizás sea el más representativo de una tendencia urbana de los tiempos que corren, en la que los vecinos de algunas zonas residenciales han decidido implementar controles de acceso a las calles como paliativo ante la inseguridad. Sin embargo, El Rosal es sólo una de varias zonas de la ciudad que se divide y fragmenta, lo que da la ilusión de que no existe una sola urbe ahora, sino muchas.


En la voz del profesor de la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ) Tomás Pérez, los cierres de calles por parte de las comunidades pueden afectar el urbanismo de Maracaibo. “Está apareciendo en la ciudad un caos, producto de estos cierres que se dan de manera desenfrenada. Vemos una ciudad fragmentada, que empieza a separarse, como en islas”.


La visión académica de la ciudad confirma que no se pueden privatizar los espacios públicos ni impedir el acceso de personas: “La ciudad es una sola, es integradora y no podemos empezar nosotros a desintegrarla. El espacio público debe ser democrático: de todos, para todos y donde se pueda hacer de todo”.


Según explica Pérez, los cierres de ciertos sectores son viables, una vez se concierten políticas para administrarlos de forma adecuada. “¿Qué tenemos que hacer? Un diagnóstico y una planificación. No se trata de cerrar cuadra con cuadra, sino cerrar sectores de tal forma que haya un circuito”. 


Con respecto a cuánta seguridad brindan los brazos metálicos y portones que hoy cierran muchas calles de la ciudad, el profesor se muestra escéptico. “No tienen un 100% de efectividad. Sí le dan a la población una sensación de seguridad, porque entre rejas, pérgolas y cercos eléctricos, te sientes seguro”.

Hacia dónde va la ciudad


  
Ante los altos índices delictivos en Maracaibo, la respuesta ciudadana ha sido amurallarse.
Foto: Hectorfran
 
Quizás el asunto sea más complejo de lo pensado. Ante los altos índices delictivos en la zona metropolitana de Maracaibo, la respuesta ciudadana ha sido amurallarse: desde los picos de botellas rotas en las cercas hasta las villas rodeadas por altos cercos eléctricos. El profesor Pérez, quien forma parte del cuerpo de investigadores del Ifad (Instituto de Investigaciones de la FAD), lanza preguntas para tratar de dilucidar el panorama.


“¿Realmente es la reja lo que va a solucionar la inseguridad? ¿O es la concienciación? ¿Quizás poner cordones de defensa? ¿U organizar a los consejos comunales para solucionar la seguridad del sector? Porque no podemos seguir así: tenemos que entender que no podemos desbaratar la ciudad. Maracaibo se puede volver un rompecabezas”.


Apunta hacia la Universidad como fuente de conocimiento para resolver los problemas en el urbanismo y que Maracaibo pueda acercarse más a la sostenibilidad. Estos cierres pudiesen existir, pero debe haber un proyecto y un plan de gestión con criterios unificados para escoger dónde se puede y dónde no. Además con una participación de la Universidad, porque esa es la manera de hacer ciudad: de manera planificada”.

Múltiples aristas


El profesor César Castellano, desde un pequeño salón en el Instituto de Investigación de la Facultad de Arquitectura y Diseño de LUZ, asegura que el fenómeno de las calles cerradas obedece a una serie de factores en la planificación urbana. Explica que la ciudad está frente a un proceso de crecimiento anárquico y espontáneo por todos lados y que además este problema obedece al contexto de la violencia delincuencial.  


Una consecuencia de la segmentación de Maracaibo puede verse en cualquiera de sus emblemáticas avenidas cerca de las horas pico. “El congestionamiento vial se aumenta cada vez que se fragmenta más la ciudad. Esto, en una ciudad cuyo tejido ya es bastante desconectado, causa que se cierren todavía más las conexiones”.


Castellano señala una necesidad apremiante para solventar los problemas urbanísticos de Maracaibo: un planteamiento vial visionario, que contemple una reestructuración de las vías, la liberación de tapones viales, construcción de nuevas conexiones y un sistema de vinculación con diferentes formas de transporte.


“Debemos pensar en la gente que se transporta por otros medios. Habría que crear nuevos ejes viales con unas condiciones que admitan distintas modalidades sobre esos ejes. Además, un sistema paralelo de autobuses, revisando las experiencias y sistemas de trabajo de Curitiba, Bogotá y Santiago de Chile donde, a menor costo y tiempo, han logrado armar un sistema de transporte más eficiente y que alivie la congestión vial”.


En cuanto a la ordenanza pública que especifica detalles sobre cómo y dónde realizar los controles de acceso, Castellano explica que debe haber un estricto cumplimiento de lo que establece la norma, y que a veces debe implicar un cambio de uso de la vía pública y que debe realizarse un proceso de consulta a la comunidad antes de ejecutarse cualquier obra.


Ambos expertos de la Facultad concuerdan en el hecho de que los controles de acceso pueden realizarse en ciertos casos, siempre que vengan acompañados por la debida planificación y estudio. Sin embargo, el fenómeno trae como consecuencia la reducción del espacio público en la ciudad, la restricción del derecho constitucional al libre tránsito (en ciertos casos), y la fragmentación de una Maracaibo que con el paso del tiempo se torna más insostenible.

 

Lo que dicta la norma


La Gaceta Municipal de Maracaibo aprobó, el 10 de junio de 2003, la ordenanza sobre los controles de acceso y vigilancia en los sectores de la ciudad. Siguiendo lo que dicta este cuerpo jurídico deben regirse todos los cierres de urbanizaciones en Maracaibo.

 

Artículo 4º


“Cualquier organización de vecinos legalmente constituida (…) o en su defecto cualquier grupo representativo de vecinos de un sector, urbanización o barrio consolidado (…) podrá dirigirse a la Oficina Municipal de Planificación Urbana a solicitar una consulta previa que evalúe la posibilidad o no de instalar controles de acceso en un determinado sector (…).


Artículo 5º


“La solicitud indicada deberá ser efectuada por el representante legal de la asociación de vecinos, debidamente autorizado por la mayoría calificada de los miembros.


Artículo 8º


“A los fines de expedir el permiso correspondiente, la Ompu tomará en cuenta los siguientes criterios técnicos, urbanísticos y de vialidad: (…)


b. No se permitirá ningún tipo de control de acceso en las vías señaladas en el Plan Vial como autopistas expresas, arteriales y colectoras (…)


h. Sólo podrán construirse controles de acceso vehiculares y peatonales cuando el 100% de los inmuebles afectados sea residencial.


j. En los sectores, urbanizaciones o barrios consolidados, sólo podrá permitirse la instalación de brazos manuales, mecánicos o electrónicos, o cualquier elemento no permanente que permita la visibilidad hacia el área afectada (…).
   

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Comentarios en nuestro perfil de Facebook 


Esta semana solicitamos la opinión sobre los cierres de calle a través de nuestro perfil en Facebook, LUZ Agencia de Noticias. Acá reproducimos algunas de las opiniones de nuestros seguidores:

 

Rafael Peñaloza Montilla: “Aunque no vivo en un sector en donde hayan cerrado el acceso, frecuento el sector Lago Mar Beach, y ahí uno no sabe por dónde pasar porque todas sus calles -o buena parte de ellas- están cerradas. En lo personal no estoy de acuerdo, esa no es la solución. Sé que es la mas fácil pero su efecto va mas allá de lo que se desea solventar”.


Pamela Celedón Arrieta:  “Es una solución al problema de la inseguridad que nadie se ocupa de resolver”.


Edwin Pérez Gutiérrez: “Yo vivía en la Urbanización Fundación Maracaibo, que fue cerrada con aros de cemento y garita con brazo manual. Me tuve que mudar debido a un atraco en la madrugada. Nos amarraron y se llevaron todo. No estoy de acuerdo con el cierre de las calles, disminuye el valor de las casas que quedan "encajonadas", limitan el acceso a tu propia calle. El vigilante se vuelve autómata, y todo el que entra y sale lo saluda y le abren sin mirar. 


Grinvictor Acosta: “La urbanización Monte Claro, en el sector Plaza de Toros, ya parece una villa”.

 





Última actualización ( 04-06-2010 a las 17:21:05 )
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